Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Un niño excepcional_Pilar Pareja

Un niño excepcional

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Pilar Pareja

A la señora que tenían contratada en casa, el niño la llamaba Tata. Ella a él: mi Príncipe, mi Sol, mi Rey. Era una mujer baja, tosca, de cabeza aplanada.

—Turricéfalo —dice el profesor de Anatomía años más tarde, en la Facultad de Medicina—. Turricéfalo, cabezas en que las suturas se cerraron demasiado pronto.

Y él se acuerda de ella, de la Tata, de sus manos que raspaban un poco cuando le untaba crema para bajar a la piscina.

Aquella mujer sin edad, sin hijos, sin padres, sin noches, sin historia. Con la misma camisa día tras día, con las uñas cortas, mordidas, pero siempre pintadas de un rojo viejo, rasguñado. Una vulgaridad honesta, la suya. Un tono de voz agudo al discutir con la vecina por las pinzas de la ropa.

—Ladrona —decía—, que siempre se queda con las pinzas que caen al patio.

La Tata preguntaba el precio de los pescados en tiendas diferentes. Se paraba en los escaparates para comparar tamaños. Y luego, en casa, le dejaba meter el dedo en la boca muerta de los cabrachos y tocar los dientecillos y los ojos de gelatina. A veces compraba vivos los cangrejos para que él pudiera torturarlos con un palito antes de cascar las cabezas y hacer caldo.

Después de recogerle en el colegio paraban en el parque de los toboganes. Ella le miraba desde el banco, vigilando que ningún niño le robase el turno, y le esperaba con el bocadillo en la mano para encasquetarle mordiscos de mortadela, queso en lonchas, Nocilla, chorizo pamplonés, durante las treguas entre el columpio y el balancín con forma de barco.

Eran tardes pacientes, dedicadas, como un palacio de tiempo infinito. Fueron unos años mullidos.

—No le riña usted, señora, ¿que no ve que es un niño muy bueno?

Un niño muy bueno, muy listo, muy guapo. Un niño excepcional.

Después nació Luis y luego, enseguida, Soledad, y la madre dejó de sufrir tantas jaquecas. Las clases de tenis después del colegio marcaron el fin de la primera niñez. La conciencia de uno mismo cuando empiezan a existir las horas. El instituto, las chicas, el cine, los aviones antiguos.

Él, el Príncipe, el Sol, el Rey, no recuerda haberse despedido de ella, como tampoco recuerda despedirse del orinal, de los peces naranjas, de los cromos de fútbol. La Tata pasó como pasa todo en la infancia, en una mezcla de manchas de mercromina y saltos de tiempo.

Pero como una marca en las raíces quedó esa sensación de invulnerabilidad, de excepción que le acompaña. No como una idea, si no como una certeza que hace sostén, que apuntala todas las certezas siguientes.

El niño excepcional, el adolescente hermoso, el estudiante brillante en su clase de Medicina, recuerda a la Tata mientras el profesor explica las malformaciones craneales. Y siente una punzada de traición, de ingratitud, que le dura unos segundos. Luego sigue escribiendo, con su caligrafía de letras alargadas y la pluma que le regaló su padre al terminar bachillerato.

 

Sobre el ingrediente

¡Tatatachán! ¡Aquí estamos otra vez! El verano nos ha sentado de lujo, nos hemos puesto morenos y hemos comido calamares fritos y helados hasta reventar. ¿Y vosotros? ¿Qué tal se ha portado agosto? Pero vamos al tema: nos enorgullece decir que el día de hoy es especial, y es que la foto que nos inspira pertenece a una vieja conocida. Pilar Pareja es el nombre que se esconde detrás de @pi67_67, una instagramera que acaba de estrenar cuenta nueva a la fuerza. Y es que Instagram se volvió majareta y decidió no permitirle acceder a su cuenta. A Pilar casi le da un telele pero hizo de tripas corazón y ahí está, comenzando una nueva etapa en las redes. Esperamos que este cuento le alegre un poco y le anime a seguir compartiendo su arte. ¡Que no se diga!

24 Comments

  1. Domingo |

    Contento porque me habeis devuelto este momentito de cada mañana. ¡ Sí que os ha sentado bien el descanso del verano! Los churreros vuelven con una emotividad que me ha hecho saltar las lágrimas. Me he acordado de Micaela, otra señora sin historia, sin color, sin tiempo propio, que nos llevaba al colegio cuando éramos chiquitines. Gracias por volver. ¡Que no falten las buenas historias!

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    • Sr.Churrero |

      Y nosotros orgullosos de que sigas estando aquí con nosotros en cada uno de esos momentitos.Va por Micaela y por todas aquellas manos que nos sujetaban los bocadillos.

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  2. Cristina |

    ¡¡¡Por fin!!! Bienvenidos, os he echado de menos. Y veo que venís con fuerzas renovadas… ¡Estoy feliz!

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    • Sr.Churrero |

      ¡Muchas gracias Cristina! Aunque es dura la vuelta al cole, aquí están los churros para empezar juntos el día.

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Que maravillaaaa de cuento por la historia y por la foto de mi querida Pilar, que no se rinde aunque le cierren las cuentas, que ganas tenía de desayunar vuestros churros 🙂

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    • Sr.Churrero |

      ¡muy buenos días, Ángela! ¡Y qué ganas teníamos de verte!La foto de Pilar es maravillosa, sí, y nosotros estamos seguros de que ningún cataclismo podrá hacer que deje de capturar imágenes como esta.

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  4. Karmiña |

    Me ha encantado!
    Que añoranza de esos tiempos felices, despreocupados, entre bocado y bocado de la merienda q aguantaba la Tata, la tía, la yaya
    Y esa invulnerabilidad

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    • Sr.Churrero |

      Sobre todo la invulnerabilidad, ¿verdad Karmiña? Ese colchón tan gustosito. Felices de que te encante, muchas gracias.

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  5. Pilar |

    Gracias, Srs Churreros!!
    Un placer volver a leeros, volver a empezar de vuestra mano. Gracias, porque el karma siempre vuelve! Estoy como @pi67_67, por si queréis corregirlo.
    Gracias, me habéis animado y ¡¡MUCHO!!

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    • Sr.Churrero |

      ¡Gracias a ti, artista! No solo por tu pedazo de fotografía que venía con el cuento debajo del brazo, sino también por hacerle una pedorreta a la mala pata y seguir con esa cacería de imágenes que tan bien sabes hacer. Ya funciona el link para que puedan encontrarte. Esperamos que ayude a que algunas cuentas que te perdieron sepan dónde estás. Un abrazo, Pilar.

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  6. Ángeles |

    Gensanta!!!!

    Me trasladó a otra época, tiempos, momentos … emotividad a flor de piel… hacéis vibrar!
    Q bello tributo a tantas Tatas .

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  7. Ángeles |

    Algo sucede con el link de Instagram de Pilar q parece no funciona , o no encuentra al usuario…

    Q fatalidad Pilar!!!! Instagram a veces está “jodïo de los callos”

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    • Sr.Churrero |

      Instagram se ha portado requetemal con nuestra amiga Pilar. Ya hemos probado el link siguiendo sus correcciones y funciona. La usuaria @pi67_67 ya está en la pista.

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  8. Chemari |

    Que cierto es que perdemos tantísimas cosas de las que no nos podemos despedir…

    Pero tambien recibimos otras a las que saludamos con confetis y fanfarrias!!

    Bienvenidos de nuevo a casa Churreros!!!

    Os debo sorpresa, en breve

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    • Sr.Churrero |

      ¿Sorpresa? ¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? ¿Dónde? ¿Cuándo? Chemariiiiiiiii ahora no nos puedes dejar así con ese saborcillo en la punta de la lengua…Tú sí que sabes crear suspense. Confetis y Fanfarrias.

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  9. Pilar |

    Que alegría teneros de nuevo, churreros. Y que lindo y nostalgico churro nos traeis hoy. Ya también tuve una tata… Ays

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    • Sr.Churrero |

      Que alegría que sigas con nosotros, Pilar. Y qué blanditos nos pone todo lo que huele a infancia…Ays.

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  10. ana |

    Fin de la temporada de helados e inicio de la de churros. Ya lo presentíamos con las cuatro gotas que cayeron el otro día. El verano nos ha cundido por Guadalajara, y un nuevo cliente llega a la churrería. Tiene sólo dos meses, de momento los churros no los puede probar, pero este cuento me ha hecho pensar en que cada día que pasa se forja su infancia, se irán almacenando sensaciones, recuerdos, magdalenas de Proust. Qué responsabilidad acompañarle!
    Welcome, churreros!

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    • Sr.Churrero |

      ¡Caramba! ¡Enhorabuena por ese nuevo cliente, Ana! Uno de los churreros acaba de ser padre también, y a base de escucharle y a base de escrutar su expresión patidifusa, creo que en La Churrería nos hacemos una idea de esa responsabilidad de la que hablas. La labor de los padres es cansada. Ser sostén y ser trampolín. Ser maestro y ser payaso. Ser médico, cocinero y experto jugador de bolos. Todo tienen que serlo un padre y una madre. ¡Qué valiente eres, Ana, caray! ¡Muchas enhorabuenas!

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  11. Rafael |

    Leo con retraso este churro de inicio de curso. Brillante comienzo. Un churro de los que a mi me gustan. No se puede decir más en menos líneas sobre los recuerdos, las sensaciones de la infancia y de su abandono, que no pérdida ya que siempre están ahí. Gracias por esta perla

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Échale azúcar a este churro