Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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La invasión

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Sfhir

Para llegar a ser reptiliano hace falta desprenderse, nos dijo mi padre, hasta que se os caiga la piel a trozos, como a las serpientes en los documentales. Y eso fue lo que hicimos. Nos costó un poco, cierto, toda la vida siendo humanos es lo que tiene, pero a un Gutiérrez no se le pone nada por delante. Ahora nuestro cuerpo es de color verde parduzco y tenemos cabeza de cocodrilo y cola de dragón. Incluso tía Consuelo parece una lagartija gigante, y eso que pensábamos que, al ser viuda, igual la cosa no cuajaba.

Lo de ser reptiliano es como todo, tiene su parte buena y su parte mala. Nosotros lo que peor llevamos son las reacciones de la gente: nos miran como si tuviéramos monos en la cara, pero ya, ya nos las cobraremos todas juntas. También están los compromisos adquiridos con el resto de reptilianos. Lo de tener que leer a Paul Auster o a Richard Ford, por ejemplo, es una de las reglas que más nos cuesta cumplir. Nosotros somos una familia con una entidad literaria muy arraigada, y se nos hace imposible no caer en las ficciones de Bolaño o de Vicente Huidobro, que a falta de ser reptilianos eran chilenos. Lo que sí hacemos cada día es ver el telediario de Pedro Piqueras, por si acaso tiene algo que decir. Nunca se sabe cuándo puede dar comienzo la invasión.

Porque ese, y no otro, es el motivo por el que nos hicimos reptilianos. Cuando llegue el momento de la invasión se va a liar la de Dios es Cristo. Claro que sí. Según tenemos entendido invadiremos a lo grande, en plan Imperio romano. Y si hay que hacer prisioneros, pues se harán prisioneros. Y si hay que torturar porque así lo exige el protocolo, pues se tortura y punto. Faltaría más. Nosotros tenemos los sentimientos de una boa constrictor, si abrazamos a alguien es para estrangularlo. Eso es lo bueno de ser reptiliano. Eso y que puedes ir desnudo todo el tiempo.

Ya le hemos echado el ojo a un chalet con piscina que hay al final de la calle, para cuando llegue el momento de invadir. Porque el momento llegará, eso dice mi padre, por supuesto que llegará. Mi madre, en cambio, que menuda faena si después de lo que hemos pasado todo se queda en agua de borrajas. Pero la verdad es que tampoco nos importa esperar. Nuestra paciencia de reptil es infinita y podemos pasar días enteros sin hacer nada, imaginándonos en nuestra nueva casa con piscina, charlando sobre cómo será eso de salir a cazar humanos igual que si fueran conejos y luego hacer la digestión tumbados sobre una roca, bajo el sol abrasador de la mañana.

 

Sobre el ingrediente

Amigos de la nave del misterio, ya teníamos ganas de contaros lo de la invasión. Nos hemos servido de un dibujo de Sfhir para hacernos una idea de lo que nos espera. No se asusten, reptilianos somos todos, solo hay que desprenderse, porque Sfhir también era humano, y se llamaba Hugo, pero ya no. Ahora vive en el espacio y solo baja para dibujar murales en fachadas gigantes, o para pintar con fuego, o para salir en la tele, demonios, busquen en Google. Aquí les dejo su página web y su facebook. Que ustedes lo pasen bien.

12 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Fantásticoo el cuento de hoy, ya echaba yo de menos a los Gutiérrez, esa familia merece tener su propia aventura plasmada en un libro,y si no,tiempo al tiempo… 😉

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  2. Kasircutica |

    …de repente en el cielo llegan a la Tierra desde el cuarto planeta de la estrella Sirio, que se encuentra a 8 años luz del sistema solar, una flota de 50 enormes platillos voladores que se posan sobre las principales ciudades del mundo. Parecen ser amigables, tienen forma humana, van vestidos con un uniforme rojo y buscan la ayuda de los seres humanos, dicen que vienen en paz…. pero estos Visitantes no son tan humanos como parecen….su lider se llama Diana.

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  3. Salamandra |

    Qué alegría ver a mis tatarabuelos de la enésima potencia. Ellos solo demandan lo que en su día fueron en este planeta, a saber, los amos y señores sobre las demás criaturas. En el fondo, es buena gente como bien decís, pues, son muy desprendidos.

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  4. Ana |

    Genial, me habéis sacado unas sonrisas, que a estas horas no vienen nada mal para recargar pilas. Espero coincidir con los Gutiérrez pronto.

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  5. Chemari |

    Cuando llegue el momento de la invasión se va a liar la de Dios es Cristo… Que enormes son los Gutierrez, humanos o reptilianos!!!

    Ay, y hoy una antirrecomendación: huid de Richard Ford!!!! Este verano me leí “Canadá”, y os aseguro que es un auténtico coñazo.

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  6. Sfhir |

    Que genialidad!!!! Me ha encantado ese tono fantástico con toques cotidianos es maravilloso. Todo un orgullo! A ver si pronto bajo a la tierra a tomarme unos copazos contigo

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Échale azúcar a este churro