Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Juanma Copano indio descalzo

Igual que un indio descalzo

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Juanma Copano

Igual que un indio descalzo se cuela de noche en tu rancho mientras duermes, se pasea furtivo por tus propiedades, desde el almacén hasta el lavadero, y en el establo encuentra a tu caballo, se encapricha con él, lo acaricia, por detrás de las orejas y bajo las crines lo acaricia, lo ensilla, huye de tus tierras al galope y, a la mañana siguiente, cuando aún no es de día, entras al establo para dar de comer a tu caballo y descubres que el caballo no está, que se lo ha llevado el indio, que ha tenido que venir el indio para darte cuenta de lo que significa para ti ese caballo, lo mucho que lo querías y, en silencio, miras y no miras ese montón de paja y de mierda donde debería estar tu caballo, y sales noqueado del establo, por todo el rancho, aquí y allá, adivinas las huellas descalzas del indio, el rastro tenue de tu descuido, la culpa de haber dejado el caballo a merced de un extraño, de haberte quedado dormido, acunado en tu mecedora, sin cerrar las puertas, sin poner una mala trampa ni proteger ese caballo tuyo de los cuatreros. En medio de la culpa, en medio de la ira, quieres salir con urgencia en persecución del indio, tomar el rifle, seguirlo durante kilómetros a través de la llanura, dar con el indio dormido junto a una hoguera apagada, acercarte sigiloso por la espalda y llenarle el cuerpo de plomo, pero escupes al suelo y recuerdas que no tienes montura, que tu caballo se lo ha llevado el indio, imposible seguirlo, ¿cómo irás tras él?, ¿andando?, y te sientas en la mecedora y asumes que solo te queda el rancho, que ya no persigues nada y te dejaron sin caballo. Así las pasas rumiando hasta que un día te mueres y vas derecho al infierno, allí te encuentras con el indio, el indio descalzo, ese que se largó con tu caballo, en el que piensas, noche tras noche, sentado en tu mecedora medio dormido del todo.

 

Sobre el ingrediente

Juanma Copano, el autor de esta fotografía tan sabrosa, es entrenador de baloncesto y educador vocacional. Gracias, Juanma. Un placer cocinar historias contigo.

19 Comments

  1. Ángeles |

    Solo dio valor al cabello cuando desapareció, suele pasar.
    Sin embargo el canal lo encontró vida y alguien que le acariciaba tras las orejas. Bravo por el indio!!!

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  2. Daniela |

    Yo me pido el caballo, que no estoy yo para tomar muchas decisiones, a mi mientras me acaricien detrás de las orejas…
    La fotografía maravillosa.

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  3. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, y que fotografía taaaan bonita, muy buen postre he tomado hoy 😀

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  4. Chemari |

    Pues yo me pido cactus, que es lunes y no estoy para mucha acción..

    Y que churro mas bien escrito oye, de verdad

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    • Sr.Churrero |

      Muchas gracias, Chemari.
      Para ti el papel de cactus, que te lo mereces todo.
      Menuda obra de teatro que vamos a hacer entre todos. Gracias!!!

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      • Chemari |

        Jajajaaja… os juro que en mi adolescencia llegue a hacer de caballo y de piedra… Eramos un grupo con mucha ilusion y poca escenografia

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  5. Pilar |

    Que suerte tengo de no tener ningún rancho, ni caballo. Puede que el indio quiera darse una vuelta por mi terracita y llevarse un cactus. Y se pinche en el pie, y se le infecte, y se muera. Y tambien os encontremos en el infierno.
    Hoy estoy en vena.
    ¡Un relato muy redondo, churreros!

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