Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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La hoguera

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Arantxa Aesebe

Víctor, que es el mayor y el que más sabe de estas cosas, prepara el fuego. Primero, coloca ramitas secas, finas y frágiles, que han recogido por el parque. Forma una pirámide en la tierra con ellas con la paciencia de un artesano. Kike se le acerca:

— ¿Vamos a usar pastillas para encenderlo? —dice.

Víctor mira a Kike con una sonrisa.

— ¿Tú crees que hace falta? —dice.

Kike parece dudar pero enseguida aparece una mirada segura en sus ojos.

— Yo creo que lo encendemos.

Víctor asiente en silencio y saca un mechero del bolsillo.

— Javi, si te parece, pon la yesca debajo de las ramitas. Eso es, pon más hojas, así está bien. Vamos a tener un fuego estupendo.

Víctor coge una de las hojas y enciende la punta. Con cuidado, la coloca ente las ramitas, y prende la yesca. Alrededor de la hoguera, todos observan el nacimiento del fuego: un suave crepitar y el crujido de las hojas, que se retuercen como si trataran de escapar.

— ¡Bien! Voy a preparar los chorizos y los pinchitos. ¡También he traído empanada! —dice Ricardo, y empieza a sacar comida de una mochila.

— Yo traigo las cervezas —dice Diana.

En cuanto el fuego se aviva, Víctor coloca encima las ramas más grandes con ayuda de Javi. Tienen cuidado de no apagarlo. De repente, llegan Diego y Ro.

— ¡Tenemos mantas! —dice Ro.

— ¡Y tabaco! —dice Diego.

— ¡Qué calorcito más bueno! —dice Ro.

Se sientan todos, Víctor, Diana, Ricardo, Diego, Kike, Javi, Ro, alrededor del fuego. Han colocado varios troncos que les sirven de asientos. Parecen alegres pero también inquietos, excitados. Se pasan las bebidas, la empanada, el tabaco. Empiezan a comer y se forma un silencio moteado por el crepitar del fuego que parece la antesala de algo, como ese tiempo de barbecho antes de que la tierra estalle atravesada por la vida de una cosecha nueva. Beben, mordisquean y fuman hasta que todos empiezan a recoger la comida, tácitamente, sin que nadie decida nada. Hay un bullicio repentino y breve: recogen en bolsas los platos, las bandejas de comida, los cubiertos y las servilletas manchadas de grasa. El fuego resiste alimentado por las ramas que va dejando Víctor. Javi pregunta:

— ¿Hoy quién empieza?

— Venga, yo, que me apetece —dice Ro.

— ¡Bien! —dice Kike.

— Pásame una manta —dice Diana.

Otra vez el silencio pero esta vez todos se miran, expectantes. Y Ro empieza. Cuenta una historia, la desgrana poco a poco, con palabras pequeñas que forman frases como pinceladas que dibujan un horizonte y luego algo se mueve en ese horizonte, y todos los demás siguen como hipnotizados ese movimiento. Diego transforma ese paisaje en un desierto ardiente y allí, en ese espacio sin sombras, hay disputas familiares y disparos y vendettas entre personajes a los que Kike coloca una máscara y un traje nuevo y se los lleva a dar giros y volteretas, hasta que Javi cambia el tono, lo pausa, espesa la trama para que madure más tarde, quizás, en los lugares exóticos a los que la lleva Ricardo, lugares de acentos extraños y nombres con pedigrí en los que ninguno había estado antes, lugares que se llenan de risa y palabras estrambóticas cuando Diana vuela la historia por los aires. Y entonces Víctor recupera los pedazos y los recompone con la paciencia de un maestro artesano, palabra a palabra, y todos le escuchan, y la hoguera parece absorber la luz que ofrecen las farolas y las ventanas de los edificios que rodean el parque y la luna desde el cielo nocturno, una luna gorda, bien rellena. Alrededor, más allá de una fina frontera en penumbra, como el muro de un refugio, sólo quedan sombras sin forma: quizás columpios, papeleras, bancos de madera; y aún más lejos: rascacielos de acero y metal, hospitales, la torre de una iglesia.

 

Sobre el ingrediente

Arantxa Aesebe pone foto al cuento número 5 de nuestra particular y triste cuenta atrás. Sí, si has llegado hasta aquí significa que ya solo te quedan 4 cuentos antes del fin de La Churrería. Te quedan dos consuelos: que siempre puedes releer los centenares de cuentos que hemos amasado con vuestros ingredientes y venirte a ahogar las penas con nosotros a la fiesta/depedida/presentación del libro que haremos el día 29 de noviembre en Madrid. ¡Consolémonos juntos! Pronto, más detalles.

13 Comments

  1. Kasirucita |

    Siempre perdidos buscamos y al fin
    voy por caminos que están por abrir
    cada mañana comienzo a vivir.
    Ponte a mi lado, no llores por mí
    yo piso fuerte y en parte es por tí
    cada mañana comienzo a vivir.
    [..]
    tú en tu casa, nosotros en la hoguera.
    [La hoguera, Extremoduro]

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    • Kasirucita |

      Cada mañana nos habéis hecho vivir, vivir historias de distintos colores, olores, formas… no hay dos churros iguales ¡aunque estén en la misma rosca!, pero eso si, ¡¡todos nos han hecho vivir!!.
      ¡¡XXXXGRACIAS POR TAN DELICIOSOS y ARTESANOS DESAYUNOS!!
      Ro, Kike, Javi, Ricardo, Sr.Rinoski, Victor, Diana… seguid pisando fuerte
      ¡nos vemos en la hoguera!

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  2. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Magníficoo el cuento de hoy, la de veces que he repetido esta frase, y nunca me cansaría de repetirla, por todos esos días que os he leido de buena mañana o últimamente hasta por la noche.Vuestros churros siempre saben bien. Menos mal que aún nos quedan 4… 😀

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  3. Ángeles Pizarro |

    Así es como se amasan los Churros, al calor de una hoguera. Un equipo variopinto y dispar con una pasión en común, las historias.
    No hay palabras de gratitud que puedan expresar todo lo que habéis hecho sentir, cada cuento, cada desayuno o cada cena, porque habéis alimentado la imaginación de todos los soñadores que escuchamos (leemos) vuestros Cuentos mientras las llamas de la hoguera conforman luces y sombras.
    Yo voy el 29. 🙂

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  4. paca |

    Muchos finales, pero siempre sorprendentes, como la noticia de hoy. Os echaremos de menos. Mucha suerte, y hasta siempre.

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  5. Lola Calero |

    El fuego junto con el agua dió
    comienzo a la vida.Los buenos
    Churros se amasan con buena
    harina,agua y después a un buen
    bálsamo de aceite caliente.
    Habéis alimentado con vuestra
    Churrería muchos desayunos
    y meriendas con un buen chocolate
    caliente.Desearos lo mejor y esperemos
    qué este adiós sea un hasta luego.
    Gracias a los Churrería cuenta cuentos.

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  6. Chemari |

    Buffffff… comentar esta semana va a ser duro…

    Así empezó todo, con una pequeña chispa… y hasta dónde hemos llegado!!

    Mil gracias mil veces por todo!!

    Y nos quedan 4…

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    • Sr.Churrero |

      ¡Chemari! Mil gracias a ti por ser el más incombustible comentador. No sabes lo mucho que nos has ayudado a seguir adelante 😉

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      • Chemari |

        Vosotros tampoco lo sabeis. Gracias por animarme (sin daros cuenta) a volver a sentarme delante de la pantalla en blanco

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  7. Ana Santamaría |

    Una delicia leeros en este cuento al que se le siente la cuenta atrás. Lo habéis hecho muy bien y habéis sido muy generosos. Sí puedo iré, vaya que sí. Gracias por este churro y por tanto. Abrazos.

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    • Sr.Churrero |

      Menudo gustazo sería verte aparecer por allí, Ana. Y gracias a ti por la generosidad que has desplegado comentando día sí, día también.

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Échale azúcar a este churro