Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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El genio de los lémures

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Gabriela Steinitz

Dos días después del último sablazo a un conocido para pagar la habitación donde malvive, el pintor sueña con una lechuza de ojos enormes como rosquillas. En el sueño la lechuza le mira sin pestañear, como si le echara algo en cara. El pintor se despierta del sueño muy agitado. Piensa que la lechuza es una señal. Sin quitarse el pantalón del pijama, llama por teléfono a su exmujer para contarle que ha soñado con una lechuza. Su exmujer, quizá para quitárselo de encima, le dice que la dibuje. El pintor agarra entonces los pinceles. En pocas horas termina una serie de tres grabados que representan la lechuza de su sueño. Sin quedar del todo satisfecho, se ducha, se viste y lleva los grabados a su galerista.

El galerista acepta los grabados a cambio de un buen sermón. El pintor odia los sermones del galerista. Parece su padre. Es un pesado y no hace más que decirle lo que debe hacer con su vida. Si no fuera porque necesita dinero con cierta urgencia, lo mandaría a la mierda sin contemplaciones.

Una semana más tarde, el galerista llama por teléfono al pintor y le pide más grabados.

—Tráeme más lémures —le pide—. Los que trajiste se han vendido todos.

—No son lémures —contesta el pintor, —son lechuzas.

Herido en su orgullo (solo a un idiota se le ocurre confundir una lechuza con un lémur), el pintor se encierra en su habitación y completa una serie de dieciséis lechuzas que lleva de inmediato a la galería para su venta. Esta vez el pintor sí ha quedado satisfecho con su trabajo. Ya era hora de que la gente reconociera su obra, piensa.

Los nuevos grabados se venden de maravilla. Se los quitan de las manos. El boca a oreja se extiende entre aficionados y marchantes. Los lémures se ponen de moda en los salones de la gente con dinero y los grabados del pintor comienzan a cotizarse en el mercado. Los críticos opinan, escriben, hacen sus propias lecturas. En unos pocos meses el artista es ya conocido en el mundillo como el Genio de los Lémures.

—Son lechuzas —se empeña en recordar el pintor en cada una de sus comparecencias.

Porque todo el mundo está maravillado con sus lechuzas pero las confunden con simples lémures. Antes ignoraban por completo su obra y, ahora que se fijan en ella y la compran, no la comprenden. La gente es caprichosa, voluble. El pintor no tiene nada en contra de esos bichejos medio monos, medio ardillas, pero su intención ha sido siempre pintar lechuzas, eso fue lo que soñó, y piensa que tiene derecho a que se le respete.

 

Sobre el ingrediente

Este búho maravilloso con los ojos como rosquillas es un grabado de Gabriela Steinitz. Gabriela vive en Quito, Ecuador, y con tan solo 22 años ha estudiado Artes Plásticas en Toulouse y Lorient (Francia) y Bellas Artes en la República Checa. Gabriela pinta, esculpe, hace grabados, fotografía experimental y trabaja en Quito, junto a su madre, en la Casa Cultural Trude Sojka, una casa-museo y centro cultural dedicado a su abuela, la artista checa Trude Sojka, sobreviviente del Holocausto. Puf, qué historia: solo con ese párrafo ya tenemos inspiración para diecisiete churros. ¿Qué más decir? Que enhorabuena por tu trabajo, Gabriela. Un placer cocinar este churro en tu compañía.

22 Comments

  1. Kasirucita |

    Sin luz de luna cruza el sendero
    entre tinieblas de noche y día
    pero me sobran luna y luceros
    si no me falta tu compañía.
    [..]
    Quiero que vivas conmigo
    pa siempre juntos los dos,
    aunque yo sufra el castigo
    de que me condene Dios.
    [Yo quiero vivir contigo. Antonio Molina]

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  2. Kasirucita |

    ¡Oye!
    Abre tus ojos
    Mira hacia arriba
    Disfruta las cosas buenas que tiene la vida… CLARO QUE SI!!

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Estupendooo el cuento de hoy, y que chulada el búho de Gabriela, seguro que con su arte, se hace tan famosa como el pintor del cuento, pero seguro que más feliz. 🙂

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    • Sr.Churrero |

      El trabajo de Gabriela Steinitz es magnífico, Ángela. Y con lo joven que es, seguro que aún nos sorprende con un montón de cosas bellas. Gracias!

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  4. Ángeles |

    Adoro los lémures…!!! Estoooo… lechuzas!!!!
    ChurroDelicious!!!
    Gabriela es la caña!!!!

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    • Sr.Churrero |

      Esos ojos grandes como rosquillas tienen algo lindo, sí.
      Se lo diremos de tu parte a Gabriela, Estela. Mil gracias!

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  5. Gabriela |

    Con 7 horas de diferencia entre Ecuador y Europa, acabo de ver el cuento, y me parece ESTUPENDO!

    Increíble cómo el pintor prefiere quedarse con el lémur de los ricos y no con el búho (¿de los artistas pobres?)… jajaja.

    Muchas muchas gracias, de verdad!

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    • Sr.Churrero |

      La autora del grabado!!
      Hola, Gabriela. Qué bien que te haya gustado esta historia. Nos alegra mucho.
      No sabes cómo ha triunfado tu búho! Ha hipnotizado a todos nuestros clientes y a los cocineros los primeros!
      Mil gracias, artistaza.

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  6. Chemari |

    Pues yo creo que está claro que son lechuzas.

    Y que ella tenia que volver con él porque él todavía se muere por sus huesos.

    De todas formas, si es lo unico que funciona… a vender lemures!

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    • Sr.Churrero |

      Estimado Sr. Chemari, ¿Insinúa usted, acaso, que el estado de enamoramiento es un atenuante para venderse al capitalismo desenfrenado?

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        • Chemari |

          No no no no no, no me seais tendenciosos!!!

          Yo he dicho solo que él se muere por ella. Y que, en lo que ella vuelve o no, al menos él se puede ganar la vida con los lemures. Eso he dicho, o he querido decir. Ea!

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  7. Silvia Vallejo Hidalgo |

    Qué churro, qué grabado!! y lo mejor conozco a Gaby es genial, lo mejor le invité a leer a los churreros y mira nomas que talento tiene! ya le publicaron.
    En Horabuena Gaby!!!

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    • Sr.Churrero |

      Hola, Silvia Vallejo!
      Miles de millones de gracias por dar a conocer a Gabriela (o Gaby) este proyecto churrero. La verdad es que tu amiga ha sido un magnífico fichaje. Sus búhos ya decoran cada rincón de nuestra cocina.
      Besos!

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