Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Isabel Delgado Trompetista trompeta jazz músicos ritmo turno contrabajo batería

El turno del trompetista

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Isabel Delgado

En la sala de jazz suenan los últimos acordes del contrabajo. La banda aguarda, escucha la finura del compañero, sigue el ritmo y cabecea al unísono como si un hilo de bramante uniera las caderas de cada miembro del grupo. Le basta un gesto al trompetista para comunicar a sus compañeros que, después de Richard, entra él. Todo bien. El trompetista imagina las notas del contrabajo mezcladas con las suyas como cajas de madera que se apilan. Así se imagina la mezcla, como torres altas de madera a punto de caer. Tiene la trompeta pegada al pecho como un niño castigado. Pronto terminará el solo del contrabajo y entrará él. Separa un poco los codos, hace morritos, se humedece con la punta de la lengua los labios tensos. Acaricia con los dedos los pistones de su trompeta. Está listo.

Los aplausos del público al contrabajo. Todo bien. El trompetista flexiona levemente las rodillas, hincha los carrillos, aprieta los labios para soplar por la boquilla cuando escucha las primeras notas de un piano que se adelantan a las suyas. El trompetista se interrumpe, baja la trompeta al pecho. Echa una ojeada a sus compañeros. Cabecea como ellos, cabecea. El piano se ha colado. Cuando termine el piano, va él. Todo bien, buena onda. Al trompetista le parece que, si hay algo que define a su banda de jazz, es sin duda la buena onda. Amistad y buena  onda. Igual que los remos largos de una trainera. Igual que un ramo de flores todas cortadas igual. Por eso es ahora el turno del trompetista. Por eso hace buches con los carrillos. Se prepara. Traga saliva con la trompeta aún pegada al pecho. Se pasa el índice por la comisura de los labios. Otra vez. Las yemas de los dedos sobre los pistones. Escucha el piano, su cadencia. Vigila las manos del pianista. No se fía. Lleva la cuenta como la niña que espera para saltar a la comba.

Y sale por fin el piano. Pero entra la batería. Y después de la batería viene el saxo con su rumor callejero y otra vez el contrabajo zumbón para ir sumándose a la fiesta el resto de instrumentos, y termina el concierto con la banda al completo y el ritmo más popular, en el colmo del buen rollo y la compenetración, sin que el trompetista haya tenido su turno, y el público lo agradece, y se pone en pie, con los músicos fundidos en un abrazo. Quieren un bis. Quieren un bis. Y salen a fumar un cigarrillo. Qué buena noche de jazz, carajo.

 

Sobre el ingrediente

Los lectores de la churrería ya conocéis a Isabel Delgado porque no es el primer churro que cocinamos con las fotos de su estupenda galería. Pero Isabel no está hoy aquí para hablarnos de su libro. Ha venido a hablarnos del proyecto Danos tiempo, una asociación cultural del barrio de Hortaleza, en Madrid, que organiza talleres, teatro, conciertos, actividades para niños, ferias de artesanía… Están buscando proyectos interesantes que quieran acudir al espacio a compartir con ellos lo que sepan hacer. Cuentos como churros ya hemos pedido la vez. Queremos conocerles, saber lo que hacen, cómo se organizan, y preguntar por el trompetista de la foto que sabemos que tocó allí.

12 Comments

  1. Kasirucita |

    Por lo menos hubo un trompetista que tocó ¡el de la foto!
    el del churro, aunque no tuvo su momento de gloria, va sobrado de ¡¡BUEN ROLLITO!!…¿hasta cuándo? 😉

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    • Sr.Churrero |

      Ja, ja. Damos, fe, Kasirucita, de que al menos el trompetista de la foto tocó, y tocó bien, y le dejaron tocar en la asociación Danos tiempo y fue todo un éxito.
      Besos!

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  2. Domingo |

    Como el trompetista, a veces uno tiene la sensación de que hay ahí una fiesta que no.entiendo y que me ignora… Es importante que cada uno tenga su momento. Felicidades por este churro, a mí me habla de las minorías y también de los ignorados.

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    • Sr.Churrero |

      Qué placer, Domingo, escuchar las lecturas de esta clientela atenta. Muchas gracias por tu comentario.

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  3. Isabel |

    ¡Qué ilusión volver a la churrería! Le estoy cogiendo gustillo 🙂
    Un cuento estupendo, aunque el pobre trompetista se quedase sin tocar. A ver si tiene que cambiar de banda, ¡seguro que encuentra su hueco!
    En Danos Tiempo nadie se quedará sin tocar, ¿eh? ¡Que queremos oír a todo el mundo!
    Muchas gracias churreros 🙂

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    • Sr.Churrero |

      La autora de la fotografía! Nuestra Reportera Gráfica de Eventos Musicales 🙂
      Miles de gracias, Isabel, por esta magnífica foto. Nos vemos pronto en Danos tiempo.

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  4. Ana |

    Que bonito, hasta me ha parecido oírlos tocar.
    Hay personas que con su actitud hacen que todo vaya bien, aunque den la nota poco.

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    • Sr.Churrero |

      Cuantas lecturas tiene un cuento, madre mía. Una por cada persona, una por cada momento.
      Gracias, Ana, por compartir la tuya con nosotros!

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  5. Ana |

    Ay, pobre, a mí me ha dado mucha pena. No era el día del trompetista. No sé si habrá seguido de buena onda, jaja, que a mí esas cosas me afectan mucho, pero él igual es de otra pasta.
    Buen Día.

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  6. Santiago (77 años) |

    “Churreros”, Que bien lo habeis contado.
    Que comportamiento tan generoso el del trompeta.
    Como decis en el relato, “si hay algo que define la banda de jazz, es sin duda la buena “onda”,
    Felicidades y larga vida,

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  7. Chemari |

    Nadie es imprescindible, dicen.

    Preguntale al prescindible, a ver qué opina de eso, de la buena onda, y de su puñetera madre.

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  8. Ángeles |

    Se desvivió su momento !!! Ooooooh!!!!!

    Breaking news about news??? :))) Será azúcar parte de las novedades??? mmmm…. !!!!!

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Échale azúcar a este churro