Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
anselmo gómez carrión

Blanca

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Google

Lo recomienda el noventa y nueve por ciento de los lectores a los que les gustó Seda, de Baricco. Sea quien sea ese tal Baricco, pienso, un noventa y nueve por ciento es una cifra demasiado grande como para pasarla por alto. ¿Nueve euros dice usted?, pregunto al librero mientras amontono las monedas una a una sobre el mostrador.

Noto cómo se me despierta una sonrisa cuando corro a reunirme con mi novio. Le cuento que he comprado un valor seguro, como aquellas acciones que adquirí del Banco Santander el verano pasado. Un chollo, insisto, paseando mi sonrisa nueva por la Feria del Libro.

Nos despedimos en la puerta este del Retiro y regreso a casa con el peso cómodo de unos cuentos ilustrados, una novela de detectives y ese libro que recomienda el noventa y nueve por ciento de los lectores a los que les gustó Seda, de Baricco. Nada más llegar, me tumbo sobre la cama con cuidado para no deshacerla pero con la idea de echarme una pequeña siesta. Entonces me acuerdo de los pocos momentos tranquilos que tengo y de las ganas de leer que perdí hace tiempo. Acerco hacia mi regazo las compras de la mañana y saco primero los cuentos ilustrados, paso las manos por su encuadernación satinada, por los dibujos de las páginas interiores. A continuación, saco el libro que recomienda el noventa y nueve por ciento de los lectores a los que les gustó Seda, de Baricco y repaso con las yemas de los dedos sus apenas cien hojas. Entonces saco la novela de detectives y digo algo así como qué edición más delicada y comienzo a leer acerca de un abogado que fuma puros baratos en algún despacho desvencijado a principios del siglo pasado. Me cae bien ese abogado, sentencio. Y de repente, sin ninguna razón, termino de un manotazo con el abogado que huele a humo y vuelvo a hojear ese libro que recomienda el noventa y nueve por ciento de los lectores a los que les gustó Seda, de Baricco.

Aprovecho para decir que a menudo me lamento por mi escaso conocimiento de libros reconocidos, de autores de renombre. No domino las listas de éxito, tampoco las otras listas, pero me gusta escuchar a un compañero de la oficina cuando me habla de libros. A él se le hace la boca agua y a mí los ojos chiribitas (acabo de descubrir que chiribitas se escribe con be, ¿esto se puede escribir en mitad de un relato?). Por eso, esta mañana, cuando escuchaba al librero hablar sobre porcentajes, recordé a mi compañero de la oficina mencionar Seda, de Baricco, y sorprenderse de que yo no lo hubiera leído. Al parecer, Seda ha sido leído por millones de personas en todo el mundo, pero este de aquí puede que solo lo hayan leído unas pocas docenas, quizá algunos menos. Lo sé porque se trata de una segunda edición fechada en 2016 y porque al teclear a su autor en Google apenas encuentro una reseña (eso sí, buena).

Al cabo de dos horas y media termino de leer el libro que recomienda el noventa y nueve por ciento de los lectores a los que les gustó Seda, de Baricco, me limpio una lágrima que no acaba de escapárseme de entre las pestañas, y poco a poco voy soltando todo el aire que he ido reprimiendo durante su lectura. Esta no puede ser una obra maestra, un libro secreto, un tesoro recién descubierto, me digo. Yo no puedo saber algo que nadie más sepa, es de sobra conocido mi escaso dominio de las listas de éxito y de las de cualquier otro tipo, insisto. Pero lo cierto es que el libro me ha gustado. Su estilo, su historia, sus personajes, sus referencias, sus guiños, su ritmo, sus adjetivos, pertenecen todos a la segunda edición de un libro que apenas tiene una reseña (eso sí, buena).

Unos minutos después me quedo dormida y me despierto más tarde sobre la cama aun sin deshacer. Me desvela una música a gran volumen que se cuela por la ventana. Miro el reloj. Son las cuatro de la mañana. Asomo la cabeza por debajo de la persiana y grito que apaguen la música si no quieren que llame a la policía. La música se corta y me tumbo de nuevo en la cama. Esta vez me meto entre las sábanas pensando en si no habré sido demasiado exagerada yo con la amenaza, en si no habrá sido demasiado exagerado el librero con su noventa y nueve por ciento. Pero ya no me puedo volver a dormir. No puedo parar de pensar en qué opinión tendrá el restante uno por ciento.

 

Sobre el ingrediente

Blanca, ese es el título del libro escrito por Anselmo Gómez Carrión y que el librero de la Feria se empeñó en compararme con Seda para poder deshacerse de su maldito stock. Pues a mí me gusta (tanto como al jurado del XIII Premio de Novela Valdemembra). También me gusta mi novio. Un abrazo para todos y feliz semana del bendito stock.

8 Comments

  1. Kasirucita |

    “…El enorme rosetón de la catedral parecía el ojo divino que todo lo ve. Entonces he sentido vergüenza por todo lo perpretado a espaldas de Sophie. Habría deseado que una de las gárgolas de la fachada emprendiese el vuelo hacia el puente y me llevara en sus garras directamente al infierno.
    -Te querré siempre -me ha dicho Sophie.
    Y yo he llorado.
    Por dentro.
    Como una nube empachada.”
    Blanca. Anselmo Gómez. Editorial Autores Premiados
    ¡¡GRACIAS POR ESTE SENCILLO Y EXQUISITO DESAYUNO!!

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  2. Ángeles |

    La Feria del Libro es un Festival para los Sentidos!!!! Me gusta.
    Me gusta mucho este pequeño relato q me deja con un 1% de ganas imparables e incombustibles!!!!

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    • Sr.Churrero |

      ¡Bien! Teníamos nuestras dudas, Ángeles. Pero, a decir verdad, la realidad es a veces tan (poco) interesante como la ficción. 🙂

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  3. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! Geniaaaal el cuento de hoy, relatos dentro de otros relatos… Por cierto, yo también he leído Seda de Baricco, y aunque me gustó, no tiene ni punto de comparación a su novela “Tierras de cristal” o su otro relato corto “Novecento” para mi, son dos obras maestras 🙂

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Échale azúcar a este churro