Cuentos como churros

Cada día, un cuento recién hecho (cerramos festivos)

Así funciona nuestra churrería

Churros frescos

El imbatible precio de la carne humana_Miguel de Prada 2

El imbatible precio de la carne humana

En un edificio de ladrillo naranja, detrás de la oficina de Correos, la escalera B, el quinto piso, a mano derecha, viven los Hamilton. Mamá, papá y tres hijitos. El mayor, Ernesto. El mediano, Fernando. La tercera, la pequeña, es una niña. Se llama Sofía. También vive con ellos un perro de aguas, uno de esos perros que son más felices en zonas frías, lanudo y blanco, un poco amarillento […]Leer churro

Escaparate_Monica Arevalo 3

Escaparate

Al salir de la consulta del médico, Martina y sus padres se detienen frente al escaparate de una tienda de chucherías. Expuestos como si fueran collares de diamantes cuelgan unos largos regalices de picapica. —Quiero uno —dice Martina, aunque sabe que pide en vano. Sus padres son muy estrictos al respecto: nada de cochinadas, y sobre todo nada de cochinadas antes de la hora de cenar. Sin embargo, qué cosa […]Leer churro

Manual de supervivencia

El último hombre sobre la Tierra se levanta con el traje de astronauta puesto, baja al bar, se quita el casco, se sirve una copa de coñac. La duda lo está matando. Luego sale a la calle. Cielo de color naranja, silencio. Una capa de polvo tóxico cubre las aceras, los semáforos, los coches volcados. El último hombre sobre la Tierra mira a su alrededor, necesita saber si todavía queda algún otro superviviente, […]Leer churro

Vanessa Gallanti

La casa nueva

Claudia observa su casa. Está recién terminada de construir, inmaculada. La pintura de las paredes todavía fresca, los cristales brillantes con la luz del sol de media tarde, no hay marcas de dedos en la puerta principal. Tan nueva está la casa que el jardín aún no es jardín: el césped crece a ras de suelo como una barba de pocos días. Más allá de una verja reluciente, a unos […]Leer churro

Carmen Abad Después de un invierno malo Fito y los fitipaldiis

Después de un invierno malo

El primer día de sus vacaciones la mujer se despierta con el mejor de los ánimos. Sale al balcón del apartamento alquilado y olfatea el aire fresco con olor a salitre. Hace un día maravilloso, tan maravilloso que hasta la barandilla brilla y el mar, allá al fondo, se ve tranquilo y azul como en los anuncios de compresas. Después de fumarse un cigarrillo, la mujer vuelve dentro, despierta a su […]Leer churro

cuento hamster

Hámster

Por más que le describas los barrotes de su jaula, hoy tampoco entenderá qué quieres decir cuando le hablas de escapar.

unnamed

Pupilas dilatadas, caras de expectación

El salón de la casa plagado de guirnaldas, margaritas de cartón en cada esquina, miradas expectantes en torno a la mesa. Ella, en la cabecera, cierra los ojos. De un soplido feroz apaga todas las velas. Amigos y familiares se descoyuntan de tanto aplaudir, le dan golpecitos en la espalda, dicen enhorabuena, la colman de besos. Alguien pide entonces silencio. Ha llegado el momento culminante: la entrega del regalo. —Lo […]Leer churro

El arte de ser detective_Silvia Carreno

El arte y el detective

Soy detective. Llevo sombrero. Gabardina. Una pistola bajo el sobaco por si hay problemas. Y también una cámara de fotos Nikon D7500, con un objetivo de 55-200 mm f/4, una lente muy versátil, una resolución apabullante. La pistola no la he usado nunca. La cámara de fotos casi todos los días. Me han contratado para que siga a una mujer. Tengo su foto y su dirección. A las 08:00 me […]Leer churro

Un niño excepcional_Pilar Pareja

Un niño excepcional

A la señora que tenían contratada en casa, el niño la llamaba Tata. Ella a él: mi Príncipe, mi Sol, mi Rey. Era una mujer baja, tosca, de cabeza aplanada. —Turricéfalo —dice el profesor de Anatomía años más tarde, en la Facultad de Medicina—. Turricéfalo, cabezas en que las suturas se cerraron demasiado pronto. Y él se acuerda de ella, de la Tata, de sus manos que raspaban un poco […]Leer churro

viento

Vacaciones

Aparcamos los coches frente a la casa levantando una polvareda. Nos esperaban, probablemente, los mejores días de nuestra vida. Pero todavía éramos jóvenes, y algo estúpidos, y no supimos prestarle atención a las señales: en todo lo alto, bajo el puto sol radiante, los pájaros luchaban por mantener el rumbo; sus cuerpecillos eran sacudidos sin piedad, envueltos en vertiginosas maniobras, requiebros imposibles, díscolos tirabuzones. Los pobres pájaros. Ninguno de nosotros […]Leer churro