Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)

En honor a la verdad

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Jose María Gabari (Chemari)

Al monstruo del lago Ness lo encontramos muerto hace años a la altura de la presa Foyers. Así fue. Por entonces yo tenía una barquita de recreo que alquilaba a los turistas, pero eran mediados de otoño, temporada baja, y aquel día en la barca solo íbamos mi cuñado y yo. Recuerdo que hacía una mañana agradable, había amanecido con el cielo despejado y la niebla ya empezaba a retirarse hacia el valle. A lo lejos, los pescadores faenaban en silencio. De pronto, mi cuñado gritó: ¡Monstruo a babor! Y efectivamente, allí estaba el monstruo, a babor, flotando panza arriba en mitad del lago. Llamamos por radio a la patrulla costera. Cuando llegaron nos dijeron que ellos se encargarían de remolcarlo hasta el puerto de Fort Augustus. Mi cuñado se empeñó en subirse encima del monstruo, quería sentarse sobre él mientras la patrulla se lo llevaba. Los agentes le dijeron que se bajara inmediatamente, que mostrara un poco de respeto; mi cuñado es imbécil.

Al atracar en el puerto ya había una multitud de gente esperándonos. La noticia debió de propagarse en menos que canta un gallo. Soltamos amarras, se buscaron voluntarios para sacar al monstruo del agua: catorce hombres levantaron la mano; los de la patrulla les lanzaron los cabos y los voluntarios empezaron a tirar hacia la orilla. Una vez fuera del agua, el médico de guardia estuvo examinando al monstruo durante cinco largos minutos para finalmente negar con la cabeza: estaba muerto, kaputt, finito, a tomar viento los paseos en barca a los turistas, la tienda de souvenirs que regentaba mi mujer, los llaveros con la bandera de Escocia y esos imanes de nevera con la silueta del lago Ness que habíamos comprado al por mayor. Nunca los venderemos, me dije, tres mil imanes en casa y nosotros con la nevera vacía. Estamos jodidos, le susurré a mi cuñado, y aunque él asintió con la cabeza, no creo que entendiera el problema en toda su magnitud. El caso es que, como pude comprobar después, yo no era el único afectado por la tragedia. La gente empezó a ponerse nerviosa, a preguntarse qué hacer con el monstruo; unos hablaron de darle un entierro digno con gaitas y trajes típicos escoceses; otros querían entregarlo a la comunidad científica porque era un pedazo de historia, el eslabón perdido, una reliquia jurásica, dijeron; sin embargo, la mayoría votamos por hacer un gran estofado, y la razón era bien sencilla: casi todos los que estábamos allí necesitábamos la probable existencia de aquel monstruo para vivir, así que no hubo mayor discusión. Nos comprometimos a guardar silencio, a negarlo todo y a masticar con la boca cerrada llegado el momento.

Los trabajadores de la lonja afilaron los cuchillos y en menos de dos horas convirtieron al monstruo en tres mil kilos de carne troceada libre de huesos y espinas. Cuando quisieron aparecer los periodistas con sus micrófonos, las sartenes ya llevaban un rato en el fuego haciendo plof plof. Los periodistas nos preguntaron esto y lo otro, que habían oído, que tenían entendido, pero allí nadie levantó la liebre. Mi cuñado les dijo que estábamos celebrando El día del Siluro, y yo pensé que con semejante gilipollez lo echaría todo a perder, sin embargo la cosa cuajó, los periodistas lo creyeron, y como era la hora de comer, se encogieron de hombros y tomaron asiento. Habíamos dispuesto unos tablones a modo de mesa corrida y las sartenes estaban distribuidas para que todo el mundo tuviera alguna cerca. El estofado olía la mar de bien, el sofrito, según nos dijo el cocinero, llevaba tomate, pimiento rojo, cebolla, ajo, perejil, cominos, pimienta negra y unas ramitas de tomillo. Eso sí, no empezamos a comer hasta que no llegó el alcalde de Fort Augustus. Las elecciones estaban cerca y aprovechó para soltarnos un discurso. Al alcalde tampoco le contamos la verdad; para qué, si ya no tenía remedio. Además, él solo vino a sacarse la foto, ya se sabe lo que dicen: donde dan de comer gratis siempre hay un político para apuntarse el tanto.

La comida duró casi cuatro horas. Al atardecer nos pusimos a recogerlo todo. La gente regresó a sus casas, y el puerto se fue quedando en silencio a medida que oscurecía. Quedaríamos unos seis o siete cuando mi cuñado, medio borracho, se lanzó desnudo al agua y gritó: ¡miradme, miradme, soy el monstruo del lago Ness! El muy gilipollas. Le faltó tiempo para contárselo a mi mujer. Entre hermanos no hay secretos o no debería de haberlos. Yo habría aguantado la farsa el tiempo que hubiera sido necesario, me hubiera llevado el secreto a la tumba, como dicen, pero mi mujer no, mi mujer no soporta las mentiras, y claro, como ya no había monstruo en el lago, se negó a seguir con el negocio. Pero, cariño, pero cariño, le dije, pero ni peros ni cariños. Total, que lo vendimos todo, la tienda y el barco, y con lo que nos dieron compramos una floristería; un trabajo mucho más honrado, sin leyendas ni mentiras; mi mujer está loca de contenta, le fascina componer los ramos, mezclar los colores, adornarlos con lacitos. Ella dice que las flores siempre son sinceras, que su humilde belleza dura lo que dura.

 

Sobre el ingrediente

El churro de hoy es un tanto especial. La fotografía que lo inspira nos la manda nada más y nada menos que... (redoble de tambores): Jose María Gabari, es decir, el gran Chemari, uno de nuestros clientes más queridos, nuestro psicoanalista particular, el mismo que entra a diario en La Churrería casi a la hora de cerrar en busca de su ración de fritanga literaria. Así lleva años, una dieta muy poco aconsejable, esa es la verdad, pero él dice que le sientan bien y como cada cuerpo es un mundo y cada mundo es un cuerpo, nosotros solo queríamos darle las gracias por su fidelidad, por sus lecturas reposadas, por sus sabios comentarios y porque no seremos rápidos (a veces sí), pero somos muy agradecidos. Feliz lunes gris desangelado de otoño.

13 Comments

  1. Kasirucita |

    Hay mentiras compasivas
    Hay mentiras por piedad
    que no quieren lastimar
    Hay mentiras que nos hieren de verdad
    Ay, ay, ay
    Hay engaños que por años
    ocultaron la verdad
    haciendo mucho daño
    Ay, yo me voy a refugiar
    a la tierra de tu amor: mi verdad
    [Mi verdad, Maná]

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  2. Ángeles |

    Me cuesta reaccionar… ayyy q penita de MonstruodelLagoNess!!!

    Leído y releído, tiene un poso nostálgico y de esperanza q me encanta. Maravilloso desayuno!!

    Buenos días Chemariiiii!!! 😀

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Maravillosooo el cuento de hoy, esa historia sobre la leyenda del monstruo, las mentiras que se alargan en el tiempo y la mujer del protagonista, que prefiere regentar una floristería, a vender mentiras a los turistas, me parece genial, pero lo que más me gusta es que la foto es del gran Chemari, que es ya como de la familia. Chemari tu foto no puede gustarme más, esta al nivel de todos tus comentarios. Aplausos, aplausos, aplausos 😀

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    • Chemari |

      Ay Angela, muchas graciass!!! Si es que asi da gusto sacar fotos, comentar, y hacer el pino puente con los meñiques… Gracias!!!

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  4. Chemari |

    GRAAAAAAAAACIIIIIIIAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS!!!!!!!

    Jo, es mas facil comentar los churros de los demás, la verdad…

    En honor a la verdad, os superáis cada día, aunque eso os lo decimos siempre, no es nada nuevo.

    En honor a la verdad, para quien no lo sepa, el lago de la foto es el Lago Ness, y está sacada desde un barquito turístico que salía del puerto de Fort Augustus. No sé si los dueños eran cuñados, aunque sí había unos turistas de Wisconsin bastante impresentables.

    En honor a la verdad, es increíble como la leyenda del monstruo da de comer a media Escocia. Es posible que sea solo eso, una leyenda. Yo llegué a dudar cuando cruzábamos el lago. Pero da igual, ¿qué sería la vida sin mitos, leyendas y misterios? Y además, como dicen los italianos, no será verdad, pero está tan bien contada…

    Y, en honor a la verdad, es un verdadero honor seguiros y apoyaros, a vosotros y a toda la parroquia que día a día nos encontramos por aquí. Empezasteis como un especie de experimento, y habeis conseguido crear algo enorme.

    Así que gracias, mil millones de gracias. Espero que nos sigamos contando churros y leyendas por muchos años mas!!!

    A todo esto, ¿nadie ha pensado todavía en una quedada churrera? Yo tampoco…

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      • Ángeles |

        Escribo como JackElDestripador (por partes) La foto es bellísima, el enclave también, tiene una atmósfera entre espectral y onírica que es el escenario perfecto para desarrollar mitos y leyendas. Con lo q q mi me gustan las historias!!! :)))

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  5. Lucía |

    uuuuaaaalaaaaa… pero que divertido!!!
    una foto de Chemari???? que way!!
    (si!! es como de la familia!! totalmente de acuerdo Angela)
    jo, me encanta esta comunidad adicta a los churros, GRACIAS por estar ahí poniendo canciones, comentando las genialidades de cada semana y…. ay, yo que se! gracias, que me gusta mucho éste rincón de fantasía, muchoooooooo!!!
    …ésta churrería alimenta el alma

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  6. Lucía |

    Ah! Y otra cosa…
    Dice “mi cuñado es imbécil” y que a su mujer “ni perros ni cariños” le sirvieron… Pero… Ahora resulta que es él quien está desvelando toda la historia con pelos y señales!!!
    Ya le vale

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  7. Sr.Churrero |

    Gracias, chemari y al resto de parroquianos, se nos saltan las lágrimas de leersus, fíjate lo que te digo..!! Abrazos enharinados..!!

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      • Sr.Churrero |

        Algo de eso os propondremos dentro de poco, Chemari. Pero dejadnos un poquito de tiempo para acabar de organizarnos 😉

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Échale azúcar a este churro