Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)

Así funciona nuestra churrería

Churros frescos

estamos de puente

Estamos de puente

Hoy no hay churro. Hoy estamos de puente. Hoy aprovechamos para recuperar fuerzas, para contar las hojas de los árboles, para aprender a rellenar gnochis, para quedar a tomar un vermú, para barnizar las sillas de la cocina, para practicar un pase de swing que se nos resiste, para hacer barquitos de papel, para fumarnos un canutillo mientras vemos una peli vieja, en definitiva: hoy lo único que vamos a hacer es […]Leer churro

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Pura vida

Serían las cuatro de la tarde en Puerto Viejo. Yo esperaba el autobús al resguardo de un cobertizo hecho con tablas de madera, sentado en un tronco que alguien debió de dejar allí. En aquel país la mitad de las cosas parecían improvisadas. Una señora de mediana edad se me acercó lentamente desde el otro lado de la calle, pero en lugar de sentarse a mi lado, se quedó de […]Leer churro

Juanma Copano indio descalzo

Igual que un indio descalzo

Igual que un indio descalzo se cuela de noche en tu rancho mientras duermes, se pasea furtivo por tus propiedades, desde el almacén hasta el lavadero, y en el establo encuentra a tu caballo, se encapricha con él, lo acaricia, por detrás de las orejas y bajo las crines lo acaricia, lo ensilla, huye de tus tierras al galope y, a la mañana siguiente, cuando aún no es de día, […]Leer churro

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El diluvio

Lleva lloviendo toda la semana. Todo el mes. Algunos dicen que lleva lloviendo todo el año, es difícil saberlo ya. Al principio, las gentes abrieron los paraguas, recogieron la ropa tendida, caminaron deprisa bajo los alerones de los tejados. Pero la lluvia se fue haciendo más fuerte, las gotas se entrecruzaron formando cadenas y ahora ya es imposible ver el cielo. La lluvia ha empapado todas las cosas y todas […]Leer churro

Las musas y la novia fea_Arantxa Aesebe

Las musas y la novia fea

La novia del poeta no es guapa. No solo eso, es que es fea. Innegablemente fea. No con una fealdad novedosa, no: es fea a retales. La nariz, por ejemplo, sobraba de algún pájaro exótico. El poeta ha entendido, por fin, la razón de que los poemas le queden tan secos, tan siesos, tan sosos, tan de cuello almidonado. Su novia es fea. Y punto. Su novia es encantadora. Habla […]Leer churro

losaviones

Aviones de papel

Hubo un tiempo en el que mi padre y yo íbamos juntos a ver los aviones. Yo le preguntaba cómo era posible que algo tan grande y pesado pudiera volar igual que los pájaros, pero mi padre no sabía nada de aeronáutica, y yo no sabía nada de la vida. Quizá, por eso, todas las preguntas siempre se quedaban sin respuesta. No obstante, volvimos al aeropuerto una y otra vez, sin […]Leer churro

Francisco Molina Electricista

El hombre del seguro

Un hombre vino a mi casa a cambiarme una bombilla. Se había fundido el farol del recibidor y llamé al seguro para que vinieran a arreglarlo. Nada más entrar por la puerta, el hombre ya quería marcharse. Pero a mí me daba apuro que se quedara en el recibidor y no pasara a conocer la casa. —¿Quiere que le traiga una cerveza? —No se moleste, señora. Esto es cosa de […]Leer churro

cuento corto

Vista cansada

–La casa ya estaba así cuando llegamos, señora. María, mi mujer, fue quien gritó. Fue la primera en entrar. Yo creí que estaba bromeando pero cuando levanté la vista y vi aquella montaña de libros, cajas, ropa, periódicos, latas de comida y plumas de oca en mitad del pasillo creí que nos habíamos equivocado de casa. Enseguida me di cuenta de que el único que estaba equivocado era yo cuando […]Leer churro

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La mujer más hermosa del poblado

La mujer más hermosa del poblado se llama Danbibe. Se interna en la selva y, de tan bonita que es, las fieras agachan la cerviz, ocultan las mandíbulas y le dejan que prosiga su camino. El otro día una cobra real que acechaba desde un árbol sucumbió al paso ligero de Danbibe. Se dejó caer sobre la hierba y se entregó, hecha alfombra, a sus pies. No hace tanto, sucedió algo parecido […]Leer churro

El imbatible precio de la carne humana_Miguel de Prada 2

El imbatible precio de la carne humana

En un edificio de ladrillo naranja, detrás de la oficina de Correos, la escalera B, el quinto piso, a mano derecha, viven los Hamilton. Mamá, papá y tres hijitos. El mayor, Ernesto. El mediano, Fernando. La tercera, la pequeña, es una niña. Se llama Sofía. También vive con ellos un perro de aguas, uno de esos perros que son más felices en zonas frías, lanudo y blanco, un poco amarillento […]Leer churro