Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
fuego de dragón

Fuego de dragón

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Tania Amador

El niño ruge, despliega sus alas de escamas satinadas, sobrevuela las casas de los aldeanos ensombreciendo los patios traseros, los graneros y los prados, trepa con sus garras por las paredes del castillo, se pasea por las almenas como una gárgola jorobada, escupe confeti rojo y naranja por la boca, ceniza negra que cubre los cielos, fuego imaginario que sueña con quemar piel extraña, con enrojecer la dermis, con hacer brotar las primeras ampollas blancas, perladas como pompas de jabón en una bañera un domingo por la mañana. Luego de un rato, explotan las ampollas arrojando lava blanquecina que chorrea cuerpo abajo, mezclándose con las lágrimas del príncipe y los gritos ahogados de la princesa encerrada en la torre más alta, se despelleja la piel de los amantes por el fuego de dragón, huele a beicon, a huevos fritos con patatas, saliva el niño a la hora de comer en día de fiesta. Las trenzas de ella y los rizos de él se esfuman de un fogonazo. Huele a peluquería en día de boda, a matanza del cerdo en el mes más frío del año y el príncipe y la princesa ya solo se distinguen por la corona de él y la diadema de ella, sus esqueletos reducidos a bolitas de papel maché aplastadas contra el asfalto en el último acorde de la banda de música. Los fuegos artificiales se apagan y el desfile termina abriendo un cráter en la plaza que se vacía como un hormiguero sobre el que han vertido una garrafa de agua. Y entonces una garra cubre el sol y de un zarpazo levanta al niño dragón del suelo, es su madre que lo arrastra como solo una madre puede arrastrar a un hijo camino a casa, con las brasas del incendio llameando aún en su garganta.

 

Sobre el ingrediente

Tania es una de las flamantes finalistas del último concurso de fotografía de nuestra compañera de batalla Cuentos para el andén. Elegimos esta imagen de niño dragón sin saber que su autora lo mismo corre una maratón, que te hace la postura de la grulla, que se pone a tocar el piano o que acuna a su primer nieto mientras disfruta de su jubilación. Tania no mira obras, pero si así fuera, lo haría con la misma genialidad que desprenden sus fotografías. Gracias por entrar en esta familia. Y la pensión gástala sin cabeza, válgame Dios.

13 Comments

  1. Kasirucita |

    y la madre dragón diría esa popular frase oxímora de tierras manchegas:
    “Anda, ponte delante que no te vea”… :))

    Responder
  2. Alba |

    Una foto llena de magia como su autora que conozco muy bien…una súper abuela, joven! de cinco nietos nada menos y que aún pasando su jornada laboral lejos de estar jubilada aún, se ocupa de mantener su cuerpo y mente más activos que yo misma con 25 años menos! Todo un ejemplo a seguir ¡enhorabuena mamá!

    Responder
    • Sr.Churrero |

      Uy, la hija de nuestra cochurrera! Y nos corrige la biografía! Pero qué desastrosos somos leyendo entre líneas a Tania, discúlpanos, Alba! Pero como a nosotros nos encanta que la gente se jubile, lo vamos a dejar tal cual, a ver si así se hace realidad 🙂 ¡Un abrazo y gracias por venir!

      Responder
  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Fantásticoo el cuento de hoy, hay que ver como son los niños, en cuanto los pierdes de vista, te dejan todo patas arriba, yo también creo que su madre le diría unas cuantas palabritas, de esas que se eredan de una madre a otra 😉

    Responder
  4. AmonRa |

    Este niño-dragón, al que no conozco yo, miedo no da. Tania, con su manía de hacernos ver la realidad de otra manera, lo transforma todo amablemente y nos cambia el plano. En la sartén (marmita) la química del calor cambia el color y nos acerca a una realidad más cotidiana. Alba le hacha la sal y ya pasamos del mejor desayuno a una sosegada merienda. Bss para todos.

    Responder

Échale azúcar a este churro