Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
y abandonos

De ausencias y abandonos

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Rossana Karun

Cuando un escritor abandona a sus personajes, se muere un gatito. En alguna parte del mundo, da igual si es Persa o Siamés, el gatito se desploma y ya no es tan gracioso. Ya no hay más gatito. Ya no volveremos a verlo tocando el piano en Youtube.

Pero eso no es lo peor.

Cuando un escritor abandona a sus personajes, se apaga una estrella. A simple vista apenas se nota porque hay miles de millones, pero esa estrella que acaba de convertirse  en plancton galáctico, por insignificante que pudiera parecernos ahí arriba, no volverá a brillar nunca más. Y la familia y todos sus parientes estelares orbitarán alrededor durante años luz, en señal de luto, rezando para que ese apagarse de repente no genere ningún tipo de fenómeno extraño, como por ejemplo, un agujero de gusano. Siempre se van las mejores. Pobre Gamma Orionis.

Pero eso no es lo peor.

Cuando un escritor decide no seguir escribiendo una historia, naufraga un barco en medio del océano. No naufraga en el mar Muerto, no, donde todo flota y es imposible ahogarse, sino en mitad del océano, con lo que eso conlleva: las balsas hinchables, las mujeres y los niños primeros, maricón el último, tiburones asesinos; en el mejor de los casos se salvarán unos cuantos, supervivientes de barbas ralas y mirada infinita, cubiertos con ropa de marca hecha jirones, habitantes de islas desiertas sin conexión wifi ni duchas en la playa.

Pero eso no es lo peor.

Lo peor es que, cuando un escritor abandona a sus personajes, los está enterrando vivos y ellos no lo saben. Por eso miran hacia el cielo y hablan como el que habla con dios, reclamando un poco de atención con palabras nunca escritas. Y así pueden pasarse años, hasta que el escritor se decide a retomar la historia. Entonces encontrará a esos personajes en el mismo sitio donde los dejó, en la misma postura, solo que más viejos, más sabios, con arrugas en la frente y las uñas astilladas de rascar, noche tras noche, la cubierta del cuaderno.

 

Sobre el ingrediente

Como suele ocurrir cada siete lunas más o menos, los churreros cocinamos un cuento a partir de una imagen extraída del concurso de fotografía que celebran nuestros amigos de Cuentos para el andén. En este caso, la imagen pertenece a Rossana Karun, natural de Perú, ciudadana de Sri Lanka, escritora, exploradora, letrada y dibujanta (porque esa palabra debería existir). Para más información no dejéis de pasaros por su perfil de instagram @rossanakarunaratna, o por su Sttorybox. Y por supuesto, tampoco perdáis la oportunidad de leer el nuevo número de la revista Cuentos para el andén, que salió ayer por la tarde. Y dicho esto, nos despedimos hasta el lunes levantando la mano y moviéndola así, como el que enrosca una bombilla.

10 Comments

  1. Fco. javier |

    …Pero eso no es lo peor.
    Cuando un escritor abandona a sus personajes, no quedamos sin churrito rico, de buena mañana.

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  2. Salamandra |

    Cuando un escritor deja de escribir la miseria intelectual aumenta, se pierden lectores, y lo que es peor se atrofian las papilas gustativas. 🙂

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  3. Silva Vallejo |

    ¡Churros! Oh, churros amaneceres tengo con ustedes, al abrir mis ojos. Sentimiento de culpabilidad tengo con el de hoy y confieso haber abandonado mi diabético personaje, espero encontrarlo con vida si regreso.

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  4. Estela |

    Menos mal que nuestros churreros no matan gatitos, ni apagan estrellas, ni hunden barcos… Porque no lo hacéis, ¿verdad? ;o)

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  5. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! maravillosooo el cuento de hoy. Yo diría más, cuando un escritor deja de escribir, se cierran las librerías buenas y los libreros se van al paro, o lo que es peor, solo se escriben libros sobre la Pantoja, Belén Esteban o La Campos 😉

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  6. Chemari |

    Cuando un escritor abandona a sus personajes, se apaga una estrella.

    (Sr. Churrero, 27 de enero de 2017)

    No nos abandoneis en vuestra puñetera vida, que nos apagamos.

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Échale azúcar a este churro