Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)
20170518_Rita Mazo2

2093. Taller de lectura

escrito por Sr.Churrero / ingrediente de Rita Mazo

El protocolo se repite en cada planeta al que llegan. Lo primero es aterrizar en un lugar alejado de las miradas, que sirva de refugio para ocultar la nave. Lo siguiente, identificar un núcleo de población local. Se avanza a pie hacia el objetivo en pequeños contingentes de dos o tres individuos. Hay que caminar con sigilo. Primero, van los exploradores, luego, los certificadores. Solo llegado el caso de que la población sea hostil, participará el batallón de exterminio.

Se acaba de abrir la escotilla lateral. De la nave nodriza salen dos exploradores: Explorador 1 y Explorador 2. Antes de echar a andar, revisan las coordenadas: Planeta Tierra, año 2093. Avanzan por una senda estrecha bordeada de zarzas hasta llegar a un bloque blanco, una especie de edificio de planta baja. La puerta está abierta. Los dos exploradores entran sin que nada ni nadie ofrezca resistencia. Acceden a una habitación. Es una estancia amplia. Está muy limpia. La luz baña el momento. La población local allí reunida, diecisiete individuos sentados y uno de pie, se muestra serena, en actitud amistosa. Asombra la simetría con que reposan en sus sillas blancas. Sostienen entre los dedos, con gracia, unas tacitas de porcelana. Estampados de inspiración pastoril, hojas secas, algún animalito. Beben a sorbos breves. El líquido está caliente y un vaho perfumado nubla la sala. Explorador 1 no alberga dudas. La fisonomía, la estructura corporal, los gestos y el timbre de la voz conduce a una sola conclusión posible. Son terrícolas de género femenino: mujeres.

Están leyendo. Leen en voz alta y escuchan con atención lo que una de ellas, la que permanece de pie, dice sobre aquello que leen. No para quieta. Se mueve de un lado a otro. Alza unas láminas para que todas las vean mientras habla y habla. Desliza las láminas a gran velocidad. En los gestos de las otras, las que escuchan sentadas, campa la expectación, el asombro. A veces participan. Se quitan con cortesía la palabra de la boca. Dicen cosas ocurrentes. Con frecuencia se agitan. También ríen.

Resulta agradable estar allí. Eso es lo que piensan los dos exploradores. Ellos vienen de lejos. Están cansados.

Dos de las terrícolas se levantan. Se acercan a los exploradores sin ninguna prevención. Los toman afectuosamente del brazo plateado, les invitan a sentarse en dos sillas que quedan libres. Les dicen que no se queden ahí tiesos como pasmarotes, que se pongan a leer. Les asignan un par de tazas de té. A Explorador 1 le corresponde una de tono azul cobalto. La taza de Explorador 2 tiene un asa labrada por la que trepa un ramillete de camelias. Hay bizcocho. Un bizcocho opulento cortado en porciones. Lleva dentro frutos rojos. También hay servilletas para limpiarse la boca después de comer.

Al principio a los exploradores les cuesta acomodarse a tanta amabilidad, asomarse a lo que leen las terrícolas, participar, reír. A ellos los educan para permanecer siempre alerta. Si no advierten peligro, avisan a los certificadores para que hagan las comprobaciones de rigor. Si advierten peligro, se apartan y abren paso al batallón de exterminio que llega en tropel con sus armas de última generación.

La maestra guarda silencio. Se le ilumina el rostro mientras espera una respuesta a la pregunta que acaba de formular. Mira alternativamente a Explorador 1 y a Explorador 2. Explorador 2 se atreve a alzar los ojos y le sostiene la mirada. Abre su boca de cuatro labios, levanta la taza de té, bebe un sorbo y le pregunta a la maestra si podría, por favor, repetir de nuevo la pregunta.

 

Sobre el ingrediente

La maestra de la foto, que sostiene una lámina con el rostro de Rosalía de Castro, es Ana. Ana coordina una tertulia literaria en la Escuela para adultos de Leioa (Vizcaya). La foto grupal, asombrosa, que llenaría de emoción los ojos de cualquier extraterrestre que se asome a ella, nos la envió una de las alumnas de Ana. Esa alumna se llama Rita Mazo y es lectora fiel de esta churrería.
Gracias por compartir con nosotros ese momento de intimidad en grupo, Rita. Nos ha hecho muchísima ilusión. Y, ya sabes, diles a tus compañeras que para recibir nuestros relatos a domicilio basta con que se suscriban aquí mismo.
Un abrazo para todas.

14 Comments

  1. Angela |

    Muy buenos días churreros!! Magníficoo el cuento de hoy, que bueno es saber que en el 2093 habrá todavía talleres de lectura, en los que se podrá tomar té y bizcocho, tres de mis combinaciones preferidas 🙂

    Responder
  2. Angela |

    Por cierto, que bueno el trichurro del lunes!!! , de esos que te dejan buen sabor de boca durante todo el día. Aplausos, aplausos aplausos 😀

    Responder
    • Sr.Churrero |

      Gracias, Ángela. Nosotros el lunes escribimos tres churros de una sentada. Pero tú hoy nos superas. Cuatro churros comentados de un golpe.

      Responder
  3. Ángeles |

    SinnoticiasdeGurb!!!!

    Joooo… qué interesante un grupo de lectura así, como me emociona que este tipo de actividades sigan dándose aunque cada vez sea más extraterrestre en esta sociedad tecnológica.
    Aúpa las “mujeres”, Anaprofe y Ritaalumna!!!!

    Responder
    • Sr.Churrero |

      Sí, a nosotros también es una foto que nos reconcilia con la raza humana, Ángeles. Bzzzzzzz, bzzzzzzz, pripppppppiippppp

      Responder
  4. Chemari |

    Ángeles se me ha adelantado!!!
    Si disfrazais a Explorador 2 de Marta Sanchez teneis la secuela de Sin noticias de Gurb!!

    Responder

Échale azúcar a este churro