Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
viento

Vacaciones

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Paloma Sánchez

Aparcamos los coches frente a la casa levantando una polvareda. Nos esperaban, probablemente, los mejores días de nuestra vida. Pero todavía éramos jóvenes, y algo estúpidos, y no supimos prestarle atención a las señales: en todo lo alto, bajo el puto sol radiante, los pájaros luchaban por mantener el rumbo; sus cuerpecillos eran sacudidos sin piedad, envueltos en vertiginosas maniobras, requiebros imposibles, díscolos tirabuzones. Los pobres pájaros. Ninguno de nosotros apostó por ellos. Nadie dijo: joder, parece que el viento sopla con fuerza, o, joder, con este aire no hay quien se concentre, o, joder, simplemente, joder.

Esto ocurrió hace un mes y, desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar. De todos los que éramos en la casa, ya solo quedamos seis o siete. Primero fue una ventana mal cerrada, luego un arnés sin ajustar, luego un nudo mal ejecutado; tardamos unos días en darnos cuenta del verdadero peligro. Ahora por las noches pasamos lista; si falta alguien, rezamos en voz baja; si no, dormimos como marmotas. Así es cómo funciona esto.

Por suerte trajimos con nosotros suficiente carne y fruta y más de veinte botellas de ron, ron, la botella de ron. La casa está bien equipada. La cocina tiene cuatro fuegos, cafetera y un hornillo. Todo funciona perfectamente. La nevera enfría y el congelador congela. Se nota que el casero es alemán. Se llama Hans, un hombre alto y arrugado, pero fuerte y tenaz, como seguramente lo fue su tatarabuelo Erik III, rey de los vikingos. A Hans solemos verlo desde la ventana, trajinando de un lado para otro. Sus tareas diarias son: regar las plantas, podar los árboles, mantener limpia la piscina, barrer el camino y otras hacenderas que le van surgiendo. La semana pasada, por ejemplo, ingenió un sistema de anclajes con una cuerda que va desde la casa a la piscina. Hans es simpático con nosotros y lamenta sinceramente la pérdida de nuestros amigos, pero ya no nos creemos su sonrisa europea con la que parece decirnos: tranquilos, que esto se pasa en un par de días.

Para matar el tiempo solemos contemplar en silenciosa admiración el artesonado de madera que reviste el techo de la casa, que es alto y cálido y construido a dos aguas. Nos divierte contar el número de tablas que hay clavadas. Unas veces nos salen ciento cuarenta y cinco, y otras, ciento cuarenta y siete; preferimos que el número baile porque así se abre el debate y las mañanas se pasan más rápido. Las tardes, en cambio, caen a plomo mirando por la ventana. Queramos o no, somos testigos del desastre: al otro lado del cristal, la naturaleza desata su furia con violencia. Nosotros creíamos que presenciaríamos un apocalipsis o algo así, que del bosque y todo lo demás solo quedaría un desierto. Sin embargo, nos ha sorprendido la de cosas que todavía resisten: las grandes piedras que Hans colocó al borde del camino, las ramas de los árboles que casi tocan el suelo en frenéticas reverencias, nuestros humildes bañadores siempre apunto de desprenderse; todo sigue ahí, aguantando las continuas embestidas, como siguen también las montañas en el horizonte. Eso es lo que realmente importa. Nos gusta pensar que somos como esas montañas.

El alquiler nos venció hace una semana. Hans nos lo recuerda a menudo, dice que debemos desalojar la casa o llamará a la policía. Nos lo dice con mucha educación, desde la plazoleta dónde aparcamos los coches, sujetándose con fuerza a la cuerda de seguridad. Pero nos da lo mismo lo que diga Hans. Hemos decidido resistir como hacen las montañas, las ramas de los árboles y los putos pájaros. Ahora sí apostamos por ellos. Nos hemos dado cuenta de que permanecer aquí dentro es nuestra forma de protestar contra las injusticias, el hambre, las guerras. No ceder, no doblegarse ante lo que parece invencible nos aporta un valor extraordinario que hasta ahora desconocíamos. Y si todo esto ha de tener un final, si Hans cumple su palabra y los agentes de la ley entran para sacarnos como a delincuentes, juraremos sobre las páginas amarillas decir la verdad y nada más que la verdad; al fin y al cabo, tenemos mucho qué declarar, denunciar algunas desapariciones, preguntarles qué piensan hacer si este maldito viento no amaina.

 

Sobre el ingrediente

Paloma Sánchez nos envío esta fotografía con olor a pino hace la friolera de dos años. Sí, amigos y amigas, dos años lleva Paloma acordándose de nosotros y de nuestras familias. Y no la culpamos. Sin embargo, todo llega, que dijo el poeta. Además, queríamos despedir esta temporada con una historia vacacional porque los churreros también cogemos vacaciones. Hemos dejado en la churrería una gallina para que conteste los mails y vigile la puerta. Volveremos en Septiembre con una sorpresa que llevamos preparando todo el año, y hasta aquí puedo leer. Feliz verano para la gente buena.

9 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, espero que paséis unas felices vacaciones, tengáis un tiempo excelente y que disfrutéis al máximo, aquí os esperará vuestra clientela, para recibir la sorpresa recién horneada 😉

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  2. Kasirucita |

    Volaré por las estrellas una a una
    En el brillo de tu cara y tu mirar
    Y pediré al sol que toda mi fortuna
    sea un rayo perdido en alta mar.
    Sin saber que ya no me vale
    Sin saber que ya no me sirve.
    Ahora siento que LLEGÓ EL DÍA
    EN QUE TENGO GANAS DE VIVIR
    de atravesar los muros y ruinas
    que aunque pase el tiempo están ahí
    Y florecer como un hombre nuevo
    Sin miedo a las tragedias por venir
    Regalarle a la vida todo el fuego
    de tus ojos y tus ansias de vivir
    y he vestido la aurora con rayos de sol
    y en los cabellos prendida llevaba una flor.
    [LLEGÓ EL DÍA, Triana]

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    • Kasirucita |

      Llegó el día de esas merecidas VACACIONES!!
      pero cuidado con el viento que un poquito gusta y un muchito ¡asusta!

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      • Kasirucita |

        Este mes de agosto cambiaré los churritos por las tostadas, pero solo este mes 😉
        y como dice Héroes del Silecio:
        “Una vez en la vida
        debo encontrar dentro de mi
        una noche de agosto
        mi alma perdida que arrojé al mar….”

        ¡¡MUCHAS NOCHES DE AGOSTO PARA TODOS!!

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  3. paca |

    Resistir hasta que amaine el viento, sí. Felices vacaciones para todos!!!No salgáis volando, que el gallinero os espera!!! . Qué se os habrá ocurrido ahora??? Abrazos.

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  4. Elvira Lopez |

    Felices vacaciones churreros, un cambio de lugar siempre viene bien aunque a veces para valorar más lo anterior. Os esperamos con la sorpresa de septiembre.

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  5. Chemari |

    Que tengais felices vacaciones churreros!! Y, por favor, volved todos que pasamos lista!!!

    Jur jur… yo tambien os tengo una sorpresita para la vuelta.

    Saludos a la gallina!! 😉

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  6. Daniela |

    Queridos churreros, que tengais estupendas y aireadas vacaciones. Por cierto, me encantan las sorpresas.

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Échale azúcar a este churro