Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
libertad-churrera

Libertad, coño, libertad

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Jabi Medina

Queridos lectores:

Lo que viene a continuación es un fiel relato de lo vivido en la Churrería los últimos meses. Por favor, léanlo en voz baja, con un murmullo de iglesia, con pena, con recogimiento. Gracias.

El veinte de noviembre del año pasado uno de los churreros amagó con quitarse la vida. Empleó uno de los cuchillos del obrador. Para nosotros fue un duro golpe. Por suerte, el churrero fracasó. Fracasar, en general, es una cosa que a los churreros se nos da bien. Le salvó el escaso presupuesto de la churrería: nuestros cuchillos son tan baratos que sirven solo para esparcir mantequilla. De cortarse las venas, ni hablamos. ¿Y qué llevó al pobre infeliz a intentar acabar con su churrera vida? La respuesta: era incapaz de encontrar una buena metáfora de situación. Al día siguiente debía publicar cuento y no conseguía hilvanar una metáfora de situación precisa, original, que explicase el pudrirse lento del primer amor. El resto de churreros lo abrazamos y consolamos. Todos habíamos pasado por algo parecido. Todos.

El cinco de febrero del presente año una de las churreras ingresó en el hospital de Alcorcón en coma etílico. Lo más sorprendente era que la pobre churrera siempre había sido una mujer de pocos excesos, de pijama y cenita en casa, de apenas mojarse los labios con el champán del brindis de Navidad. Esa noche, sin embargo, se había bebido hasta el agua de los floreros. Quería escribir como Bukowsky, o como Hemingway, o como Fernando Arrabal, nos dijo mientras el suero caía gotita a gotita desde el cabecero de su cama. La presión del cuento diario se cobraba otra nueva víctima.

El mes pasado a uno de los churreros lo dejaron siete veces. El mismo novio. Una, dos, siete veces. ¿La razón? Pues cuál va a ser: una atención excesiva a los adjetivos de sus cuentos y una atención miserable al amor de su vida.

Uno de los churreros es padre. Sin embargo, el desdichado apenas ha podido ejercer como tal. En ocasiones, llama a su hijo con el nombre de los personajes de sus churros, confunde al crío con un noray parlanchín y asturiano.

También nos han llegado noticias de lectores que han tenido que acudir al psicoanalista por estrés churrero. La obligación autoimpuesta de no perderse nunca ninguno de nuestros relatos, el deber de comentar siempre puntual y siempre con brillantez les ha causado estragos. Ese preguntarse qué cojones queremos decir los churreros en realidad, qué representa la roca de Sísifo, a qué hostias estamos jugando dejando ese final abierto. Historias que se mezclan con historias, como en una túrmix, personajes que se aparecen en sueños y acosan a nuestros lectores: un perro llamado Violín, los Gutiérrez, Adán y Ella, un chaval de piernas cortas, varias niñas vestidas de comunión que levantan el vuelo, bailarinas por todas partes. ¿Quién puede poner orden entre tanto adverbio, tanta historia que dura lo que dura un día, esta indigestión continua de palabras azucaradas? Algunos de nuestros lectores ya no saben si lo que leen son churros, porras, merinas o cíclopes con gorro mexicano.

Y no son los únicos damnificados. Hablemos de los cuentos. Relatos obligados a apretarse en medio folio porque la churrera de turno tiene cita en el dentista. Historias que se merecían dos vueltas de campana, un amanecer en Varanasi o cinco modos de decir manzana y, en su lugar, se quedan sentadas en el primer peldaño de la escalera, inacabadas o acabadas a golpe de martillo pilón. Admitámoslo, a veces el tiempo obliga a nuestras historias a meterse en trajes que les quedan pequeños.

Ha sido estimulante este ritmo de pelota vasca, lo juramos, pero ahora sentimos que estamos listos para estirar la masa. Queremos darle una vuelta de tuerca a nuestros churros, alargarlos, empequeñecerlos, hacer, en resumidas cuentas, lo que nos venga en gana.

Libertad, coño, libertad. Para los churreros, para los lectores y para los cuentos.

La Churrería anuncia que se rompen las cadenas de las veinticuatro horas. Se acabó la periodicidad diaria de los cuentos. A partir de ahora, publicaremos solo lunes, miércoles y viernes.

Ojalá esta decisión sea para bien. Ojalá el juego se vuelva más divertido. Ojalá no os olvidéis de nosotros y sigáis, como siempre, ahí detrás, animándonos con vuestros comentarios, leyéndonos en silencio, día tras día, aunque ahora sea solo tres veces a la semana.

Nosotros aquí estaremos, embadurnados de harina hasta las cejas, pensando siempre en el siguiente relato. Pero ahora con algo más de tiempo libre. Y de vida. Y de libertad.

 

Sobre el ingrediente

Pues poco más hay que añadir. Tan solo repetirlo una vez más, por si alguien andaba despistado: a partir de ahora, publicaremos solo lunes, miércoles y viernes. Ah, por cierto, la imagen de la libertad churrera guiando al pueblo es un regalo de amor de Jabi Medina: un crack, un genio, un adonis.

41 Comments

  1. Kasirucita |

    Libreeeeeeeeeeee,
    como el sol cuando amanece yo soy libreeeeeeeeee, como el mar.
    Libreeeeeeeeeeeee,
    como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volaaaar.
    Libreeeeeeeeeeeeeee,
    como el viento que recoge mi lamento y mi pesaaaaaar
    camino sin cesaaaar
    detrás de la verdaaad
    y sabré lo que es al fin ¡¡LA LIBERTAAAADDD!!
    [LIBRE, Nino Bravo]

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  2. Kasirucita |

    ¡¡CLARO QUE SIIII!!!
    aquí estaremos esperando nuestro churro lunes lunero, miércoles cascabelero y viernes verbenero…
    Mejor racionar para evitar posibles empachos, a los churreros y a la clientela.
    Nuestra adicción no os va a dejar, al contrario, ¡¡los saborearemos con más ganeta!!.

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  3. Estela |

    Libertad, libertad,sin ira libertad…
    Ole churreros!!! Valientes!!! Sabios!!
    Lunes miércoles y viernes nos tendréis aquí, fieles como siempre! Cambiaremos las rutinas y los churros nos sabrán aún mejor!
    No dudéis de vuestra clientela! Aquí seguiremos, comentando, disfrutando e invitándolos cada mañana a café, té o chocolate, tanto si traéis churros frescos como si os acercáis solo a saludar!

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    • Sr.Churrero |

      No descartamos colgar algún churro de vez en cuando en martes o en jueves, Estela. Las normas están ahí para partirlas. Gracias por la incondicionalidad.

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  4. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Estupendoo el cuento, confesión o lo que quiera que haya sido. Me parece una idea estupenda así los esperaremos con más ganas aún, gracias por el esfuerzo diario. APLAUSOS, APLAUSOS, APLAUSOS 😀

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    • Sr.Churrero |

      Ni siquiera nosotros sabemos lo que ha sido. Dejémoslo en churro, Ángela. Eso ha sido. Un señor churro. ¡Nos vemos el miércoles!

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  5. Helen |

    ¡Gracias! Por quitarme le mala conciencia de – a veces- dejar que se enfríen, de meterlos en el frigorífico, de guardarlos en bolsas, de secarlos para leerlos más tarde, de hasta tirar alguno sin probarlo! Gracias, por seguir con las manos en la masa, por cuidar ese aceite tan dorado, por ese fuego. Un fuerte abrazo desde Múnich.

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    • Sr.Churrero |

      ¡Hasta la capital de Baviera llega nuestro aroma a fritanga!
      Abrazo apretado a ti, Helen

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  6. Pilar |

    Pues me alegro mucho de vuestra liberación, porque así os he leído siempre, o no. Con total libertad para leeros a diario, a ratos, nada, o varios de una vez. Las cadenas os las pusisteis vosotros y a vosotros os tocaba quitárnoslas! Ánimo, que aquí seguiremos para seguir leyendo como hasta ahora, con total libertad y no por obligación!

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    • Sr.Churrero |

      Nos está emocionando esta clientela nuestra tan comprensiva y tan libérrima. Gracias, Pilar.

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  7. Clara |

    Que te deje siete veces en un mes el mismo novio no tiene que sentar bien al alma, seguro que amarga un poco la harina. ¡Pobres churreros! Tres cuentos a la semana sigue siendo una maravilla para nosotros, así que ánimo y a descansar de tanto exceso. Yo voy a mi despensa, a ver si encuentro algún ingrediente que pueda ayudaros a cocinar. ¡Un beso, señores churreros!

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  8. Ana |

    Claro que sí, que los churreros trabajen cuando les da la gana. A mí me parece perfecto porque no es nada fácil lo que hacéis, (churros a diario) y ese desorden que provoca la obligación de escribir crispa a cualquiera, (empatizo con esta causa). Así que bienvenidos churros alternos. Encantada de leeros como siempre, o con más ganas, que todo puede ser. Un abrazo.

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  9. Cristina Izquierdo Lowry |

    Ooooooh… No negaré que os voy a echar de menos… Pero sólo los martes, jueves, sábados y domingos. ¡¡¡Adelante, churreros, aquí seguimos!!!

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    • Sr.Churrero |

      A lo mejor escribimos más largo. O más corto, que nunca se sabe. Gracias por continuar ahí, Cristina.

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  10. Fco. Javier |

    El problema es que los churros crean adicción y estamos totalmente enganchados. Tendremos que guardar alguno debajo de la almohada o recobrarlos del viejo obrador para quitarnos el mono.
    Descansar lo que necesitéis ya que siempre estaremos esperando un nuevo relato con muchísima ilusión…

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    • Sr.Churrero |

      ¿debajo de la almohada? ¡Se te llenará todo de grasa! Gracias a ti tambien, Fco. Javier.

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  11. Carlos |

    Muy buena decisión. Lo mucho empalaga y lo poco agrada. Creación y lectura sosegada. Ánimo que aquí están los comensales para disfrutar con calma…jejej

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  12. paca |

    No pocas veces he pensado en todo ese esfuerzo vuestro por ofrecernos diariamente el desayuno, y en la forma de agradeceroslo de alguna manera. Impagable. Y así lo seguirá siendo, los lunes, los miércoles o cuando queráis. Ahora nos enseñáis el valor de la añoranza. Un abrazo y sed muy felices. Y libres.

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  13. Laura |

    “Libertad, coño, libertad”. Sabia decisión, así, como filosofía de vida. Que nunca tiene que dejar de ser placer lo que como placer empezó.

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  14. Pilar |

    Sí ya lo decía yo ¡¡ Como andará esa churreria sin tiempo para una limpieza a fondo !!
    Ademas el churro, y a ciertas edades, precisa de digestión lenta, a veces de rumiar, regurgitar y volver a degustar.
    Porque un churro es mucho.
    Si. Aprobados.

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    • Sr.Churrero |

      Un aprobado de Pilar. Pues por lo que sabemos de ella no es de las que regala las notas. Seguimos a miércoles.

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  15. Ángeles |

    La libertad!!!!!!
    Ole x vosotros, ole x vuestros cuentos, ole x La Churrería!!!

    La presión del tiempo, la atmosférica, la de las ruedas de la bici… la q sea, ha de ser equilibrada xq de otra forma la creatividad, fantasía e ilusión perderían su magia y poder.
    Me maravilla llegar x aquí y tener la sensación de entrar en la madriguera de acceso a un mundo de Cuentos, y eso… no hay calendario gregoriano que imponga días !!!
    Adelante Equipo en La Churrería!!!!
    Sin imposiciones!!!
    Sentíos libres!!!
    Sólo así se libera la fantasía!!!
    Se os quiere :))

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  16. Ana Ongil |

    Pues me parece muy bien. Hay que saber echar el freno a veces. Parar es importante.
    En realidad será como un grupo de consumo, llega pedido churrero los lunes, miércoles y viernes. Que no está nada mal. Nosotros recibimos cesta de verduras quincenal y nadie se queja…
    A volar!

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    • Sr.Churrero |

      Y bien buenas que están esas verduras que llegan al Rincón Lento. ¡Saludos a Guadalajara y a toda su comarca!

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  17. Pilar C. |

    Muy sabia decisión churreros, que el estrés nunca convino a nadie. Si antes estaban ricos ricos, ahora los churros os van a salir de alta cocina. Yo seguiré asomando la nariz de vez en cuando por la churrería, a ver si me la llenáis de harina. Un abrazo.

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    • Sr.Churrero |

      Tres churros a la semana. Nos dará tiempo para que salgan más rizados, más dorados, más sonrientes. Gracias, Pilar C.

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  18. Chemari |

    A ver, esta mañana lei el churro deprisa y corriendo y pensé que qué rollo, dos churros menos a la semana, no va a ser lo mismo, si tu me dices ven lo dejo todo…

    Luego le estuve dando vueltas y ahora al llegar a casa lo he vuelto a leer y pensar con más calma. Y teneis toda la razón del mundo. El ritmo de un churro diario al principio molaba mucho… pero llega un momento en el que se vuelve demasiado exigente, para vosotros por supuesto, y también para los que, como decís, nos autoimponemos la obligación de comentar a diario.

    Porque cuando algo se vuelve imposición, aunque sea con gusto, se pierde la frescura. Y eso es justamente lo que os caracteriza a vosotros, la frescura y la espontaneidad en vuestra forma de escribir y comunicar.

    Asi que oye, a lo mejor no es mala idea probar dos churros menos a la semana y poder saborear los otros tres con mas calma.

    Mi psicoanalista os manda saludos, por cierto

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    • Sr.Churrero |

      Pues, Chemari, qué te vamos a contar nosotros de la churrería que tú no sepas. Y, desde ahora, a leer relajado y cuando apetezca, que nadie obliga. Gracias, amigo.

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  19. Hitos |

    Jooooo. Me siento super culpable. Muchas veces no comento porque no se me ocurre nada brillante que aportar y otras solo comento haciendo preguntas sin deciros lo bien que está escrito. A mi me parece bien que hagáis lo que estiméis oportuno ¿quien coño puso la letra tan menuda hoy que no tengo las gafas de cerca?

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  20. Isabel |

    ¡Ay! Qué malo es el estrés… ¡Nada de churreros estresados! Yo tampoco comento casi nunca, y el churro de ayer lo he leído hoy (y tengo en mi bandeja de entrada algunos más sin leer), así que si yo llevo mi ritmo, ¡qué os voy a decir! Un abrazo grande para todos

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Échale azúcar a este churro