Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Cafeteria Los Claveles_Emilio Perez

Cafetería Los Claveles, seis y media

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Emilio Pérez

Tomamos un café y él deslizó el azucarero por encima de la mesa, arrugando un poco el mantel de hule.

«Ya era tiempo de que tomáramos un café», me dijo.

Hablamos del tiempo, entonces. De la lluvia, del tibio sol en Levante, del frío en la zona de Zamora. Las heladas, las carreteras cortadas, las crecidas de los ríos. El invierno. Hablamos del tiempo de los telediarios, pero no de aquel tiempo en que nos quisimos tanto.

Tomamos un café y él sujetó la taza con las dos manos y sopló para levantar el aroma. En el dedo anular la alianza se le hundía en la piel como si fuese más parte del dedo que la propia piel. Los cuadros del mantel, mirados fijamente, tomaban la imagen creciente y decreciente de los cristales de un calidoscopio.

Tomamos un café y hablamos de los hijos de ambos. De los suyos, de los míos. Hablamos de ellos con distancia, como si no los conociéramos demasiado, como si un vecino preguntara en el ascensor, desde el portal al cuarto. Lo que da tiempo a decir en cuatro pisos, eso nos dijimos.

Tomamos un café y hablamos del café. De los cafés del mundo, del sabor, del cuerpo, del gusto que reverbera en el paladar después del último sorbo. Tocamos Italia y Portugal y Colombia y pasamos de puntillas por los países, casi temerosos, hablando solo del café, jamás de las plazas o los atardeceres o las camas donde los pájaros irrumpían en trino y siempre era verano y humedad y piel y el día de año nuevo y todos los cumpleaños.

Tomamos un café y, cuando tintineó la cucharilla contra los bordes de cerámica de la taza, no hablamos de campanas de iglesia ni de los cencerros que los caballos hacen sonar en los caminos estrechos de las montañas. Bebimos el café y dejamos los posos formando constelaciones en el fondo de la taza. Pero no nombramos las estrellas. Hablamos del gobierno, un poco, al ver en la cuenta las tasas del IVA.

Tomamos un café y, cuando se acabó, nos despedimos. No como para un largo viaje, no como uno se despediría en una estación de tren. Nos despachamos dos besos de señora en un entierro y prometimos llamarnos para tomar un café, cualquier día, al separarse las aceras una calle más abajo.

 

Sobre el ingrediente

Queridos clientes, este churro está duro y correoso, se nos ha pasado la masa. Se gastó el amor de tanto usarlo, llegó el tiempo, barrió el suelo y pasó la fregona. El café de hoy lo ha inspirado la fotografía de Emilio Pérez. Muchas gracias, Emilio, por esas tacitas sobre la mesa que traían infinitas conversaciones para nuestra historia. Y desde aquí queremos pedirte, por favor, que sigas jugando con las letras, escribiendo tú también tus propios cuentos. Un abrazo, compañero.

16 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Estupendoo el cuento de hoy , estoy con Pilar , no siempre cualquier tiempo pasado fué mejor,pero siempre quedan los recuerdos 🙂

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  2. Kasirucita |

    hablamos…. hablamos…. hablamos…… y solo había silencio
    “Si no puede ser
    como antes
    que el cielo se estremezca en mi silencio”
    [Silencio – Swann]

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  3. Ana Santamaría |

    Buenos días, churreros. Qué bueno, cuánto se cuenta hoy sin contar. Es un café muy cierto este de hoy, un café después del que no hay más cafés. Un abrazo y buena semana. Ah, foto y café y churro, un desayuno completísimo. 🙂

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  4. Estela |

    Un café real, uno de esos que muchos podríamos tomarnos. Y, sin embargo, yo no lo veo triste, ni amargo, no me parece que el churro esté duro y correoso. Historias bonitas que dejan de serlo. Amores que se acaban. Cariño que queda. Palabras que ya no salen.
    Buenos días, churreros!

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  5. Domingo |

    El placer de verse para un café. Quizá ellos no hablaron porque ya lo habían dicho todo antes o porque los que hablaron fueron los ojos, y la nostalgia, y aquello tan bueno que quedó.

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  6. Santiago (77 años) |

    Estoy empezando a sentir “adicción” a vuestros cuentos.
    Me ha gustado, si bien destila tristeza, por todos lados; deja en la boca un gusto a final, a historia acabada. Los dos personajes son conscientes de que… aquello, lo que existió, se acabó.
    Ni el recuerdo les sirve. Es historia pasada. Para que, continuar.
    Ni van a llamarse, ni van a tomarse otro cafe.
    La historia la siento “real como la vida misma”.
    Gracias churreros, hasta mañana,

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  7. Angela Gomez |

    Encuentros que son desencuentros,Les falta la alegría.y la desesaperanza se cuela por cada sílaba de las palabras que cruzan.Nostalgia.

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Échale azúcar a este churro