Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Ya se vera_Juan Carlos Carnerero

Ya se verá

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Juan Carlos Carnerero

No corre ni miaja de viento. Y aún así, el padre coge al niño y lo levanta bien alto. Al fondo, el sol se pone en el mar y todo adopta un color como de yema de huevo. El momento es perfecto. El padre sostiene al niño y dice:

—Vuela.

Eso le dice el padre al niño. Y lo eleva tan alto como dan de sí sus brazos. El niño, que es apenas un bebé, hace burbujitas con la boca. Mueve los brazos, sí, pero no como un pájaro, más bien como una tortuga panza arriba. La madre, que ronda cerca, les mira con un puntito de orgullo y un puntito de cansancio: orgullo y cansancio son dos sentimientos muy de madre. Acaba de mudarse, la familia feliz, a ese pueblecito costero donde el sol tiñe el cielo de un color yema de huevo, donde no hay coches que atropellen niños ni alquileres impagables ni contaminación emborronando las ventanas ni borrachos que mean el portal. Este es el primer día en que han salido a perderse por el paseo marítimo. Se han descalzado, han bajado a la playa. Y en cierto momento, al padre le ha dado porque su hijo vuele. Y eso que no corre ni miaja de viento.

—Vuela —insiste el padre.

Las olas vienen y van. Babosean los pies del padre y los pies de la madre también. Los pies en miniatura del niño no los babosean porque el padre lo sostiene todavía en alto. La madre quiere decirle al padre que ya está bien. Que el niño es demasiado pequeño. Que ya volará más tarde, cuando sea mayor, y eso en el caso de que efectivamente quiera volar, que a saber. Pero al padre se le ha metido la idea en la cabeza y no ceja:

—Vuela, coño, vuela.

No hay manera. El niño no vuela. Y entonces el padre cae en la cuenta, de pronto, de que en aquella playa tan amarilla no corre ni miaja de viento. La saliva se le seca en la boca. ¿Cómo va a volar, su hijo, en un pueblo sin viento? ¿Cómo va a aprender a aferrarse a la cola de una nube, a dejarse llevar por la brisa de poniente, a cabalgar vendavales? Oh, no, piensa el padre, ¿cómo fuimos tan idiotas? Hay que salir de allí. Hay que volver a la ciudad. O mejor: mudarse a otro pueblo, esta vez buscando el norte, instalarse frente a un acantilado expuesto a los ventarrones más feroces, una aldea donde crezcan huracanes día sí, día también. ¿Cómo va su niño a tener una infancia feliz si no puede volar?

—Vuela, por favor, vuela solo un poquito, hazlo por papi —pide el padre con una voz de marioneta.

El cielo ha pasado de tener el color de una yema de huevo a ser del color de un semáforo en rojo. La madre les mira con ese puntito de orgullo y cansancio que le caracteriza. El padre piensa: lo estoy haciendo tan, tan mal. El niño, por su parte, sigue con sus burbujitas y su pataleo de tortuga. Se ríe, el muy inconsciente, se ríe con esa risa sin dientes de los bebés. Y allí no corre ni miaja de viento, eso es verdad, pero se está a gustito, para qué negarlo, tampoco hace demasiada calor, y no hay coches que atropellen críos y no hay borrachos meando en el portal y lo que sí hay es una playa donde aprender a hacer castillos de arena y un puerto con barquitas apiñadas y gaviotas chillonas y quién sabe y ya se verá.

 

#palabrasalviento

(Con este hashtag -menuda palabreja- uno de los churreros pretende participar en un concurso de relatos por Internet. A ver si suena la flauta. Gracias por la comprensión)

 

Sobre el ingrediente

Ay, la paternidad. Cuánta literatura y cuántas dudas crea la paternidad. Y por otro lado: qué gusto da, amigos y amigas, cuando una foto se derrama en los ojos como lo hace la foto que encabeza este texto. Esa foto no se mira: se bebe. Nos la ha mandado Juan Carlos Carnerero, y (efectivamente) él es el padre de esa instantánea feliz. A Juan Carlos le apasiona la fotografía y le apasiona su familia. De momento, dice, no tiene una página web donde poder disfrutar de su trabajo. A lo que nosotros respondemos: ya tardas, colega, ¡por lo menos un Instagam! Por cierto, que esta no es la primera vez que, en La Churrería, un padre quiere que su hijo vuele. ¿Os acordáis de este otro cuento?

11 Comments

  1. Kasirucita |

    [..]
    volando encontrarás
    un mundo nuevo
    solo dejate llevar

    si estas solo en un rincón
    y la tristeza entra en tu corazón
    vuela vuela con tu imaginación

    si andas buscando un lugar
    donde el cielo se una con el mar
    vuela vuela con tu imaginación

    volando encontrarás
    un mundo nuevo
    solo dejate llevar

    vuela vuela
    no te hace falta equipaje
    vuela vuela
    nadie controla tu imagen
    vuela vuela
    verás que todo es posible
    vuela vuela
    despierta tu mente
    [“Vuela, vuela”, Magneto]

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  2. Ángeles |

    Las inagotables dudas paternales sobre el bien y el mal… jodó qué rebién lo habéis reflejado!!!!! Aplauso y ovación!

    A por el concurso!!!!!!

    Una fotografía preciosa, marchando un Instagram (aunquesea) para Juan Carlos!!!

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  3. Ana Santamaría |

    Buenos días aunque no corra ni miaja de viento. Qué se le va a hacer. Cuando he empezado a leer he pensado que iba a ser un cuento trágico, no sé por qué, así que me he quedado muy tranquila con el final. ¡Ay los padres y su manía de querer hacer volar a los hijos! Ya volaran 😉 La foto, sin duda, es yema de huevo. Tremendo color para empezar este viernes caluroso. Suerte al churrero y si hay que ir con azúcar a algún sitio, se va…

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  4. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Preciosoooo el cuento de hoy, si por mi fuera ya tendriais el primer premio, la foto de 10, que se anime Juan Carlos y que se cree un Instagram que seguro que triunfa 😉

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  5. Estela |

    #palabrasalviento que me han tenido con miedo hasta el final… Ya pensaba que ese bebé iba a volar aunque no hubiera viento… Menos mal que seguís sorprendiéndonos y haciéndonos regalos para la vista, el oído y el corazón.

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  6. Juan carlos |

    Wawww. Que bonito. Nos a encantado Sr. Churrero. Adema as hacértelo de lleno en que soy muy cabezon. Jijiji… Muchisimas gracias por este churro. Lo escribiremos en la partr de atras del cuadro que tenemos y asi quedara plasmado para el recuerdo.
    Mucha suerte con el concurso, con este nivel seguro que lo ganas.
    Tomo nota de abrir pagina de fotografia.
    Abrazos

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  7. Chemari |

    Alguien tendría que explicarle a este padre que lo de volar no es solo una cuestion de cambiarse de pueblo…

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Échale azúcar a este churro