Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
una casita en el campo

Una casa en la playa

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Peixe

Asunto: Te puede interesar.

Abro el email de mi padre. Es un link. Pincho y la pantalla de mi ordenador se llena con letras de luto: El Gobierno ayudará con hasta 10.800 euros a jóvenes para la compra de una vivienda. Regreso al email de mi padre y confirmo que no se trata de ninguna equivocación. Mi padre cree que me puede interesar comprar una casa. Me sonrío y pienso en el miedo que tengo a perder mi trabajo, en el miedo que tengo a que me suban el alquiler, en el miedo que tengo a empezar de cero otra vez y en todos los miedos que tengo guardados en el armario que he ido acumulando en estos treinta y cuatro años.

Tecleo una respuesta rápida, no quiero perder ni un minuto, no quiero que mi padre gane un minuto. Estiy bastante convencida de no comprar una casa hasta que noseabmayor y me vaya a vivir a la playa. Solo después de enviarlo me doy cuenta de las erratas y de la poca seguridad que tengo en mi propio sueño. Y entonces me acuerdo de esta fotografía sobre la que una clienta de la churrería llamó nuestra atención pensando que podría servirnos de inspiración. Una casita en el campo. Tan lejana como mi sueño. Tan lejana como la posibilidad de perder mi trabajo, como la posibilidad de que me suban el alquiler, como la posibilidad de empezar de cero otra vez. Y aun así, puedo ver con claridad sus cuatro paredes, su puerta, su ventana y su chimenea a la sombra de un árbol. A la que no veo es a mí.

Así que tomo la fotografía y la pego con un poco de celo dentro del armario que nunca abro. Y pienso que dentro de unos años, el día que me decida a explorar todos esos cajones, recordaré que durante un segundo me imaginé sin miedo a perder mi trabajo, sin miedo a que me suban el alquiler, sin miedo a empezar de cero.

Me alegro de que no entres en lo de la compra, y más de que tengas un sueño tan ilusionante. De nuevo, mi padre, en un perfecto uso del lenguaje, me escribe con la seguridad que a mí me falta. Y tras cerrar la puerta del armario de un portazo, pienso cuánto mejor sería si esa seguridad me la devolvieran los hijos de puta que me la han robado.

 

Sobre el ingrediente

Ay, Peixe mía. Qué bien nos conoces sin conocernos (en persona), y cuántos churros a nuestras espaldas con tus fotos (muchos). Ay, padre mío. Qué bien me conoces a pesar de conocerme en persona, y cuántos consejos me das a pesar de seguirlos solo de vez en cuando. Hoy he ingresado en las arcas de la hacienda pública la calurosa cifra de 700 €. Es la primera vez que desembolso una cifra semejante (nunca pagué un alquiler tan alto, tampoco un abrigo de visón tan caro) y duele. Duele sabiendo que Susana Díaz señala con su dedo la casita en la playa que nunca tuve, la casita en la playa que nunca tendré. Políticos de la gran puta, a ver si en el campo pudiera ser.

12 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Brutaaaaal este cuento tan real como la vida misma, tan cercano, tan de verdad y que ganas de que se convierta en eso, un cuento, pura ficción, tan solo espero que las generaciones venideras lo tengan un poco mejor, y que no tardemos mucho tiempo en poder realizar ese sueño de la casa en el campo. Por cierto, geniaaaal la entrevista de ayer, me encantó poder escuchar vuestras voces y lo que se cuece dentro de la churrería 🙂

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  2. Connery |

    I am your father….. Como ves, churrer@, ya soy lo suficientemente mayor como para aceptar que nuestra generación jamás podrá terminar de pagar lo que os estamos haciendo. Jamás. No obstante no hay nada más extraordinario que perseguir los sueños, a pesar de la partida de hijoputas que tienen la llave del paraíso. Ánimo que la playa se encuentra debajo de los adoquines de la calle

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  3. Chemari |

    Nos han robado la seguridad, han pisoteado nuestros sueños y, lo que es peor, nos han vendido y nos venden humo. Solamente humo. Humo espeso, gris y oscuro. Humo turbio, como todas sus maniobras orquestales en la oscuridad. Maldito humo.

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    • Sr.Churrero |

      Gracias, amigo. Nos tocan las mismas cosas. No es un alivio, pero nos sentimos menos solos. Un abrazo!

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  4. Ángeles |

    Y se te quiere soñador@

    Q no te quiten nada más y gana poquito a poco cada centímetro que te han ido reduciendo.

    Me emociona leer este churro!

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  5. Santiago (77 años) |

    Posiblemente su padre, puede que le deje algún pisito (de casita, nada) y se dé de narices con el maldito impuesto de transmisiones, plusvalías, y demás zarandajas, y que no pueda asumir dicho gasto y tenga que renunciar a la casita/pisito. (ESTO ES REAL) NO ES BROMA.
    O sea, que hemos ahorrado, comprado un pisito para nuestros hijos y resulta que realmente lo que hemos hecho, ha sido pasarlas “canutas” para la compra y resulta que realmente la hemos comprado para el Estado. Que vergüenza más penosa.
    ¡¡Y que educados somos!!.

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    • Sr.Churrero |

      Cuánto tiempo Santiago! Te echábamos de menos! Te hemos agitado como nos agitó el email de ese padre 🙂

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  6. Alicia |

    Me encanta. La foto y el churro.
    Hay muchas cosas que el Estado nos roba, muuuchas. Pero hay sueños todavía muy defendibles y alcanzables. Que no nos quite nadie esos, el defenderlos depende de nosotros. Tanto como las ratoneras que nos impone el sistema, me da mucho miedo el acomodamiento, la actitud de son “los otros” , la falta de empoderamiento con nuestros sueños.
    Que no nos quiten eso. Ni lo que queda por bailar!

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Échale azúcar a este churro