Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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Lucas, el tigre

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Elena Gómez de Valcárcel

Lucas, el tigre, tiene el pelo largo y suave como los albornoces de los hoteles caros. Lucas no caza gacelas. Tampoco ruge a los turistas que le apuntan con sus prismáticos. Sus garras no son afiladas y cuando enseña sus colmillos, su boca parece un cucurucho de palomitas blancas. No es un tigre como los demás, Lucas, y eso le entristece.

Lucas tiene por vecinas a unas leonas a las que observa desde su ventana. Majestuosas como reinas de Inglaterra, Lucas las ve lustrar la piel de sus cachorros con la lengua, proveer de solomillo de ñu a su familia, ahuyentar a las hienas de su despensa. Pero sus rugidos hacen que Lucas se asuste y corra a esconderse bajo su cama.

Lucas se pasa las tardes canturreando de contento mientras lee el correo, dibuja gráciles bailarinas de cuatro patas y limpia el polvo de la sabana que se cuela por sus ventanas. A Lucas le encanta tener bien ordenada su casa, decorar con sus dibujos las paredes y escribir largas cartas a los familiares y amigos que habitan selvas lejanas.

Pero en esas cartas, Lucas no cuenta que aparece en los documentales persiguiendo alguna presa apetitosa, mostrando sus enormes músculos, sus ojos incendiados. Y es que, cuando llegan los reporteros con sus cámaras, estos le encuentran escribiendo bajo la sombra de un gran baobab. Aquello, piensan los reporteros, no es proeza digna de un canal de pago. Y eso, a Lucas, le hace enfadar.

Una mañana, harto de tanta contrariedad, Lucas se levanta de la cama con la alegre idea de invitar a merendar a sus compañeros de sabana. Prepara torrijas con masa madre, leche fresca de cebra recién ordeñada y jugo de savia de las acacias de su jardín. Ha preparado la mesa siguiendo las instrucciones de un tutorial de Youtube: cuchillo y cuchara a la derecha, tenedor a la izquierda, vajilla con filigrana.

Puntuales llegan el elefante, la jirafa, la leona, el ñu, la hiena, la gacela y la cebra. Todos saludan con afecto a Lucas. Han pasado semanas desde su última reunión y todos se muestran ansiosos por conocer las últimas novedades de sus compañeros de sabana. Comen hasta vaciar las fuentes y los platos, y rumian de placer. Tras servirse el postre, inician la sobremesa.

Lucas hace tintinear la copa con la cucharilla del café para atraer la atención de sus invitados. Cuando se hace el silencio, el tigre se pone en pie y pregunta:

–¿Cómo lo hacéis?

De inmediato, se cierran las bocas y se abren los ojos.

–¿Cómo hacemos el qué? –se atreve a preguntar la jirafa.

–¿Cómo hacéis para ser elefantes, jirafas, leonas, ñus, hienas, gacelas y cebras?

El silencio se rompe y los animales comienzan a hablar en tropel:

–Yo recojo agua fresca con mi trompa –dice el elefante.

–Yo busco alimento sobre las copas de los árboles más altos –dice la jirafa.

–Yo cazo para alimentar a mis cachorros –dice la leona.

–Yo sirvo de alimento a los cachorros de la leona –dice el ñu.

–Yo acompaño a los animales en su último sueño –dice la hiena.

–Yo corro y brinco para deleitaros con mis elegantes piruetas –dice la gacela.

–Yo aporto ese toque de sofisticación que le falta a la sabana –dice la cebra.

A continuación, todos miran de reojo a la jirafa, que yergue su largo cuello, lo encarama a la lámpara de araña que cuelga del techo y, desde allí, dice:

–Lucas, tú eres un tigre. ¿Cómo lo haces?

A Lucas se le humedecen los ojos y se le encrespa el lomo mientras solloza una respuesta:

–Yo quisiera acechar presas, correr tras ellas, afilarme las garras con la corteza de los árboles, rugir a los turistas, mostrar mis colmillos ensangrentados a los fotógrafos, ser fiero. Pero nada de eso está en mi naturaleza. A veces me voy a la cama con los ojos a punto de estallar en lágrimas, con un nudo en la garganta y me escondo bajo la almohada. Me da miedo no ser un buen tigre, me da rabia no ser un buen tigre, me entristece no ser un buen tigre.

–¿Y nunca te alegras, Lucas? –pregunta la trompa del elefante con un silbido.

–Me alegro cuando escribo cartas a mis primos de Sumatra, cuando dibujo a las gacelas bailando bajo una luz naranja, cuando limpio y ordeno mi casa, cuando nos reunimos todos bajo esta lámpara de araña.

–En la sabana, querido Lucas, la vida no es solo rugir. También se sufre, se teme y se disfruta a rabiar. Y, ¿sabes lo bueno? Que no hay nada de malo en ello.

Y entonces, el elefante, la jirafa, la leona, el ñu, la hiena, la gacela y la cebra se arremolinan en torno a Lucas y le ayudan, entre todos, a cerrar la enorme boca que se le abre a los animales de la sabana cuando descubren una verdad nueva.

 

Sobre el ingrediente

Elena Gómez de Valcárcel es la creadora del proyecto Familia, una colección de objetos de porcelana para niños formada por un tigre (Lucas), un elefante y una jirafa. El objetivo de estos tres animalitos es ayudar a los niños a expresar sus emociones (alegría, tristeza, miedo y enfado) a lo largo de las diferentes etapas de su infancia. Este cuento ha acompañado a Elena en la presentación de su proyecto ante el jurado de la escuela de diseño Central Saint Martins de Londres. Aún estamos esperando que le den la nota. Mientras tanto, ¡podéis darle la vuestra! Gracias, Elena, por desayunarte un churro en uno de los días más importantes de tu vida londinense.

9 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Magníficoo el cuento de hoy, y que bonitas las figuras de Elena. Seguro que algún día su trabajo estará en todas las casas y todos los colegios de allí y de aquí 🙂

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  2. Ángeles |

    Delicioso churro!
    Sentirse fuera de lugar y en un cuerpo equivocado no debería ser sinónimo de tristeza, desubicación y desorientación. Siempre hay quienes ayudan en la gestión de las desconocidas emociones. Bravo Elena x este proyecto, desde aquí mis mejores deseos y mucho éxito!!!!!!

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  3. delete |

    Es una oda a la diferencia… pero eso último de que le cerraron la boca…¿en realidad se lo comieron?

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  4. Chemari |

    Que gran proyecto el de Elena…

    Y cuanta ternura hay en Lucas,

    porque no todo en la vida se resuelve rugiendo.

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  5. Laura |

    Q autentica preciosidad
    Gracias por añadir Otro espectacular ingrediente a la Gran Obra de mi Hermana (se me saltan las lagrimas) llena de detalles, llena de expresiones para explicarla al máximo, cuánto dice q amplia q trabajada q conciencia cuanto expresa; y por si faltaba algo q cuento tan perfecto.

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  6. Ana |

    Elena ,te admiro.
    Sois puro sentimiento tú y tus tres «bebés»
    Ahora mismo me he enamorado de Lucas, y estoy segurísima que lo haré de la Jirafa y el Elefante .
    Que sepas que la primera noche de Lucia en Eibar ha sido con este churro tan dulce llamado Lucas.
    Ya esta dormida
    Un millón de besos.

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Échale azúcar a este churro