Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
culpable_daniel carmena

Culpable

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Daniel Carmena

Amaneció hoy en blanco y negro. Los chorlos formando una nube, como insectos al amparo de la lámpara, suspendidos, dibujados en el aire, sin mover las alas. Desde mi ventana veo el campo peinado a rastrillo, con surcos afilados como arañazos, los esqueletos de los árboles con los brazos abiertos, y todo está en blanco y negro. Iba a pasar, yo lo sabía: el diablo viene.

Apuro a Rosita que está terminándose la trenza, cerrando el capazo, dispuesta a salir de la casa. La agarro. Dónde vas, desgraciada, a esos campos sin color, le digo, y suélteme padre, que voy con retraso, me contesta ella, se sale dando respingos, no hay nada raro en los campos, padre, anda bebido usted, farfulla. Llora el nieto con el portazo o quizá porque él sí lo nota, sí lo siente, llora el niño: el diablo viene.

Le hemos estado llamando desde que fuimos bandidos. La llamada está en los dientes de oro del compadre Diomedes. En mis propios dientes, rellenos de oro los hoyos de las caries.

Llamamos al diablo con las cerdas gordas, preñadas, compradas en las últimas ferias. Con las botellas de licor bien destilado, bebiéndose en día cualquiera, sin ser festivo. Llamamos con nuestras mujeres que andan usando medias, sombreros, bombachas, fumando tabaco en cigarrillo.

El alarde llama. El dinero que llega del pecado hace sonar las campanillas. Lo sabíamos todos, nos lo contaron nuestras madres, tiempo hace, por las noches, cuando estaba frío. Para alejar al diablo basta devolver lo robado, con unas hojas de muña, en noche clara, siete pasos, oración al padrecito.

¿Pero cómo se devuelven los muertos? Ahora es tarde. Los campos ya amanecieron despintados, la vida quedándose en huella, perdiéndose el sol, la hierba, el cielo. El verde sucio de mis ojos en gris ceniza se ha tornado. Lo veo en el espejo del cuarto de baño. Salgo al vecino que está vistiendo a las mulas, le increpo: ¿no es cierto que tenía yo los ojos verdes? Como respuesta la nada, un gesto. Se acerca un fin en el que todo se seca. Este castigo que nos cae no tiene puerta.

Se lo quiero avisar a los otros y salgo a buscarlos. Vagos, malos hombres, en la cantina han de estar y están, riendo, jugando a naipes, batallándose los licores de palma, dando toques en el culo redondo de la mujer que sirve, dejando monedas a modo de duelo en el canasto de la barra. Los tres compinches no han visto el blanco y negro. Va a ser tormenta, el cielo anda plomizo, me contestan. Ellos van incluso a comulgar los domingos, a la eucaristía con sus bocas sucias. Estate tranquilo, me dicen, no andes hablando tonterías, bébete algo, cállate, me dicen.

Salgo fuera y las vendedoras de arepas andan prendiendo los carbones. También ellas están descoloridas, se ven viejas como si fueran de polvo. Hablan y no oigo barullo, solo un zumbido de moscas tapando las palabras. Arrastro las botas camino a la casa. Como me tambaleo piensan que estoy borracho y ya miran los pillos por si caigo buscarme las monedas de los bolsillos.

Somos un lugar de desgraciados. Esos pobres tipos molidos a palos, que dejamos pudriéndose a la sombra del bosque, convirtiéndose en abono, sin sepultura, como perros viejos. Yo y las manchas de sangre de mis manos, volviéndose grises. En la escopeta que guardo en el armario queda un cartucho. El perro piensa que salimos a cazar y me va siguiendo, hacia los surcos del campo, hacia los pájaros sin vuelo, hacia el blanco y negro.

El diablo viene, trae ya su olor a azufre el viento.

 

Sobre el ingrediente

Mi abuelo decía a menudo: el diablo viene. Lo decía con esos vientos de verano previos a la tormenta. Yo no sabía exactamente a qué venía el diablo, pero me daba un miedo terrible. Mi abuelo sabía crear atmósfera. Otro que sabe de atmósferas es el autor de esta fotografía, Daniel Carmena. Esos pájaros paralizados nos han embrujado y arrastrado a los pueblos profundos del realismo mágico. Qué os vamos a contar de Daniel que no sepáis. En el último mes, él y su chica, Lais, con quien comparte un estudio fotográfico en Cangas de Onís, nos han regalado tres ingredientes como tres soles. Muchas gracias otra vez, amigo, por tus fotografías que nos calan tanto. Algo de brujería les debéis poner.

13 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Brutaaaaal el cuento de hoy,cómo me gusta a mi el realismo mágico y esa foto, una maravillaaa, así da gusto empezar el día. Aplausos, aplausos, aplausos 😀

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    • Sr.Churrero |

      Aires del sur y del otro lado del Atlántico han entrado hoy en la churrería. Así es, Ángela.

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  2. Kasirucita |

    Como la noche es interminable
    cuando se apoya en los enfermos.
    Y hay barcos que buscan ser mirados
    para poder hundirse tranquilos.
    [..]
    No solloces. Silencio, que no nos sientan, que no nos sientan.
    Tengo un guante de mercurio y otro de seda.
    Se cayeron las estatuas
    Al abrirse la gran puerta.
    Yo me cortaré la mano, me cortaré la mano derecha [..]
    Aqueos los golpes
    Aqueos por Dios
    que se le arrancan las alas, de fatiga,
    las alas a mi corazón.
    No solloces. Silencio, que no nos sientan, que no nos sientan.
    Tengo un guante de mercurio y otro de seda.
    Se cayeron las estatuas al abrirse la gran puerta.
    ¡Las hierbas! [..]
    Letra de OMEGA “Poema para Muertos” del gran Enrique Morente (adaptación del poema Omega de Federico García Lorca ).
    Poema para gentes muertas, apagadas, destrozadas, desesperadas…
    ¡¡GRAN CHURRO Y JUGOSO INGREDIENTE!! que me ha llevado a uno de los mejores discos de la historia 😉 … ¡¡GRACIAS!!

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  3. Daniel |

    Brutal el churro amigos, encantado de mandaros fotografías y que las tratéis tan sumamente bien , aunque he de reconocer que ésta fotografía me ofrece desde que la hice justamente lo contrario, para mi es un silencio rotundo y agradable, un viaje constante sin rumbo, por eso incluso me gusta más vuestro churro, muchas gracias, seguiré mandando ingredientes.

    Un abrazo.

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  4. Estela |

    Y el diablo llegó… Aunque yo creo que ya estaba dentro!
    Churro intenso y cuidado, como siempre.

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  5. Ángeles |

    Bufff… me caigo de culo literalmente… mi abuela también decía “que viene el diablo”…
    Trepidante relato, descripciones minuciosas llenas de realismo. Me habéis llevado de la mano a millones de recuerdos con olor a tormenta de verano, a mandiles tendidos al oreo en la hierba verde y a los abrazos recogidos de mi abuela.

    Sois tremendos!

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  6. Chemari |

    Y no será el infierno ya ese pueblo donde la desgracia parece esconderse en cualquier esquina?

    Me da a mi que el diablo hace tiempo ya que campa por alli…

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Échale azúcar a este churro