Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
orangutan

La risa de Ava Gardner

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Alicia Gálvez

Es un día cualquiera en la selva. Croan las ranas en los estanques, zumban las moscas y las avispas. Hay arañas enormes y serpientes que susurran y se enroscan a los árboles. Se dejan acariciar por el musgo esas serpientes. Todo son peligros.

También hay simios. Un orangután de gesto tristón lleva un buen rato quieto, como si estuviera posando para la cámara. La cámara que lo apunta la sostiene un explorador que acaba de internarse en la selva. Se identifica rápido que es un explorador porque viste todo de caqui con pantalones bombachos y sombrero salacot y porque lleva un despliegue de instrumentos de medida, lleva redes y una multitud de objetos de utilidad indescifrable.

Además, como todo explorador que se precie, el hombre vestido de caqui se hace acompañar de una bella señorita con una melena tan suelta como su escote. Se pasea por la selva como si circulara por el pasillo de casa, camino del vestidor. La bella señorita se ríe de vez en cuando y su risa se propaga en volutas por el cielo de la selva. Rebota en la fronda densa y hace vibrar con su eco a las telarañas. Estremece con esa risa la paz de las avispas, la de las moscas y las serpientes.

Ha empezado a llover. Nada extraño, en la selva siempre llueve. Llueve con tenacidad y lo empapa todo. El orangután se aleja a saltos, busca refugio en una gruta que queda allí cerca y la bella señorita que, caramba, tiene cierto aire a Ava Gardner, echa a caminar por la selva tan contenta, sabiéndose protagonista, ajena a tanto peligro. El explorador le pide un poco de sigilo. Es lo menos que se le puede pedir a la compañera de aventuras, pero la chica tiene una seguridad que arrebata y dice que nanay, que ella es muy suelta y que la selva es suya. Recuerda a Ava Gardner la muchacha. Ava Gardner en tendido de sol, asomada a la faena, esperando a su torero. Ava Gardner apoyada en la barra de Chicote unas horas después, margarita en mano. Ava Gardner vuelta de espaldas, todo curvas, con pañuelo al cuello, falda lápiz, el hoyuelo en el codo. Su risa como un esbozo de lo que se dibujará luego, entre las sábanas del Palace o del Ritz. La risa de Ava Gardner como presagio de la resaca y de un domingo enmarañado, lleno de ramitas, de recovecos, de madrigueras.

De repente se despeja la tarde, sale el sol y todo resplandece. Allí donde hay una rendija, sonríe descarado un rayo de luz. Se ponen contentas las hojas y las flores más extrañas, las que atesoraría el botánico bajo un marco de cristal. El orangután deja la cueva y el explorador toma notas y fotos a la velocidad del rayo. El orangután se va acercando a la bella señorita, extiende un brazo interminable, acaricia con su manaza el cuello desnudo de ella. La chica se deja hacer. Asombra la delicadeza en la bestia, el aplomo en la mujer. El orangután sonríe. Se le ha pasado la pena que ensombrecía el comienzo de este relato. ¿Habéis visto alguna vez la sonrisa abrirse camino en la boca del orangután? Es como escuchar campanillas, como beber una copa de anís escarchado. Eso es. Como tumbarse en el sofá y poner una vieja película, con la ventana a medio abrir. Dejad que la brisa pase y ponga a bailar las cortinas.

 

Sobre el ingrediente

Alicia Gálvez, la autora de la imagen que inspira el cuento de hoy, es una de las finalistas del concurso de fotos que organiza la revista Cuentos para el andén. Sí, ya sabéis de qué revista hablamos, una revista plagada de historias cortas buenísimas que sale de la jaula cada mes y se ofrece a los lectores para su solaz y disfrute. El número 56 ya está en la calle y a vuestro alcance aquí mismo. Nos os lo perdáis. Está dedicado a los sueños de infancia y entremezcla autores consagrados y letras lanzadas sobre el papel por niños de 6 a 11 años. Nuestros amigos de Cuentos para el andén han querido que la risa de Ava Gardner también estuviera dentro de la revista.

12 Comments

    • Sr.Churrero |

      Pues nosotros sí apreciamos cierto grado de pasión, Pilar, qué quieres que te digamos. ¡Pero nos encanta!

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  1. Kasirucita |

    ¡¡BELLA Y BESTIA SON!!

    Se oye una canción que hace suspirar
    Y habla al corazón de una sensación
    Grande como el mar.
    Algo entre los dos cambia sin querer
    Nace una ilusión, tiemblan de emoción
    Bella y bestia son.
    Hoy igual que ayer, pero nunca igual
    Siempre al arriesgar puedes acertar
    Tu elección final.
    “Debes aprender,” dice la canción
    “Que antes de juzgar tienes que llegar
    Hasta el corazón”.
    Cierto como el sol que nos da calor
    No hay mayor verdad, la belleza está
    En el interior.
    Nace una ilusión, tiemblan de emoción
    Bella y bestia son. 🙂

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  2. Angela |

    Muy buenos días churrero!!! Precioso el cuento de hoy, además de a La Bella y la Bestia, vuestro churro me ha recordado a las películas antiguas de Tarzan, con esa Jane que iba por la selva con ese vestido hecho a trozos y su melena suelta 🙂

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    • Sr.Churrero |

      En el churro de hoy hay todo eso que dices: un poco de Bella y Bestia, de Jane y Tarzán, hay también King Kong, una coctelería en Gran Vía y hasta una copita de anís. Porque todo cabe en un churro. Ángela.

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  3. Ángeles |

    En mi histórico visual todas esas películas Hollywoodienses q despertaban la imaginacion.
    Mogambo.
    Tenéis la capacidad de teletransportar!!!

    La foto habla x sí misma!!!

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  4. Chemari |

    Del churro creo que ya os lo han dicho todo…

    A mi me flipa que Cuentos para el Andén haya publicado cuentos de niños de 6 a 11 años. Este no se me escapa!!!

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Échale azúcar a este churro