Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Oscar Penelo

Para saber si estás enamorada de tu casera

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Oscar Penelo

Si por la mañana, al poco de salir de casa, se desatan los cordones de tus zapatos, te agachas en mitad del parque, te los atas bien atados y, cuando está todo resuelto y emprendes de nuevo el camino, te cruzas con tu casera a la altura del estanque de los patos, la miras, te mira, y todo lo que ella dice, después de meses sin veros, es que llevas los cordones desatados, cuidado no vayas a caerte.

Si después de atravesar el parque bajas ligera las escaleras mecánicas del suburbano, porque vas justa de tiempo y quieres llegar puntual al trabajo, si dejas pasar un convoy porque va excesivamente lleno, y pasa otro preñado de gente, y el tercer convoy viene aún peor que los anteriores y se abren las puertas del vagón y tú aprietas la mandíbula y empujas con rabia esa muralla de cuerpos y de brazos y de bolsos que no te dejan entrar hasta que te cuelas dentro, no por llegar a tiempo al trabajo, a estas alturas ya te da igual el trabajo, sino porque acabas de cruzarte con tu casera en el estanque de los patos y te sientes como una idiota porque todo lo que has sabido decirle es gracias, muy amable.

Si de cría recitabas los afluentes del Ebro, desde el nacimiento hasta la desembocadura, uno detrás del otro de pe a pa, pero ahora en la oficina miras la agenda de tu móvil y solo pone Casera, así, sin más, Casera, y no eres capaz de recordar cómo se llamaba ella, cuál era el nombre que te dijo en el momento de formalizar el alquiler, un nombre que, si te esfuerzas, no era un nombre cualquiera, sino más bien un diminutivo, una palabra inventada, rara, como esos alicates de boca de pato o las puñeteras palomas torcaces.

Si de vuelta a tu casa, sentada en la taza del váter, te parece descubrir en los baldosines del cuarto de baño la escena de unos perros fieros dando caza a un venado, y ni los perros ni el venado tienen nada que ver con tu casera, pero tú sigues ahí, sentada, ensimismada en el descubrimiento de esa escena de caza a los pies de tu retrete, y cuanto más miras la escena, más claramente piensas en tu casera, cómo no te diste cuenta antes, con los perros, y la espesura, y ese venado que está muerto de miedo, el pobre.

Si llega la hora de acostarse y te tumbas vestida en la cama y dejas tu teléfono móvil en un lugar preferente, sobre las sábanas, al alcance de la vista, si te olvidas o te da pereza quitarte los pantalones, la camiseta, los calcetines, si miras el teléfono una y mil veces y solo piensas en una excusa plausible para llamar esta misma noche a tu casera, si será suficiente con introducir un cuchillo en el tambor de la lavadora y poner el programa de centrifugado o mejor abrir la espita del gas para provocar mayores destrozos, si tumbada sobre la cama lo único que te impide agarrar el móvil y llamarla es el miedo a que ella esté despierta y descuelgue y te diga algo, entonces, casi con certeza, estás enamorada de tu casera.

 

Sobre el ingrediente

Oscar Penelo nos cuenta que es un fotógrafo aficionado de Barcelona, obsesionado con el color, la búsqueda de nuevos estilos y amante de las artes escénicas. No queremos añadir más. Solo os pedimos que entréis a ver su trabajo. Tiene unos retratos que quitan el hipo.

8 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, hay que ver como es el amor, a veces llega de golpe y otras se instala dentro de ti poco a poco, sin prisa , pero sin pausa… 😉

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  2. Kasirucita |

    Como hablar si cada parte de mi mente es tuya
    Y si no encuentro la palabra exacta, como hablar
    Como decirte que me has ganado poquito a poco
    Tu que llegaste por casualidad, como hablar
    [Como hablar, Amaral]

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  3. Chemari |

    Jo, esa imagen del movil encendido al lado de la cama me suena…

    Aunque mi historial de caseros y caseras da mas para una novela de ciencia-ficción, tambien os digo.

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Échale azúcar a este churro