Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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Una tierra árida sin césped

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Sr. Churrero

El viejo pasea por la playa con un palo de golf en la mano. Lleva también un sombrero para protegerse, unas gafas de sol pasadas de moda, la camisa abierta para ahuyentar el calor.

El palo de golf es un hierro 8, un palo para golpear la bola lejos y con altura, un palo con mucho loft. El viejo pasea por la playa y arrastra un poco los pies por la arena. Camina sin rumbo entre los pocos veraneantes que quedan ya a esas horas en las que las olas explotan en la orilla como naranjas exprimidas. Va cabizbajo, rebusca algo entre las piedras que habitan en la arena. Son piedras grises y blancas, como puños, más grandes aún, esféricas, como lunas gibosas, pero ninguna es redonda, ninguna le sirve. El viejo niega con la cabeza, decepcionado.

El viejo ha sido niño en una tierra árida, en una tierra con mar pero sin césped.

El viejo llega a la orilla, se detiene allí, los pies hundidos en el agua, la camisa tremolando al viento. Se coloca de lado frente al mar, sujeta el palo, el hierro 8, con fuerza, las dos manos en la empuñadura, un grip perfecto. Levanta la cabeza y balancea un poco los brazos, una, dos, tres veces, y en la última los impulsa para dejar el hierro 8 colgando en el aire, por encima del hombro izquierdo. Y, de repente, ¡hop!, los brazos hacia adelante, un movimiento de cintura, el pie derecho que se tuerce con elegancia, y el palo traza un arco en el aire, acaba apoyado en el hombro derecho. Un swing perfecto.

El viejo mira al mar de nuevo, desafiante. Y repite el golpe una y otra vez, y otra.

El viejo ha crecido en una tierra árida, en una tierra con mar pero sin césped.

La playa se vacía de turistas, las olas parecen ahora ciruelas maduras explotando contra la orilla. El viejo golpea cada vez con más furia. Son golpes sin bolas, huérfanos.

Y tras cada golpe el viejo mira al mar, le exige que escupa de una vez por todas una piedra blanca y redonda, perfectamente redonda, algo más pequeña que un puño, con la que poder practicar su swing.

El viejo sabe que morirá en una tierra árida, una tierra con mar pero sin césped.

 

Sobre el ingrediente

A veces, los churreros se encuentran los ingredientes cuando menos se lo esperan. En una escapada a Cabo de Gata, por ejemplo. Y aunque saben que es hacer trampa, que aquí el ingrediente lo pone la clientela, a veces pasa también que las historias se escriben solas. Y contra eso, ¿qué se puede hacer?

7 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, creo yo que el viejo no tendría ningún problema si viviese en Marbella, Mónaco, Emiratos Árabes o cualquier zona pastosa, donde no les importe lo árida que esté la tierra, aunque falte el agua y hayan restricciones, si hay gente paga un pastón por jugar al golf y poder hacer caja, mejor que mejor… Por cierto, muy buena la foto 🙂

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  2. Lucía |

    Conseguir tener lo que tú quieras…??
    O conseguir querer lo que tú tienes…??
    Sorprendente la diferencia que podemos experimenta al cambiar esas palabras de sitio…
    Imagino que…
    Si desde pequeño hubiera aprendido a amar “su tierra árida sin césped” ahora podría estar haciendo exactamente lo mismo frente al mar con su hierro 8 pero desde el disfrute y no desde la decepción.
    Quizá solo sean imaginaciones mías!!
    (Ah! Y cómo mola saltarse las reglas eh?? Éste ingrediente lo pongo yo porque si y punto!!jeje…)

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  3. Chemari |

    El mar no devuelve las bolas de golf,

    Los churreros crean sus propios ingredientes…

    Algo está empezando a cambiar en el universo

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  4. Chemari |

    El mar no devuelve bolas de golf,

    los churreros crean sus propios ingredientes…

    Algo está cambiando en el universo

    Responder
  5. Chemari |

    Y los comentarios salen publicados cuando les da la gana,

    Lo que yo os diga, un sindiós!!

    Responder
  6. Ángeles |

    La clien_tela tiene tela marinera y la inspiración procede caprichosa y elige su origen 😉

    A veces el mar es sordo o se lo hace bien, y no devuelve ni trae lo q quisiéramos.

    Una tierra sin césped… emoción nivel PRO!

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