Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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El estanque

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Jota

La muchacha se sentó en la orilla y miró el agua. Hacía muchísimo calor. Era el principio de una tarde de agosto. El sol regaba seco e intenso. Ella se lamía los labios, salados por el sudor. Tenía la nuca empapada, se levantó el pelo y se abanicó con la mano. No soplaba el viento. Las hojas y la hierba estaban petrificadas, sin moverse.

Ella se agachó sobre la superficie lisa y azul del agua: brillaba. Sopló y pequeñas ondas se dibujaron en el estanque, gotas que saltaban como peces diminutos. Una bocanada de aire caliente le quemó la garganta.

Tenía que haberse ido en ese momento. Se lo habían dicho muchas veces: «no te acerques al estanque». Su madre, su padre, sus abuelos, sus vecinas, sus hermanas mayores. Muchas, infinidad de veces: «no te acerques al estanque».
Sabía, por tanto, que tenía que irse. Y sin embargo, se inclinó sobre el agua lo suficiente como para rozar el cristal líquido con la yema de los dedos de una mano. Estaba fría. Deliciosa y fría.

Se quitó los zapatos. Las plantas de los pies estaban cubiertas por una costra de sudor y tierra que se había ido colando por el camino. Estaban ardiendo, palpitando, enrojecidos.

Se lo habían dicho tantas veces: «no te acerques al estanque». Desde que nació, desde que aprendió a andar, desde que tenía memoria. Y, aún así, se lo repetían cada día cuando salía de casa: «no te acerques al estanque».

Dejó caer uno de los pies y tocó el agua con la piel caliente. La sensación fue tan placentera que se le escapó un gemido. Introdujo el pie despacio, primero solo los dedos. La humedad fue ascendiendo por el dorso, por el tobillo, por la mitad de la pantorrilla. Al mismo tiempo, ella iba retirando suavemente la falda de su vestido blanco. Paró. Miró arriba. Ahí estaba el sol, reinando en un cielo totalmente vacío. A su alrededor, nada, ni siquiera una sombra de nube. Se oía el canto de una cigarra, lejos, y enseguida dejó de oírse.

«No te acerques al estanque». No le habían dicho muchas cosas más. La casa, el jardín, el campo, la escuela. No había muchas cosas más que pudieran decirle. El sol, la luna, los días. Todo era fácil. Todo era bueno.

La muchacha metió el otro pie en el estanque, un poco más deprisa que la vez anterior, primero la planta y luego los dedos y, de repente, ya tenía dentro los dos tobillos. Sonreía. Sonreía porque se sentía feliz, porque le encantaba la sensación de frío, porque amaba el frío, de pronto, más que a nada que hubiera conocido antes. El agua tiraba de ella un poquito, suave. Movió los pies y salpicó a su alrededor. Las gotas lanzaban reflejos. Cuando una de ellas la tocaba, la muchacha se estremecía. Balanceó los pies cada vez con más fuerza.

Cada día, por la mañana y por la noche, durante cada uno de los años que tenía, le habían repetido: «no te acerques al estanque».

Se deslizó un poco más. Ahora el agua le lamía las rodillas, los muslos y se acercaba juguetona a la pelvis. Dio palmadas para salpicarse el vientre, que se encogía al contacto con el frío. Tenía la piel encendida. Se estaba mojando el bajo del vestido y se lo quitó por la cabeza, sin mirar donde caía, sin apartar los ojos de los reflejos plateados del estanque.

La familia, sus hermanos y hermanas. Los abuelos. Las fotografías del salón. La mesa de madera, el reloj de la cocina. Los domingos, la iglesia, la merienda, los cumpleaños. El zumbido de las moscas contra la ventana huyendo del calor de la tarde. La falta de invierno y solo una cosa que contar, solo una frase sin réplica: «no te acerques al estanque».

Impulsándose un poco con los brazos perdió el apoyo de la orilla y se dejó caer hasta la línea del pecho. Los pezones estaban duros como dos guindas. Al inclinarse y meterlos en el agua, sintió un delicioso dolor.

No vio de dónde salió el cocodrilo. No lo vio. No vio nada.

Unos minutos después, el agua estaba quieta de nuevo, como un cuadro al óleo.

 

Sobre el ingrediente

Hoy la churrería cumple dos años. Dos años escribiendo cuentos a partir de fotos, dibujos, palabras y canciones que nos envía la clientela. Ha sido agotador pero también muy divertido, tanto como para querer seguir haciéndolo y como para que tengamos unas ganas locas de celebrar. Por eso hemos proclamado esta semana de noviembre Semana Fantástica en la churrería y le hemos dado la vuelta al concepto original. A partir de hoy y hasta el viernes 11 encontraréis cinco cuentos que escribimos sin el estímulo de una foto o un dibujo, churros sin ingrediente. Cinco estupendos fotógrafos, entusiastas seguidores de esta página, se tuvieron que romper el coco e idear una imagen que ilustrara nuestras palabras. El resultado ha sido espectacular. Nuestro primer colaborador es Jota Barros. Jota es un fotógrafo con alma de profesor. Basta pasarse por su su blog para recibir una clase continua de cómo hacer buenas fotos. Jota se las tuvo que ingeniar con un relato lleno de premoniciones y con sorpresa final. Lo solucionó con una imagen serena, en blanco y negro, bien elegante. No tuvo que irse muy lejos de casa. Localizó la imagen en la playa fluvial de La Acearrica, en Allariz (Orense). Agua y zapatos para comenzar la Semana Fantástica. Mañana más.

18 Comments

  1. Pilar |

    Un canto a la libre decisión a pesar de los otros.
    Pero ¿ Que iba a hacer si « el sol regaba seco e intenso» ?
    Feliz aniversario y muchas, muchas gracias.

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  2. Fco. Javier |

    Muchas felicidades por el aniversario y muy buena idea la de intercambiar los papeles. Un saludo …

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    • Sr.Churrero |

      Ha sido difícil amasar churros sin harina, Fco. Javier. Menos mal que luego siempre encontramos quien los azucare. Muchas gracias por tus felicitaciones.

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Antes que nada Féliz aniversario y que cumplais muuuuchooos maaaaaas, Fantásticoo este primer cuento aniversario, y la foto no podría estar mas acertada. Aplausos, aplausos, aplausos 😀

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  4. Ana Santamaría |

    Buenos días. Feliz aniversario. La semana fantástica del Corte Inglés es de quince días, menos mal que nos habéis devuelto el concepto de Semana Fantástica. Muy buena la foto de encargo de hoy, serena e inquietante a la vez como el churro. Un abrazo. Es un gusto seguiros, ya lo sabéis.

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    • Sr.Churrero |

      Serena. A todos se nos viene a la cabeza esa palabra al ver esa fotaza.
      Gracias, Ana. El gusto es mutuo.

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  5. Jota |

    Hola churreros y clientes de la churrería, soy Jota, el de la foto.

    Sólo me pasaba para decir que he disfrutado muchísimo con la idea, y para agradecer la iniciativa. Necesitamos más golosinas de letras e imágenes como esta Chrrería para que el mundo vuelva a ser lo que debería, un sitio del que disfrutar a grandes bocados.

    Un abrazo y, de nuevo, gracias por contar conmigo. Seguiré por aquí comiendo churros con una sonrisa en la boca.

    Jota.

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    • Sr.Churrero |

      Pero si esta aquí nuestro ayudante de cocina… El mismísimo Jota. Pensamos que se habría ahogado en esa playa fluvial pero no.
      Gracias, amigo, por esa imagen que inquieta y abre puertas, gracias también por participar en la Semana Fantástica y por traernos un trocito de Galicia a la despensa.

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    • Sr.Churrero |

      Mamá, preguntan los otros churreros si te he pagado para que preguntes por el libro. No tengo nada que ver. Mi madre quiere segundo libro y digo yo que algo habrá que hacer!

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  6. Estela |

    Cumplechuuuuurroooo feeeeliiz, cumplechuuuuurrooooo feeeeliiiz, os deseeeeeeaaaaamos churreros, cumplechuuuuurrooo feeeeeliizzzzz… ¡ Ay que me gustan a mi las celebraciones! ¡Y más cuando duran toda una semana! ¡Por muchos años de churreros creativos, cochurreros inspiradores y clientela entregada!

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  7. Chemari |

    Dos años ya??? En serio???? Y un año desde que nos conocimos??? De verdad????

    Señores, muchísimas felicidades y, sobre todo, muchísimas gracias por vuestra constancia y buen hacer.

    Y, como os cantan por ahi (yo os lo digo, que canto muy mal)… Feliz cumpleaños!!!!

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  8. Gonzalo |

    Cuento magnífico para empezar la Semana Fantástica.
    Siempre tenéis buenas fotos, pero la de hoy es la que mejor podría ilustrar este cuento de país lejano (por el cocodrilo, digo)

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  9. Karmiña |

    Que maravilla!!!
    Acabo de conoceros por casualidad y ya estoy enganchadisima a vuestros cuentos.
    Felicidades!!! Y gracias, es un placer asomarse a la churreria

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Échale azúcar a este churro