Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
tortilla de patata con o sin cebolla

Y no estar loco

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Margarida Reis

—Antonio, ¿tú crees que se puede querer a dos mujeres a la vez?

—¿Una de las dos es mamá?

—No.

—¿Y mamá lo sabe?

—Saber el qué.

—Que no la quieres.

—Antonio, mamá va aparte. Y ahora, si haces el favor, contesta a la pregunta. Es importante.

—La tortilla con cebolla, siempre con cebolla.

—Muchas gracias, Antonio. Le das a mis problemas otra dimensión.

—¿Cuál?

—Una insignificante.

—Perdona, tienes razón. Te escucho.

—Pues eso, que creo que me he enamorado de dos mujeres a la vez.

—No sé qué tiene que ver eso con la tortilla de patatas pero, en cualquier caso, por confirmar y tal: de mamá no estás enamorado, ¿verdad?

—Antonio, me cago en Dios.

—¡Es que antes has dicho que mamá iba aparte!

—Antonio, que necesito consejo, joder.

—Mi consejo es que dejes a mamá en paz, maldito enfermo.

—Olvídalo.

—¡No puedo! Diablos, ¿por qué has tenido que contarme lo tuyo con mamá?

—Antonio, que yo no tengo nada con mamá, ¡que has sido tú el que la ha metido en todo esto, joder!

—Es que ha sido hablar de tortillas y recordar que mamá hace la mejor del mundo mundial.

—¿Mamá?

—Qué hacéis aquí como dos pasmarotes. ¡Vamos, que se enfría la comida!

—¿Qué hay de comer?

—Tortilla.

—¡Con cebolla!

—Con y sin cebolla. He hecho de las dos.

—¿Por qué?

—Porque las dos están muy ricas, hijo mío.

—¿Quieres decir que te gusta la tortilla con cebolla y la tortilla sin cebolla? ¿A la vez?

—Sí.

—¿Pero eso se puede?

—Se puede.

—¿Y ellas lo saben?

—¿Ellas?

—Las tortillas.

—Pues… supongo. He usado la misma sartén.

—¿Y ya está? ¿Así de fácil?

—Así de fácil, no. Lleva el doble de trabajo.

—¿Has oído eso, Antonio? Se puede. ¡Se puede!

—Antonio, ¿qué bicho le ha picado a tu hermano?

—Creo que se ha enamorado. Pero tranquila, que de las tortillas ya me ocupo yo. De las dos.

 

Sobre el ingrediente

Marga, portuguesa de las que le ponen chupa de cuero a los fados, está a punto de cumplir tres años viviendo en Madrid. Esta foto la tomó cuando solo llevaba un mes. Y quiso celebrarlo comiendo la mejor tortilla de la ciudad, la del Silkar, cómo no. Por aquel entonces, ella no sabía que su acompañante se convertiría en Sr. Churrero. Y el Sr. Churrero tampoco podía imaginar que aquella tortilla, aquel pedacito de cielo, serviría para ilustrar un cuento sencillo sobre el poliamor, tan complicado. Esperamos que os haya gustado este cambio de menú, estimados clientes. Ni los maestros churreros más ortodoxos dirían que no a un pincho de tortilla como este.

14 Comments

  1. Kasirucita |

    uummmmmmm!!!
    que un churrito para desayunar, cada mañana, con su ingrediente secreto ¡me encanta! rico rico,
    pero este picho de tortilla ¡¡me saca loooooocaaaa!! 😉

    salivando estoy!!!

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  2. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! preciosoooo el cuento de hoy, no se si me gusta más el cuento o la verdadera historia de los churreros, que vivan los churros y la tortilla de patatas ( con o sin cebolla) 😉

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  3. Silvia Vallejo |

    Churreros queridos, me hicieron saltar de mi cama llegar a mi sartén y “amar a dos tortillas a la vez” ummmmm!!!

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  4. Estela |

    Tortillaaaaaaa… Para desayunar!!! No me puede gustar mas!! Y las soluciones de madre… Jajajja, si ella supiera ;o)
    ¡Buenos dias, sonriendo otra vez!

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  5. Chemari |

    Jajajaaajaajjaaajajaja

    Entonces la madre es tortillera no??

    Lo que no se es que pinta la cebolla en todo esto…

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  6. CONNERY |

    Se me antoja un tanto existencialista, pero tratándose de tortillas …… no solo dos, hasta media docena. Churre@s cada día más imaginativos. Muy bueno el churro

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Échale azúcar a este churro