Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
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Al calor de una cantina

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Ángeles Pizarro

Con la excusa de celebrar su cumpleaños, el hombre solitario invita a cenar a una muchacha que conoció en el tren. Se citan en una cantina donde hacen unos cócteles buenísimos. Se sientan. Bromean con el hecho de que ella no beba. Piden algunos platos y apenas aguardan a que el camarero se retire para comenzar a conocerse. La muchacha es bonita, muy bonita. El hombre solitario la escucha y hace planes para la noche. Ha recogido la cocina y el resto de su casa. Ha cambiado las sábanas. Confía en que su vida cambie un poco al calor de esta cantina.

No llevan ni veinte minutos de charla cuando el hombre solitario descubre a unos conocidos suyos entrando por la puerta de la cantina. Son esa pareja de abogados que le presentaron en Barcelona. No se acuerda de sus nombres pero son ellos sin duda, los abogados. Se levanta. Los abraza. Los invita amablemente a compartir mesa.

—Son unos buenos amigos de Barcelona —dice a la muchacha cuando se sientan.

El hombre solitario se esfuerza en que la conversación sea amena. Como es natural, la muchacha y los amigos de Barcelona no se conocen, están algo envarados y no es fácil encontrar temas comunes. Todo se arregla cuando aparece en la cantina Martitegui, un antiguo compañero de piso que se pone muy gracioso cuando bebe. ¡Hace tantos años que no se encuentran! Ha sido hacerle sitio a Martitegui en la mesa común y que toda la tensión se evapore como por arte de magia. El hombre solitario pide al camarero otra ronda de bebidas, más platos de raciones. Todos están felices y la cosa se anima.

Pero al poco llegan los amigos de Martitegui, y estos conocen a otros en la cantina. Cada vez que llega alguien nuevo se levantan todos, se hacen sitio, se presentan, y la mesa ya tiene forma de U cuando llegan los brindis. Es entonces cuando el hombre solitario se acuerda de que tiene que orinar. Se levanta. Pregunta en la barra dónde están los baños. El camarero le indica que en el piso inferior. En lugar de bajar las escaleras de los baños, el hombre solitario se dirige a la puerta. Sale de la cantina. Agradece el aire fresco en la cara. Mira a un lado y a otro y echa a andar en dirección a algún sitio. ¿No era su cumpleaños uno de estos días? Por el camino ha de buscar un bar. Se muere por ir al baño y está muy hambriento. Con tantas presentaciones no ha comido nada. Tiene además la sensación de haber perdido algo. Como si le hubiesen robado el paraguas. Solo se acordará de la muchacha con la que quedó a cenar cuando llegue a casa, abra la puerta de la cocina y lo vea todo inusualmente limpio y recogido.

 

Sobre el ingrediente

Quienes paseáis a menudo por La Churrería ya conocéis a Ángeles Pizarro. Los churreros somos fans de sus deliciosas fotos. Solo nos queda agradecerle su generosidad y tanto arte. Gracias, Ángeles, no dejes de enviarnos esas muestras de tu trabajo.

22 Comments

  1. Kasirucita |

    ¿No has sentido alguna vez
    la necesidad de ser invisible
    aunque fuera un momento?
    Sería un momento intenso.

    Alguien mirará sin ver
    porque estoy sin estar,
    por supuesto ni una fotografía más
    y olvidaré que hubo espejos.

    Apariencia o realidad,
    es difícil de creer
    el huir de todo lo tridimensional
    y protagonizar lo etéreo.

    Sentirás,
    sentirás,
    sentirás
    la urgencia y la necesidad.
    Sentirás,
    sentirás,
    sentirás …
    [El Hombre Invisible, 091]

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  2. Ángeles |

    Medeclarofannamberguan!

    Sabed q los leo y releo y siempre extraigo matices diferentes. Los alojo en barricas de roble con ventanales y vistas a La Dehesa, y reciben el tratamiento Plus de aromas florales y brisa de meseta central.

    Feliz in extremis con vuestros cuentos!!!!

    Nivel PRO de despiste el de este hombre, pero no me extraña… es como una conversación a multibanda. Quién puede reconocer así el origen o tema de una conversación? O recordar si se ha comido de ese plato tan exquisito q pusieron en la mesa y q ni siquiera vimos? Jajajaja!!! Me reconozco tb despistada, por eso es mejor no esforzarse tanto en recoger la cocina! 😀

    Abrazo a dos brazos Churreros!!!! Mencantaaaaaespocooooo!!!!!!

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  3. Daniela |

    Comparto el despiste y también la necesidad de huir de tan concurrido evento. No olvidemos que es un hombre solitario. Pobre chica, tan bonita!! Tan sosa!!
    Besos y abrazos solitarios ( estupenda la soledad…a veces)

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    • Ángeles |

      Bien visto Daniela y Lucía!!
      Era tan solitario y conocía a tanta gente de un repente… :DDD

      La chica un poco sosita sí… una fórmula más de finalización de una cita a ciegas!

      Dice Chemari de algo que no se ha hablado de un evento Churrero… ;)))

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  4. Angela |

    Muy buenas tardes churreros!!! Estupendooo el cuento de hoy, y que bien acompañado con la fotaza de nuestra querida Ángeles. Aplausos, aplausos y aplausos 😀

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  5. SANTIAGO |

    Muy bueno, me ha gustado. Teatro del absurdo, todo muy irreal y disparatado.
    Me habeis despertado de este mundo tan aburrido y convencional.
    Saludos,

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  6. Chemari |

    Jo, es la soledad hecha churro…

    Y de la foto de Angeles que os voy a decir?

    Y de Angeles que os voy a contar que no sepais ya? Si es mas maja que los euros…

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    • Ángeles |

      Q me sonrojo mucho!!!! :))

      Vamos a ponernos manos a la obra para fabricar una Máquina de Teletransporte para ajustar la quedada “Chemari dixit” 😀

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  7. Pilar |

    Enhorabuena, os ha salido redondo el churro. Para mi que el hombre solitario tenia un poquito de Alzeimer, pobre chica, vaya plantón. Le toca aguantar al personal, ¿para eso se ha puesto ella tacones?
    La foto, divina de la muerte, Angeles

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