Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Saffiya Khan - Joe Giddens

La epopeya de Saffiya

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Joe Giddens

Siempre se corta el pelo a sí misma, a solas, frente al espejo,
y la bombilla centellea en el estrecho cuarto de baño.
Lo tiene quemado, el pelo, de tanto usar tintes:
Rojo, azul y ahora negro, que tape el rojo y el azul.
Un piercing horada su nariz, se lo hizo de adolescente.
Nunca ha pensado en quitárselo, se lo han pedido varias veces.
Ella misma ha cosido los parches de su cazadora vaquera.

Le pagan por ser camarera, no es muy buena en su trabajo.
Se le caen a menudo al suelo platos, cubiertos y vasos.
No es especialmente educada, tampoco especialmente agradable.
Su jefe le promete riquezas, una posición, un futuro brillante,
susurra palabras terribles: compromiso, satisfacción, gloria.
Safiya entra a su hora, sale a su hora, y con eso ya es suficiente.

Lo ha dejado con su novio, y con esta suman tres veces.
Duerme en el sofá de una amiga hasta que se decida a volver
a la casa del baño estrecho, de la bombilla que lentamente muere.
Su novio es artista: se droga, duerme y a veces pinta.
Cada día está más lejos la exposición que promete.
Saffiya duerme en el sofá de una amiga y quizás esta vez no vuelva.

Saffiya recorre las calles de Londres, ha salido del trabajo.
Compra fruta y pan en el mercado, y filtros, papel y tabaco de liar.
De repente, alboroto en una esquina: hombres que gritan, GRITAN, GRITAN.
Rodean a una mujer con pañuelo que se defiende con voz alta y clara:
Racistas, racistas, racistas, sois unos putos racistas.

La mujer del pañuelo se defiende pero está muy asustada.
Cada vez más encogida, la policía no parece hacer nada.
Saffiya se queda muy quieta, está aturdida por los gritos.
Nota el peso de la bolsa que tira de ella hacia el suelo.
La otra mano vacía, escondida en el bolsillo, la otra mano vacía.

Se acerca a los hombres que gritan, se acerca a la mujer del pañuelo.
Un hombre se encara con ella, levanta el puño, enseña el colmillo.
Saffiya la del pelo quemado no aparta los ojos,
Saffiya la de las manos torpes sonríe,
Saffiya la que duerme en el sofá no da un paso atrás.
Así vence al monstruo que ruge en las calles de Londres.

 

Sobre el ingrediente

El fotógrafo Joe Giddens pensaba que su fotografía era una más de las que disparó aquel día. Lo pensaba de verdad. Y se equivocaba.

5 Comments

  1. Ángeles |

    Aplauso y ovación!!!!!

    Hay tantas Saffiyas por el mundo… mujeres sencillas con el poder del universo en su sencilla sonrisa… Cuentazo, dulcemente aderezado con poesía.

    Tan Bella la fotografía… que la sonrisa de Saffiya es el punto caliente y todo lo abarca.

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    • Sr.Churrero |

      Esa sonrisa de Saffiya levanta la masa por si sola, Ángeles. Casi te diríamos que no hace falta ni freír el churro con esa sonrisa de Saffiya de ingrediente.

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  2. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! Brutaaaaal el cuento de hoy, y que foto, Aplausos, aplausos aplausos :-))

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  3. Estela |

    Preciosa sonrisa ante una realidad cruel. Por muchas más como esas, por muchos churros más que se fríen solos, por un mundo mejor.

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  4. Chemari |

    Que pena que, a día de hoy, hagan falta Saffiyas para luchar por la igualdad.

    Que suerte que, a día de hoy, seguimos teniendo a Saffiyas dispuestas a luchar por la igualdad.

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Échale azúcar a este churro