Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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Tienes suerte

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Jesús Belzunce

Es sábado por la tarde. Llaman a la puerta. Abres y encuentras a seis mujeres que te miran de arriba abajo. No te las esperabas, desde luego que no. Y menos en fin de semana. La única que habla tu idioma te dice que tienes suerte. Por lo visto les ha costado ponerse de acuerdo, pero al fin han llegado. Parecen cansadas, arrastran enormes maletas, llevan la permanente destrozada del viaje. Sin duda las seis han recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. Les dices que si les apetece entrar y tomar algo. Como era de esperar, las seis aceptan encantadas.

Mientras preparas café las oyes hablar desde la cocina, no entiendes nada de lo que dicen, el rumor se alza hasta la lámpara como una torre de Babel. Te asomas sin que te vean, están sentadas en el sofá, doce piernas cruzadas, seis voces hablando a la vez, diciendo lo mismo en distintas lenguas. Cuando sales con los cafés, las seis mujeres se entusiasman, hacen como que aplauden. Dejas la bandeja sobre la mesita. Acercas una silla, te sientas frente a ellas. Contemplas cómo se beben el café a sorbitos, sin soltar el platillo. De vez en cuando, una de ellas te sonríe, tú también le sonríes, qué otra cosa puedes hacer.

Cuando terminan el café, se levantan en orden y se van presentando. A medida que escuchas sus nombres se te olvidan, aunque eso no te preocupa, tienes tiempo de sobra para aprenderlos. Por educación, también les dices el tuyo. Pero ellas ya lo saben, es normal, lo saben todo sobre ti, se han documentado antes de venir. Te dan doce besos, las seis mujeres, y sin poder evitarlo te las imaginas desnudas, correteando por la habitación. Tú las persigues como en el show de Benny Hill, solo llevas puesta una máscara veneciana. Sin abandonar del todo la idea de la orgía, vuelves a sentarte en la silla. No sabes qué decir. Guardas silencio. Ellas, en cambio, tienen mucho que contarse y continúan, dios mediante, construyendo su torre de Babel; porque ellas sí parecen entenderse, gesticulan con las manos, utilizan la expresión de los ojos, ponen cara de aprobación, de incertidumbre, estallan en carcajadas. Lo cierto es que te inquieta verlas tan resueltas, tan dispuestas a todo, tan como si ya estuvieran en su propia casa.

Llaman de nuevo a la puerta. Es tu esposa. Ya te habías olvidado de ella. Salió a hacer la compra hace más de una hora. Entra cargada con cuatro bolsas, da las buenas tardes, te pregunta que quienes son esas. Le dices que son las otras seis mujeres que faltaban, que a cada hombre en el mundo le corresponden siete. La noticia no le sorprende, puede que la haya escuchado antes. Entonces las seis mujeres muestran hacia tu esposa su total admiración, se disculpan por haberse presentado sin previo aviso. Luego le ayudan con las bolsas de la compra, le hacen hueco en el centro del sofá. Tu mujer reparte besos y abrazos, dice que estas cosas pasan; contra todo pronóstico, parece contenta. Tú, sin embargo, te mantienes firme en la silla, sentado frente a ellas. Preguntándote si todo esto hará que el planeta sea un lugar mejor, más equilibrado, más ecuánime. No todos los hombres tienen esta suerte, es verdad, sin embargo hay algo que te pone nervioso y no sabes qué es.

Buscas tu tabaco en el bolsillo de la camisa, sacas un cigarro, justo antes de encenderlo te dicen que debes salir fuera, les molesta el humo. A tu esposa también, y eso que ella fuma desde los trece años. Te levantas de la silla como un niño castigado. Las seis maletas gigantes ocupan casi todo el recibidor y tropiezas con una de ellas. El terrazo está frío. Te has hecho daño en la rodilla izquierda, la de la operación de menisco. Pero eso no parece importarle a ninguna de tus siete mujeres. La caída les ha hecho gracia y desde el suelo puedes escuchar sus risas, siete risas dispares, perfectamente compenetradas.

 

Sobre el ingrediente

La fotografía que acompaña el churro de hoy es de Jesús Belzunce, cliente consagrado de la churrería, padre de Martín, melómano y onubense para más señas. Él encontró este trébol de cuatro hojas y no sabemos si le trajo suerte, pero a nosotros nos ha traído inspiración, por eso, porque queremos inspiraros a vosotros también, os invitamos a pasear por su proyecto 365 días (Paper Toys) y a degustar su deliciosa galería de Instagram. Y dicho esto, os queremos recordar que pasado mañana ya es viernes. ¡Buen provecho!

8 Comments

  1. Kasirucita |

    Uh, Ah!¡Las chicas son guerreras!
    Uh, Ah!¡Las chicas son guerreras!
    Ellas suelen llevar el timón
    y hacen astillas tu pobre corazón
    y si ves el mundo girar
    es porque las muñecas han puesto la cadera a funcionar
    [Las chicas son guerreras -Coz]

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  2. Ana Santamaría |

    Buenos días, sin duda hay hombres con suerte. ¿Alguno en la sala? :)) Buena manera de comenzar el día. Que encontréis el trébol ese, o las siete razones para pasar un buen miércoles.

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  3. Ángeles |

    Alucinopepinillos!!!
    Jajajaja!!!
    Ha pasado de ser una fantasía erótico_festiva a ser un espacio en el que no encuentra su sitio??? XDD

    Q rico churro!!!!!! Sorprendente la explosión de sabores , un Churro de Babel!!! (Aplausoyovación)

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  4. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Muy bueno el cuento de hoy. Me parece a mi que el protagonista de la historia de hoy, tiene las de perder,es bien sabido que nosotras nos aliamos enseguida, eso sí,sí el hombre en cuestión nos respeta y nos trata como a iguales, será incluido en nuestro grupo 😀

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  5. Santiago (77 años) |

    Amigos churreros, ¿donde hay que apuntarse?
    Que maravilla….
    Lo malo de estas cosas…. es que no pasan.
    A pesar de todo, no pierdo la esperanza.
    Felicidades churreros, me gusta

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  6. Chemari |

    … siete risas dispares, perfectamente compenetradas.

    En esto llaman a la puerta, es la madre del protagonista, trae un album con sus fotos de pequeño

    El trebol, de repente, se empieza a marchitar.

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Échale azúcar a este churro