Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Escaparate_Monica Arevalo 3

Escaparate

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Mónica Arévalo

Al salir de la consulta del médico, Martina y sus padres se detienen frente al escaparate de una tienda de chucherías. Expuestos como si fueran collares de diamantes cuelgan unos largos regalices de picapica.

—Quiero uno —dice Martina, aunque sabe que pide en vano. Sus padres son muy estrictos al respecto: nada de cochinadas, y sobre todo nada de cochinadas antes de la hora de cenar. Sin embargo, qué cosa más extraña, esa tarde su madre responde:

—Vale.

Entran los tres en la tienda. Les anuncia una campanilla automática que imita el sonido de una campanilla real. La tienda es blanca, como entrar en un refrigerador. Martina le dice al tendero:

—Quiero un regaliz de picapica.

El tendero le dice:

—Elige el que más te guste, guapa.

Martina se aúpa al escaparate. Vista desde dentro, la exposición de dulces parece todavía más grande, más inacabable, más paraíso. A la niña se le hace la boca agua ante tantos colores, azul, verde, turquesa, amarillo, rosa, naranja, casi se puede oír el crepitar del picapica bajo la luz de los fluorescentes. Martina duda. Extiende un dedito y señala un regaliz, pero en seguida se arrepiente, solo tiene una oportunidad, retira el dedo como si se hubiera quemado, vuelve a encaramarse de puntillas sobre las chucherías, los ojos no le alcanzan. Martina se vuelve a mirar a sus padres. Los dos se han ido arrinconando contra el mostrador, uno encima del otro, y parecen un mismo bulto. Martina no se puede creer que vayan a comprarle un regaliz de picapica; si es que ni siquiera es domingo, y son casi las ocho, su madre se lo ha dicho tantas veces: Martina, cariño, antes de cenar nada de cochinadas. Martina pone ojos de canica y les pide un poco más de tiempo.

—Es que hay tantos —resopla—. No puedo decidirme.

El padre saca entonces la cartera. Sin mirar a Martina dice:

—Nos los llevamos todos.

Martina da un grito feliz  y corre a abrazarse al pantalón de su madre. No entiende qué ha hecho para recibir un regalo así. ¿Cuántos regalices de picapica debe de haber en el escaparate? Por lo menos treinta o doscientos o más. Sin duda, piensa Martina, hoy debe de haberse portado muy bien.

 

Sobre el ingrediente

A Mónica Arévalo la descubrimos hace ya un año y pico, cuando nos mandó a La Churrería un ramillete de fotos. En seguida sentimos que nos entendíamos y brotó este cuento, casi sin darnos cuenta. Después, sus fotos se quedaron ahí, en el estante de la cocina, quietecitas y calladitas, como tantas otras. Pero de vez en cuando la foto de hoy nos asaltaba. Esa familia que otea un escaparate como si fuera un horizonte. Ay, desde el principio, nos evocaba un relato triste. Y de algún modo estuvimos meses conteniéndonos, porque hay cuentos que cuentas porque te apetece contar y cuentos que cuentas porque no te queda otro remedio. Finalmente, la imagen pudo más que nuestro pudor, y ahí está el texto de hoy. Si queréis saber más sobre Mónica, podéis perderos por su Facebook, su Instagram o su web.

8 Comments

  1. Laura |

    Este es el cuento del porqué no. ¿Por qué no obtener la respuesta más inesperada el día menos pensado a la hora más imprevista? ¿Por qué no? Si inventar cuentos es una manera de crear mundos donde todo es posible…:-)

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  2. Ana Santamaría |

    Qué triste, churreros. No me extraña que os haya costado sacar adelante este churro. En fin, la vida es así, de tanto en tanto nos muestra que hay que ser generoso y permitirnos “lo que sea”, por qué no, dejar las rigideces a un lado y disfrutar de los placeres. Un abrazo.

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  3. Juanma |

    Generosidad desmedida en este caso, no la acance de todos y con un mensje con una interpretacion muy abierta. Las elecciones se presenatan continuamente ante nuestros ojos, cuato antes, debemos enseñar a no tener miedo a hacerlo y toamrase el debido tiempo…

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  4. Chemari |

    Joder, y no podían salir de, que se yo, la pescadería? Tenía que ser de la consulta del médico?

    Claro que tenía que ser, si no el cuento no sería el que es.

    Si no, no se nos pondría este nudo en el estómago y la garganta.

    Os odio. Mucho.

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  5. Angela |

    Muy buenas noches churreros!!! Ufff el cuento de hoy me ha puesto la piel de gallina, como madre que soy no quiero ni imaginar lo que deben pasar unos padres cuando su hijo o hija tiene una grave enfermedad, pero como yo siempre veo el vaso medio lleno, quiero pensar que la noticia ha sido excelente y por eso lo quieren celebrar con la niña :-*

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Échale azúcar a este churro