Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Candela Burgos Pajarera Gorka jaula hijo

Nuestro hijo Gorka

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Candela Burgos

Nuestro hijo Gorka es un niño casi como cualquiera. No juega al balón, no tiene amigos, tampoco se interesa por las muchachas. Se pasa los días saltando de una percha a la otra de su pajarera y, si está contento, silba feliz como un jilguero. Por las mañanas se acicala. Por las tardes mira con un ojo la televisión a través de los barrotes de su jaula. No hay manera de hacer salir a Gorka de la pajarera. Pero nuestro hijo va sacando los cursos y le hemos puesto en el salón para que nos vea.

Le cambiamos el agua del bebedero. Le ponemos cañamones en la tolva.

—Gorka, sal de la pajarera que tenemos que limpiarla.

Cuando nuestro hijo se enfada, lanza puñados de alpiste entre los cojines del sofá. Un día se perdió un capítulo de El ministerio del tiempo porque se presentó una visita. Cogió tal berrinche que se hizo el muerto durante tres días. Estaba tieso en el suelo de su jaula. Pasabas el dedo por los barrotes y ni se movía. Tuvo su padre que meter la mano y hacerle cosquillas para terminar con la travesura.

Le damos vitaminas. Contamos cuentos después de la cena. Le ponemos la BBC para que aprenda idiomas.

—Gorka, déjate eso que ya eres mayor, cariño.

Cuando sacamos la jaula a la terraza para pasar la aspiradora, nos insulta y amenaza con denunciarnos a la policía. No le gusta quedarse solo a nuestro Gorka. Si nos invitan a la comunión de un sobrino, uno de los dos se queda en casa. Si tenemos que hacer un recado o bajar a la compra, uno sale a la calle y el otro vigila a Gorka. Le gustan los huesos de jibia de la pescadería, pero si no están muy limpios los tira a la alfombra.

—Mira, Gorka, que me tienes harta.

Los sábados, después de comer, mi marido y yo nos echamos la siesta. Es el único rato en que le dejamos solo. Ponemos la radio alta y unas cortinas gruesas por encima de la jaula. Como los demás niños, nuestro hijo Gorka tiene poca paciencia. Es meternos su padre y yo en el dormitorio y arrancarse él con unos trinos rebeldes que nos asustan.

 

Sobre el ingrediente

La culpable del cuento de hoy se llama Candela Burgos, tiene dieciséis años y es argentina. Candela es una apasionada del arte, de la lectura, del dibujo y del canto. La fotografía que nos envió Candela corresponde a la exposición Vestigios del artista de Padua (Buenos aires) Martín Hermida. Enhorabuena, Candela, por tu estupendo trabajo.

14 Comments

    • Sr.Churrero |

      Qué bien, Lucía. No sabemos qué nos agrada más, si que nos digas que te ha hecho pensar, o que nos digas que te encanta. Gracias!

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  1. Kasirucita |

    Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
    Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…
    Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…
    Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…
    [Platero y yo, Juan Ramón Jiménez]

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    • Sr.Churrero |

      No sé, Kasirucita, no sé.
      Meter a un muchacho en una jaula no está bien. Pero meter un burro y alimentarlo con alpiste… no sé.

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      • Kasirucita |

        Todo eso es perdonable, pero perderse un capítulo del Ministerio del Tiempo..eso, eso si que no tiene explicación ni consuelo

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  2. Chemari |

    Mira que la adolescencia de Candela Burgos me pinta a mí más divertida que la de Gorka…

    Yo abría la jaula y dejaba de darle de comer, a ver qué pasa.

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  3. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, que lástima de juventud, en vez de volar libre, encerrado en una jaula. Yo opino como Chemari, a ver si abriendo la jaula y sin comida al alcance espabila 😉

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  4. Ana Santamaría |

    Buenos días. No es por llevar la contraria pero igual este Gorka no es un niño como cualquiera Un gusto desayunar un churro atrasado. Algo de inquietante y algo de humor, me gusta.

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  5. Lipiblue |

    Me arranca una sonrisa de gracia y otra de ironía. Me ha hecho mucha gracia y he pensado¡Qué verdad!

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  6. Domingo |

    Genial el churro . Las jaulas las consentimos y las creamos nosotros cuando esperamos poco de nuestros jovenes.

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  7. Ángeles |

    Ooooooh! Tan dulce y amargo a la vez…
    Magistral, tan sencillo y depurado, tan directo y sencillo que me parece magistral.
    Cuánto disfruto la relectura!!

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Échale azúcar a este churro