Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
tus labios

Tus labios, tus labios

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Pedro López

A juzgar por tus inocentes comentarios, ahora mismo sobre nosotros debe de extenderse un cielo repletito de estrellas, pero yo lo único que veo son tus labios, sí, sí, tus labios que, por otra parte, no paran de moverse porque tu discurso parece no acabar nunca: que si la galaxia de Andrómeda por aquí, que si el cinturón de Orión por allá, que si, mira, mira, aquella que brilla tanto es la Estrella Polar; y yo, sin embargo, tus labios, tus labios, solo tus labios, tus labios en primer plano, tus labios y cada uno de sus pliegues, tus labios articulando todas esas palabras que me dices, pero desde cuándo sabes tú tanto de astrología, vamos a ver, que llevamos aquí dos horas tumbados y estamos igual que al principio, ni un rocecito siquiera, ni un vamos a callarnos y a dejar que surja algo, no sé, porque como el telediario dijo que esta noche había lluvia de estrellas, pues venga, todo el mundo a pasear por la carretera, y yo a buscarte entre la gente, a oscuras, haciéndome el remolón, para que llegado el momento de la verdad, el de tumbarnos en el suelo de forma espontánea, poder caer junto a ti, como si el destino así lo quisiera, y así llegar a estar como estamos ahora, el uno al lado del otro, pero tus labios no dejan de moverse, de explicarme la maldita grandiosidad del universo, y a mí me importa un pito si en el cielo está explotando una supernova de esas porque yo llevo con los ojos cerrados casi desde que hemos llegado y solo veo tus labios, tus labios en blanco y negro, tus labios tan grandes que apenas existe el mundo tras ellos, tus labios que ahora sí, dejan una frase a medias para quedarse por fin en silencio, y como parece que se nos va la noche, aprovecho para decirte que me gustaría darte un beso, pero cuando abro los ojos para ver qué respondes, una estrella fugaz con su estela blanca y pura acaba de partir el cielo en dos, y yo sonrío porque te oigo sonreír, aunque espero ansioso una respuesta, y entonces tus labios otra vez, sí, sí, tus labios, que yo creía mis aliados en esta lucha a ciegas, emprenden de nuevo su movimiento para decirme que los deseos que se piden en voz alta nunca se cumplen.

 

Sobre el ingrediente

Esta historia de desamor (¿por qué casi todas son de desamor?) está inspirada en esos labios eternos que nos envió Pedro López, carabanchelero, aficionado a la fotografía y al noble arte de la escritura. Aunque también es entrenador de fútbol, también tiene Facebook, y también colabora en una revista llamada Melettea. Gracias por el ingrediente, Pedro, y buenos lunes a todos.

16 Comments

  1. Ana Santamaría |

    Buenos días. Pero qué bien está contada la historia del blablablá, del me importa un pimiento lo que digas, de esos momentos en los que pesa más lo que no se dice que otra cosa y sin embargo alguien se empeña en poner ruido entre los labios. Labios que han posado perfectos, por cierto. Un abrazo.

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  2. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Estupendooo el cuento de hoy. Me encantaaaa la manera que tenéis de contar lo cotidiano, los amores y los desamores, las esperanzas y las frustraciones, lo irreal y lo real y sobre todo, me encanta desayunar vuestros churros 😀

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  3. Ángeles |

    Siempre hay excepciones para confirmar una regla.
    La solución, “estrellarse” directamente en esos labios q le hacen perder la cordura.

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  4. Chemari |

    Y ya le pueden dar por saco al cielo si tus labios no se dejan besar…
    Si es que sois pa comeros los labios y la cara entera, aunque sepáis más de astronomía que de astrología

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  5. Gonzalo |

    ¡Cómo me he reído al final! Me lo imagino real como la vida misma. Tanto esperar el momento preciso y luego resulta que precisamente ese no era el momento.

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Échale azúcar a este churro