Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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El corredor de fondo

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Lucas Favre

El corredor de fondo se alisa la camiseta sin mangas, leve como la brisa breve que silba senda arriba. Se ajusta la cinta al pelo y aprieta con el dedo índice, sobre el nacimiento de su nariz, las gafas de sol aerodinámicas. Da unos pasos violentos, levantando mucho las rodillas, y bracea de izquierda a derecha antes de echar a correr. Escupe el chicle. Se santigua sin saber bien por qué y comienza a ritmo lento. Senda arriba. Siempre senda arriba.

El corredor de fondo va adelantando contrincantes hasta ponerse en cabeza. Tiene un cuerpo largo y frágil como de alambre. Se descoyunta a cada paso y resopla con cada zancada. Tiene los pies grandes y las rodillas huesudas como promontorios. Pies, rodillas, cintura.

Corre con las manos caídas, como si estuvieran muertas. No presta atención al paisaje ni a la gente. Apenas suda. Ha tardado años en ir en cabeza. Muchas horas de entrenamiento hasta presentirse ganador.

Corre como un autómata disparando las piernas por impulsos, arrastrando con cada paso las piedras del camino y las miradas de la gente que se agolpa a ambos márgenes de la senda. Gente que se desgañita. Gritan su nombre una y otra vez, las tres sílabas de su nombre, y los árboles se estremecen. Pero el corredor no se inmuta. El corredor de fondo no se distrae. Él va siempre al mismo ritmo. Y, aunque de vez en cuando se eche a la boca una botella de agua, lo hace más por hábito que por necesidad porque apenas suda.

Ya está olfateando la llegada, atisba el cartelón cruzado de marcas comerciales que señaliza el último punto de avituallamiento. Queda poco más de un kilómetro hasta la meta. Una curva y luego una recta trazada en llano, bien asfaltada, alfombra para los pies, presagio de oro.

Y resulta que es justo en la curva donde el corredor se despista. Comete una travesura, un acto no planificado en su programa de meses de entrenamiento. Gira la cabeza a la izquierda y ve la extraña vegetación que cubre ese lado del camino. Hay árboles cargados de pampelmusas, flores que despuntan por todo lo alto, sin llegar a arquearse. Desafían la gravedad y aletean con la brisa. Se perfuman los minutos con aroma a melocotón maduro y pomelo. El hombre inspira, aligera el paso, se agacha, acaricia una brizna de hierba. Da un paso definitivo y se aleja del firme de la carretera. Olvida la línea recta de poco más de mil metros que conduce a la llegada. Comienza a mirar con ojos nuevos y es asombroso todo lo que esos ojos nuevos atrapan. Se interna entre los arbustos y llega a una pradera. Frente a él pasa una familia de elefantes perfectamente ordenados por tallas. Van en fila de a uno. Barritan, qué otra cosa iba a hacer una familia de elefantes. Se entremezclan en el aire y también en el suelo los murciélagos gigantes, los pájaros dodo, las gaviotas reidoras. Hay monos con el morro azul y el culo pintado de rosa. Se han apoderado de las ramas y dan brincos y no callan. Pululan por allí otras muchas bestias míticas que el hombre recuerda de una colección de láminas infantiles, libros de la escuela, nombres que ya ha olvidado pero que algún día tuvo prendidos en una pared de su dormitorio. Álbumes de cromos, tomos ilustrados con tapas de geltex, muñecos de plástico duro.

Hace calor, ese plácido calor que no conviene desperdiciar y que allana una siesta. El hombre, que a estas alturas ya se ha descalzado, camina muy despacio, se echa sobre la hierba decidido a tomar un respiro, a no decidir nada importante, a dejar de dar vueltas a la cabeza inquieta, que no para. Ya pensará cuando despierte, se dice, qué es lo que le apetece hacer esta tarde.

 

Sobre el ingrediente

Con este cuento, en el que un corredor de fondo abandona la carrera y busca nuevas perspectivas, cumplimos seiscientos cinco churros, seiscientos cinco relatos cortos, muy cortos y alguno largo que hemos esculpido a partir de fotos y dibujos que nos mandaron montones de amigos. Quedan todas esas historias, ordenadas en riguroso orden cronológico, recogidas en esta página. Es hora de celebrar, de echarle un ojo a ese libro de tapas naranjas que os está esperando con hambre de ser leído. Es hora de tomar una cerveza o un refresco con gas a la salud de seiscientas cinco historias y varios miles de lectores. Nos vemos hoy mismo, a las ocho de la tarde, en El Umbral de la Primavera. La foto que inspira este último churro es obra de Lucas Favre.

25 Comments

  1. Ángeles |

    Salir de la zona de confort debería ser obligado, nos apegamos a lo conocido y perdemos tesoros por descubrir.
    Bravo por el corredor .
    Bravo por vosotros !!!
    Os deseo muchísimo éxito en los proyectos que acometáis, y mi infinita gratitud por tantos buenos ratos q he pasado en La Churrería. Habéis alimentado mucho más q mi imaginación.

    Sigamos explorando!!

    Se os quiere!!!
    Abrazos a dos brazos!!!

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  2. Kasirucita |

    ¡¡¡UN PLACER!!!
    Un placer LEER y RELEER todos estos seiscientos cinco relatos, porque, lo bueno de estos churros hechos con tanto amor es que nunca caducan, ahí siguen para nosotros, para que sigamos degustandolos cada mañana, cada tarde, cada anochecer, para que sigan llevándonos a mundos finitos e infinitos, para que en cada nueva lectura nos despierten nuevos sabores…porque no hay dos lecturas iguales.
    Un placer haber compartido desayuno y merienda con la mejor compañía; empezamos en mesas separadas pero con el paso de los churros fuimos juntando mesas y compartiendo sabores: Ángela, Ángeles, (nos liamos un poquito al principio con “las angelicales” 😉 ), Lucía, Pilar, Daniela, ¡el Gran Chemari! y tantos otros que se han pasado a degustar las delicatessen de la churrería… ¡¡UN AUTÉNTICO PLACER PARA TODOS LOS SENTIDOS!!
    ¡¡XGRACIAS!!

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  3. Kasirucita |

    Ya se terminó,
    ya se va la gente,
    ya sé lo que me vas a decir:
    que no hay que llorar,
    que son cosas que pasan…
    y yo siempre lloré por no reir.
    Pero no me queda más memoria
    y no hay foto que quiera borrar.

    Ya se acabó,
    ya es el fin de fiesta,
    y nace el tan temido qué dirán.
    Si se fue con él,
    si ella se fue con ella…
    Los que no entregaron, ya lo harán.

    Si la vida es una orgía lenta,
    LO MEJOR DEBE ESTAR POR LLEGAR.

    Ya se terminó…

    https://www.youtube.com/watch?v=VLqa3ekhmgE

    [FIN DE FIESTA, Kevin Johansen]

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  4. Lucía |

    Bravo!!!
    Aplaudo, aplaudo mucho y me pongo de pié ante vosotr@s
    (espero q l@s demás tb lo hagan, q si no me da vergüenza estar yo sola de pié)
    Y aplaudiendo y sonriendo y pienso que sois muy buen@s, pero que muy buen@s!!
    Y ya está, esto se acabó, así que ale! a seguir viviendo con alegría!
    Que CADA SALIDA ES UNA ENTRADA A OTRO LUGAR!!
    BESOS, ABRAZOS Y VOLTERETAS!
    Y FELIZ fiestadedespedidapresentación
    Gracias gran familia 🙂

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  5. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Como voy a echar de menos pasarme por aquí, leer esos magníficos cuentos con la música de fondo de Kasirucita, a Ángeles a Lucía y al gran Chemari, asiduo a esta churrería desde el principio. Gracias a Pilar descubrí vuestra churrería y desde entonces me he vuelto adicta a vuestros churros recién hechos, el día que cocinasteis uno de mis ingredientes fue lo más de lo más, y encima repetisteis. Es una pena que tengais que marcharos (aunque lo comprendo) que será de esos ingredientes aún sin cocinar?. Han sido tres años llenos de cuentos alegres y tristes, disparatados o reales como la vida misma, de comentarios dignos de ser comentados, de música de fondo, de sorpresas y sobre todo de trabajo bien hecho. Seguro que este libro que habeis cocinado tendrá mucho éxito, porque las cosas bien hechas tienen su recompensa. Gracias a todos por hacer nuestros desayunos mucho más divertidos,nunca os olvidaremos. Un abrazo enorme. SE OS QUIERE!! 😀

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  6. Isabel |

    Ay churreros, que día más triste… A veces leo vuestro churro en el día y otras veces, por falta de tiempo, me pego auténticos atracones. Pero siempre sé que tengo al menos una nueva historia por leer, un ratito con vosotros. ¿Y ahora qué? Me consuela que os veré esta tarde, pero sigue siendo un día muy triste… Os echaré de menos. Un abrazo fuerte.

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  7. Salamandra |

    Bonita metáfora la del corredor saliendo -en algún sentido- de su camino determinado y rutinario para explorar otros por conocer. Y al igual que en “El jardín de senderos que se bifurcan” encontréis esos caminos y esos relatos infinitos que sin duda tenéis dentro de vosotros.
    Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular. Un volumen cuya última página fuera idéntica a la primera, con posibilidad de continuar indefinidamente[…]”
    PD. Gracias por vuestros relatos.

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  8. Chemari |

    Ainsss el gran Chemari, que exageraisimos que sois!!!

    Sres. Churreros, cochurreros, lectores y clientela en general: GRACIAS, mil gracias por vuestra compañía durante todos estos años, por todo el cariño que me habeis mostrado siempre, y por esas 605 historias con las que nos habeis hecho disfrutar.

    605, se dice pronto. Y sin perder en ningún momento vuestro entusiasmo, vuestra dedicación, vuestro talento, vuestra magia.

    605 relatos con los que nos habeis demostrado que otro tipo de literatura es posible. Que querer es poder. Y poder es querer.

    Gracias, gracias, y 605 veces gracias.

    Espero que el corredor se despierte pronto, con la cabeza despejada, y volvamos a encontrarnos por el camino

    Hasta entonces, travesura realizada!

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  9. Ana Santamaría |

    Ay, churreros. Me gusta la metáfora de hoy. Tengo tantas ganas de salir a correr que me pone más sensible que cualquier otra historia con más trama.
    Lo habéis hecho muy bien, así que llegaréis a meta muy reconfortados por el trabajo bien hecho. Siento no poder estar hoy con vosotros. Lo siento, de verdad. Espero veros en otra ocasión, -a ese libro habrá que darle un poco de vida- porque sois encantadores y no me canso de felicitaros porque la empresa de embadurnaros de harina tan generosamente os honra y mucho. Un abrazo para los cinco. Que paséis buena tardes, vendáis muchos libros y os divirtáis muchísimo.

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  10. Daniela |

    Que decir? Cuando todo esta dicho. A mi también se me acaban las palabras. Yo también me he perdido en el bosque y estoy en trance de volver al camino. Muchas gracias por los 605 cuentos y muchas gracias a los comentaristas porque esos también formaban parte de mis mañanas y alguna tarde. Solo deseo que nos encontremos en ese camino.
    Un abrazo y un beso para cada churrero y para cada comentarista.

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  11. Domingo |

    Muchas gracias churreros. A pesar de no ser un seguidor constante las veces que lei el churro, el día se iluminaba de forma especial. Donde quiera que vayáis mucha suerte y que vuestro talento sea acogido con dignidad. Muchas gracias y hasta siempre.

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Échale azúcar a este churro