Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Libertad Estefa dos perros fila visigodos

El misterio de los perros en fila

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Libertad Estefa

Lo que pasa es que Bimba y Chucho llegaron al jardín de nuestra casa una mañana de verano y se colocaron allí, uno detrás de otro, mirando hacia la casita de madera para pájaros que habíamos construido con los niños. Por alguna razón que desconocemos, una familia de estorninos visigodos se había aposentado en ella y no dejaba de graznar y piar todo el día, llenando el aire con sus estridentes sonidos. Teníamos a todas las mascotas del barrio revolucionadas, pero solo Bimba y Chucho se colocaron allí, a la espera de que la familia de estorninos visigodos saliera, dispuestos a ladrar o tal vez a darles la bienvenida al barrio.

No, lo que pasa es que el perro de los Visigodos es una raza extraña. Su cuerpo parece de perro grande, pero sus patas son cortas. Es un perro enano. Su cráneo es ancho y aplanado, las orejas puntiagudas y el cuello largo. Tiene bastante pelo, como un labrador. Es inteligente y fiel. Le gusta jugar, sobre todo con los niños. Es un buen guardián, pero con una particularidad: siempre que vigila junto a otro perro, acostumbra a ponerse en fila. Mientras uno vigila el frente, el otro está atento a la retaguardia.

No, lo que pasa es que a veces ocurren cosas que te ponen en tu sitio. Cuando contemplas a los dos chuchos que esperan en fila, con dignidad, a subir al camión de la perrera, piensas que te has precipitado al descargar, como buen visigodo, tu porra contra aquellos ancianos esperanzados que aguardaban en fila a que abrieran las puertas del centro.

No, lo que pasa es que los perros no están haciendo una fila, simplemente respetan las normas de circulación. Delante de ellos hay un semáforo en rojo y están esperando a que se cambie a verde para poder pasar. Porque son animales, pero animales civilizados y respetuosos. No como en la época de los visigodos. Ese periodo era todo un caos, no había normas y los animales iban sin ton ni son por la vida. En cambio, estos perros sí saben lo que hacen, saben que tienen que pararse ante un semáforo en rojo. Por eso esperan, uno detrás de otro, a que el semáforo se ponga en verde.

No, lo que pasa es que antes, allá por los años veinte del siglo quinto antes de todo, antes de la Revolución Industrial, de los Visigodos, y antes incluso de las primeras veces que el ser humano luchara contra cíclopes y minotauros, los perros se movían siempre en filas de tres o más. Por eso todavía se buscan el culo en vez de la boca. Por eso todavía a veces en las casas con césped artificial dos perros se colocan en fila. Tratan de mirar más allá de la valla del jardín. Esperan. Necesitan uno más para la fila de tres. Para turnarse. Para poder estar, al menos, un rato cada uno en el medio de la fila.

No, lo que nos pasa es que estamos vigilando a un tipo que lleva varios minutos parado delante de la cancela de entrada sin llamar al timbre. Podría ser un familiar, amigo o conocido de nuestro amo, pero no lo habíamos visto antes. ¿Será un ladrón, un asesino? Sentimos hervir por nuestras venas la sangre ardiente de nuestros ancestros visigodos. ¡Venga, cobarde! ¡Salta ya la cancela! ¡Antes de que nuestro amo vuelva a casa!

No, lo que os pasa es que mirar al frente con la vista perdida no os hace menos culpables. No disimuléis, sé que habéis sido vosotros los que habéis destrozado el sofá. Ni los visigodos eran tan salvajes. Esta  noche vais a dormir en el jardín haciendo compañía a esos dos gnomos horribles que la anterior dueña compró y que no he sido capaz de quitar porque me dan miedo. A ver si os acojonan a vosotros un poco y aprendéis a comportaros como personas. Como personas que respetan a los demás y se comportan de manera civilizada. Como personas que miran a los ojos con franqueza y sin dobleces. Como personas… es igual, dejadlo, seguid comportándoos como perros, como animales que están acojonados en el jardín, de noche, sin poder dejar de mirar a esos dos gnomos horribles.

No, lo que nos pasa es que olía a salchicha, más bien a salchichas en plural. Las veíamos a lo lejos, bueno no tan lejos, desde el porche de nuestra casa. Nunca habíamos visto nada así, colgaban de los árboles, como guirnaldas, y el vecino llevaba un casco. Pinchaba las salchichas de cinco en cinco y las lanzaba a la barbacoa, donde se amontonaban unas encima de otras. Era todo muy bárbaro o vikingo o visigodo, qué se yo, raro, en definitiva. Estábamos asombrados, pensando en qué sería lo siguiente, pensando en ver las salchichas pasar. Pero nunca ocurrió lo esperado y así nos quedamos, viendo la tarde pasar.

¡Todo eso no son más que mamarrachadas! Yo, créanme, yo sí sé cuál es el misterio de los perros en fila. Serían las cinco, las cinco en punto de la tarde, cuando por el efecto galvánico de la refracción solar sobre los tesoros visigodos, que yacían almacenados en la alacena y que pertenecieron a los tataratatarabuelos de los dueños de la casa, los perros quedaron hipnotizados e inmóviles en el lugar que ocupaban durante, al menos, siete minutos y medio. Bueno, o pudiera ser  también que los canes debido a su esmerada educación británica en elitista escuela privada (de ahí el hecho de que guarden escrupulosamente la fila), estuvieran esperando el té, puesto que, como dije, eran las cinco, las cinco en punto de la tarde.

 

Sobre el ingrediente

Aquí os presentamos un misterio para resolver y diez sospechosos con su versión de los hechos. Pero vayamos por partes, como diría la gran Agatha Christie.
El misterio viene de una magnífica foto en blanco y negro, obra de Libertad Estefa. Libertad es madrileña, cuida de sus pacientes en el hospital de San Sebastian de los Reyes y tiene una hija maravillosa de 19 años. Aquí os dejamos su blog para que investiguéis un poco.
Los sospechosos son Jesús Chamarro, Emilia, Ángeles, Santi, María, Ane, Jesús Álvaro, Mª Teresa, Lourdes y Eugenia. Juntos han escrito este churro a veinte manos y juntos han resuelto el misterio de los dos perros en fila. No era fácil, compañeros, enhorabuena.
Gracias de verdad a una y a otros por ayudarnos en la cocina.

7 Comments

  1. Ángeles |

    No, están esperando para comprar el pan. Lo sé porque he podido ver cómo se guardaban el dinero en los bolsillos. Se van a preparar un bocata de nocilla de notemenees. Lo sé porque al otro lado de La foto, en esa parte que no se ve pero que se deja intuir, e incluso inventar, hay otros dos perros en fila con la nocilla comprada.

    Si es que me hiperactivais!!!! Delicioso Churro con tantos componentes y compositores!!! Aplauso y ovación !!!

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  2. Kasirucita |

    No, lo que pasa es que están esperando en la terraza a que abran e invadir, cual visigodos, la churrería. Lo que no saben, he aquí el misterio, que ellos mismos forman parte de la masa del churro del día.

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!!!! Megafantástico el churro de hoy y además un sábado (en mi interior esto me huele a despedida) será que los perros estarán aguardando a que los churreros terminen su trabajo y que les sobre algún que otro churro para poder degustar 😉

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Échale azúcar a este churro