Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
La ITV_Angeles Pizarro

La ITV

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Ángeles Pizarro

Concha y Tomás llevan casados cuarenta y dos años. Tienen la piel ceniza y las venitas que rodean la nariz más rojas que cuando eran jóvenes.

Ayer se les rompió el coche. Era un coche viejo, un Renault rojo que compraron para hacer recados y salir de vacaciones, a la playa, una semana en verano.

Ellos viven en Tudela, Navarra, cerca de la estación de tren, en una rotonda que siempre está al sol, con un endrino en el medio. Una casa de dos pisos, con el portal en obras. Geranios y esas florecitas moradas que aguantan los cambios de tiempo. Un perro pequeño que se llama Dan.

Concha era bedel en un colegio. Tomás arreglaba suelas de zapatos en un taller, dos calles antes de llegar a la plaza. Aunque está jubilado sigue yendo al taller todas las mañanas, a mediodía, a la hora del café. Sin embargo, Concha al colegio no va nunca, porque con la directora acabó mal y la tenían con un contrato a media jornada o algo así. Tiene dos hernias discales y, a veces, se le duerme la pierna derecha como si se le llenase de hormigas.

Su hijo mayor, Leo, trabaja en una empresa de comida a domicilio en Madrid. El hijo pequeño nació sietemesino y siempre estuvo delicado de salud. Hace doce años se murió del corazón. Desde entonces, Concha siempre está cansada.

Cuando compraron el coche, a Tomás le gustaba dar vueltas por el pueblo con las ventanillas bajadas; le dijo a Concha que le iba a enseñar a conducir. Ella decía que no, que no, pero le daba al claxon cuando se cruzaban con conocidos.

Tuvieron una época en la que salían al campo todos los domingos, con tortilla y pimientos, cuando los niños eran pequeños. A veces llevaban Coca-Cola, una botella de dos litros. Ponían una mesita plegable y sillas, bien cerca del Renault, y después de comer se echaban la siesta.

Al hijo que se murió, que se llamaba Andrés, le gustaba ir a lavar el coche y quedarse dentro cuando pasaba por el túnel de lavado.

El coche, la última ITV no la ha pasado. Le fallan los intermitentes y la puerta de atrás no cierra. Además, consume mucha gasolina y siempre huele raro.

Tomás ha dicho: «si nos cuesta mucho dinero, ni lo arreglamos».

Y ahí están, sentaditos en un banco metálico, a la entrada del garaje, esperando a que el mecánico les diga si merece la pena. Porque, total, para lo que les queda de usarlo.

 

Sobre el ingrediente

Ángeles Pizarro. Ella es la fotógrafa que capturó esa imagen que encabeza el texto. Menudo fotón, ¿verdad? Hace falta tener talento para seleccionar ese instante entre la marabunta de instantes que existen. La de cosas que laten en esa foto. La de historias que se intuyen, que se acumulan en esos hombros caídos, en esas miradas que se evitan. El cuento salió del tirón, como si los dos fotografiados nos lo estuvieran susurrando al oído. Un visto y no visto. Una vomitona de cuento. Esperamos que os haya gustado y, si queréis más fotos que rebosan vida, ahí os dejamos el Instagram de Ángeles.

13 Comments

  1. Ángeles |

    Ooooooooooooooh!!!! Cieloooooooos!!!!!

    Ufff… me emociono y todo… les intuía una historia muy interesante a la par q común… ahí estaban ellos indiferentes ante todo lo q pasaba y ubicados casi de forma simétrica ante los trenes, automáticamente me quedé prendada y siempre quise saber que historia había detrás. Pude confabular con ello pero nada parecido (ni de lejos) a esta riqueza de aderezo e ingredientes.
    Y vosotros me hacéis este inmenso regalo… #mencantaespoco !

    ¡¡ G R A C I A S !!

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  2. Chemari |

    A lo mejor no pasa la ITV. Igual hasta es mejor que no la pase, que los recuerdos de ese Renault sigan siendo recuerdos, y que encuentren ahora otra manera de seguir recorriendo caminos nuevos. Sean pocos o no.

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  3. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!! Estupendooo el cuento de hoy, y es que con la fotaza de Ángeles, no me extraña que haya salido este churro tan bien cocinado. Enhorabuena a todos. Aplausos, aplausos aplausos 🙂

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Échale azúcar a este churro