Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
Maeba Martínez Olivares Adán ella paraíso nombre

Adán y ella

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Maeba Martínez Olivares

La mujer de la piel tostada como la madera es tan atractiva, tan encantadora, que Adán la descubre bañándose en la charca y enseguida se imagina haciendo el amor con ella.

–¡Hola, Adán! –saluda ella con el brazo fuera del agua.

–Hola –contesta él. Y se pregunta cómo es posible que esa mujer sepa su nombre si no se han visto nunca.

Ella sale del baño desnuda. Él baja la vista al suelo. Se sientan juntos sobre la hierba. Escuchan croar a las ranas. Luego se dicen cualquier bobada mientras lanzan piedrecitas a la charca.

En las semanas siguientes quedan a menudo para caminar por el paraíso, para recoger las frutas de los árboles, para ponerle nombre a las fieras. La mujer con rizos de espesura por detrás de las orejas es muy curiosa y lo pregunta todo: «Adán, qué es esto», «Adán, qué es lo otro». Y Adán es tan feliz contestando sus preguntas, que no es capaz de enterarse cómo se llama ella. Por más que se esfuerza, por más que intenta llevar la conversación a su terreno, no consigue averiguar el nombre de ella. A veces piensa que lo más sencillo sería preguntárselo a las claras, reconocer que no lo sabe, restarle importancia. Quizá esa fuera una buena solución para los primeros días, piensa. Pero llevan ya un tiempo juntos y, si ahora pregunta, ella va a creer que él es idiota. «Adán, ¿tú eres idiota?», le dirá, seguro.

Pronto se hacen íntimos y construyen juntos una casa, un huerto, el corral para las primeras cabras. La mujer con volcanes de pensamientos sobre la cabeza no para de tener ideas. «Adán, córtame estos listones», «Adán, cuidado no te caigas del tejado», «Adán, bájame la mecedora del altillo».  Alguna vez le gustaría a Adán dar su opinión sobre determinadas cosas. Pero le cuesta dirigirse a ella. Si su compañera se llamara Sonsoles, todo sería más fácil. Adán le pasaría el brazo por el hombro y le diría: «Vamos a la cama, Sonsoles, que se va la luz y ya seguiremos mañana». O si, pongamos por caso, se llamara María Eugenia, alguna vez le diría «María Eugenia, ¿cómo es que tenemos dos hijos si aún no has hecho el amor conmigo?». Pero Adán no sabe su nombre y así no hay manera.

Una tarde, sentados los dos en el porche, con la vista en los campos cultivados y en los hijos ya crecidos, la mujer de los ojos como arroyos le coge la mano a Adán y pregunta:

–Adán, ¿tú me quieres?

–Te querría –le confiesa él–, pero es que no sé como te llamas.

Ya está. Ya se lo ha dicho.

Y entonces la mujer le mira, se lleva las manos a la boca y rompe a llorar. Llora. Llora a lágrima viva. Llora abatida, dolida, decepcionada, llora tan hondamente, tan largamente llora, que el pobre Adán no sabe cómo consolarla. La abraza. Le da besos en la frente, en el hueco de las sienes. «Claro que te quiero, cariño» le dice de rodillas, «solo ha sido una mala broma». Y quiere morirse allí mismo, que le trague la tierra, por inútil, por bocazas, por evitarse la tarea farragosa de esculpir algún día la lápida de esa mujer tan atractiva con la que ha compartido una vida y no sabe ni cómo se llama.

 

Sobre el ingrediente

Esta mujer tan terrenal y llena de fuerza es obra de Maeba Martínez Olivares. Maeba es ilustradora y arteterapeuta. Cree que no hay mejor medicina que el arte para mantener esa loca cordura que nos hace sentir vivos. Daos un paseo por su trabajo, veréis qué gozada. Y si tenéis la suerte de vivir en Granada, pasaos a ver su exposición “Mujeres” que inaugura el 3 de marzo en La Qarmita. Gracias, Maeba y suerte con tus Mujeres.

17 Comments

  1. Kasirucita |

    Porque te tengo y no
    porque te pienso
    porque la noche está de ojos abiertos
    porque la noche pasa y digo amor
    porque has venido a recoger tu imagen
    y eres mejor que todas tus imágenes
    porque eres linda desde el pie hasta el alma
    porque eres buena desde el alma a mí
    porque te escondes dulce en el orgullo
    pequeña y dulce
    corazón coraza
    porque eres mía
    porque no eres mía
    porque te miro y muero
    y peor que muero
    si no te miro amor
    si no te miro
    porque tú siempre existes dondequiera
    pero existes mejor donde te quiero
    porque tu boca es sangre
    y tienes frío
    tengo que amarte amor
    tengo que amarte
    aunque esta herida duela como dos
    aunque te busque y no te encuentre
    y aunque
    la noche pase y yo te tenga
    y no.
    [Corazón Coraza, Mario Benedetti]

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  2. Salamandra |

    Creo que hay que perdonar a Adán esa falta de memoria, hay que tener en cuenta que como primer diseño, dios Padre, le puso poca memoria caché. Y claro, con tanta restrinción y diminutivo: evita la serpiente, evita las manzanas, evita esto, evita lo otro… pues, se quedó evitando hasta el nombre.

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  3. Angela |

    Muy buenos días churreros!!! Estupendoo el cuento de hoy, yo también opino como Salamandra,el pobre Adán ya tenía bastante con saberse los nombres de todos los animales, pero claro, si hubiese preguntado el nombre desde un principio, se hubiera evitado muchos quebraderos de cabeza. Por cierto, gracias a Kasirucita por el poema de Benedetti, esta churreria tiene una clientela fantástica!! 😀

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  4. Silvia Vallejo |

    Buen día churreros, ¡qué belleza de ilustración!!!, perfecta para motivar que las letras fluyan como el agua de la charca y nuestra imaginación vuele alto muy alto.

    Espectacular trabajo Maeba.

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  5. Chemari |

    Kasirucita está pidiendo una seccion propia a gritos!!!

    Y yo os recomiendo, como lectura de fin de semana, “El diario de Adán y Eva”, de Mark Twain.

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    • Sr.Churrero |

      Mil gracias, Chemari. Nos quedamos con la recomendación.
      y la sección de Kasirucita, hace tiempo que está aprobada 🙂

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Échale azúcar a este churro